Ole Benalmádena

Benalmádena, ¿ciudad inclusiva?

Benalmádena es una ciudad adaptada al turismo, pero no llega a ser una ciudad totalmente accesible para todo el mundo ya que cuenta con barreras culturales, comunicativas y físicas. Un grupo de madres con hijos/as con discapacidad o necesidades especiales han recogido en tan solo unos días más de 5.000 firmas de apoyo a una lista de reivindicaciones orientadas precisamente a conseguir que nuestro municipio ofrezca las mismas oportunidades a todos los ciudadanos, sean cuales sean sus capacidades.

Esta mañana, el Ayuntamiento ha anunciado que ha creado una Comisión sobre Discapacidad, una mesa de trabajo que se reunirá de forma periódica para atender las peticiones y demandas de este colectivo, y en la que participarán la concejala y técnicos de Bienestar Social, representantes de Asociación de Benalmádena Para La Atención a La Discapacidad (ABAD) y de este grupo de madres.

La discapacidad es parte de la diversidad humana y nadie está exento de tenerla, por este motivo las ciudades, sus espacios, productos y servicios deben ser diseñados para todos/as y brindar accesibilidad para que la gran diversidad de la ciudadanía disfrute de ellos.

No es necesario justificar la construcción de ciudades que beneficien a todos sus usuarios. Construir ciudades teniendo en cuenta sólo las necesidades de una parte de sus residentes es lo que sí necesita justificación. Y, sin embargo, nos hemos acostumbrado a las ciudades donde los espacios públicos y los servicios, las actividades de ocio públicas, estén pensados, diseñados y construidos ignorando las necesidades de personas con discapacidad, muchas de ellas niños pequeños. Combatir ese desconocimiento de la discapacidad, tratar de acercarse a ella sin apriorismos es el primer paso pues, a juicio de este grupo de madres benalmadenses, “la concienciación ciudadana de que nuestro municipio tiene un alto índice de personas con necesidades de todo tipo, y que desde nuestro Ayuntamiento nos apoyen y nos hagan visibles sería el comienzo de una Benalmádena inclusiva”.

Manifiestan que “en Benalmádena por desgracia aun queda un largo camino por delante pues por ejemplo, en la actualidad ni siquiera los niños y niñas, independientemente de sus capacidades, pueden jugar en el mismo espacio”.

“Normalmente, los padres de hijos/as con discapacidad, también tenemos más hijos/as sin discapacidad, así que es fundamental ubicar estos columpios en lugares inclusivos, para que puedan compartir todos los niños/as y ser disfrutados juntos”, explica a Ole Benalmádena una de las madres.

Sin embargo, la falta de espacios de juego al aire libre que por ejemplo puedan utilizar pequeños en sillas de ruedas, en los que puedan subir a esos juegos mediante una rampa o zona seguras para que las niñas y niños con movilidad reducida puedan disfrutar, no son la única barrera con la que lidian a diario.

La conciliación familiar además de complicada se torna más cara para estas familias. Y es que, los campamentos o extraescolares para sus hijos/as les supone un plus económico en tanto que tienen que pagar un profesor de apoyo o no les aceptan. Las agenda de actividades es igual para todos los niños y niñas de Benalmádena, pero no lo son en cuanto al precio.

El ocio gratuito programado por las administraciones públicas para el disfrute familiar, tampoco les resulta accesible al igual que ocurre con el deporte en las instalaciones municipales.

La maternidad o la paternidad no es un camino fácil, pero ser madre o padre de un niño/a “diferente” es agotador. Al conversar con este grupo de madres te das cuenta que han entendido que aceptar no es lo mismo que resignarse, y que están dispuestas a luchar para que sus hijos/as tengan una infancia feliz y con las mismas oportunidades que los demás.

La realidad es que es difícil ponerte en su lugar. Imaginar tu día a día al cuidado de un niño/a con necesidades especiales no se acerca ni por asomo a la realidad que viven ellas.

Han pasado por momentos muy difíciles, pero ya han dejado atrás el “porque a mí” y ahí están: siguiendo con sus vidas, sus trabajos, con sus otros hijos, celebrando sus grandes y pequeños avances, compartiendo con otras familias, riendo y divirtiéndose, y disfrutando de cada segundo. Y hoy, a través de Ole Benalmádena, reivindicando los derechos de sus hijos/as.

Crear una Benalmádena inclusiva requiere que todas sus instalaciones estén habilitadas para el uso de todos los ciudadanos, sean cuales sean sus capacidades. Los equipamientos tienen que ser accesibles, la oferta adaptada, y los recursos complementarios necesarios para conseguirlo tienen que estar perfectamente implementados. «Necesitamos compromisos reales, no solo buenas palabras», reivindican.

Este grupo de madres y padres cree que para que Benalmádena sea un espacio real  de oportunidades para todos, los políticos, sean de la ideología que sean, deben impulsar:

En la vida hay situaciones que escapan a nuestro control como por ejemplo la enfermedad o discapacidad de un hijo/a, pero el modelo de ciudad que queremos para ellos sí podemos elegirlo y propiciarlo. Llevamos ya tiempo escuchado hablar de la Agenda 2030 y de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y no podemos olvidar que el 11 defiende el conseguir ciudades sostenibles, pero también inclusivas. Nuestros políticos no pueden apostar solo por unos ODS y olvidarse de otros. Que Benalmádena sea un ejemplo de ciudad inclusiva debería ser una obligación, no un deseo. 

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