Hay obras que no deberían necesitar ni debate ni moción. La rehabilitación de la Cuesta del Cementerio —el único acceso peatonal que conecta la urbanización de Santangelo Norte con el resto del municipio— es una de ellas. Sin embargo, cuatro años después de que el Partido Popular la incluyera en su programa electoral, la vía sigue deteriorada, sin proyecto aprobado y sin una sola partida presupuestaria asignada para ejecutar la intervención.
El grupo municipal Vox llevó esta obra al último pleno municipal, donde el portavoz Joaquín Amann cargó con dureza contra lo que calificó como “la fotografía perfecta de estos años de Gobierno: muchos anuncios, pocas prioridades y ninguna planificación real”.
Una infraestructura esencial, una promesa incumplida
La Cuesta del Cementerio no es una calle cualquiera. Es la arteria que une a los más de 3.000 vecinos de Santángelo Norte con el resto del municipio a pie, y la única vía de acceso al cementerio municipal. Por ella circulan a diario autobuses de línea, camiones de recogida de residuos y otros servicios esenciales. Su estado de deterioro no es, por tanto, una cuestión estética ni una mejora accesoria sino un problema de funcionalidad básica para miles de ciudadanos.
El Partido Popular lo sabía. Lo incluyó en su programa electoral. Lo anunció en sede municipal. A finales de 2023 llegó a comprometerse públicamente a que las obras estarían comenzadas en julio de 2024. Ese plazo pasó sin novedades. Llegó 2025 y el equipo de Gobierno (PP) prometió avances. Ahora, a mediados de 2026, el propio PP reconoce en pleno que la actuación podría superar el millón doscientos mil euros… y que no hay dinero para acometerla.
La explicación ofrecida por el equipo de Gobierno —la falta de financiación— no convenció a Vox. Según denunció Amann en el pleno, el Ayuntamiento ha destinado cerca de un millón de euros a la construcción de un parque de dinosaurios en Santángelo Norte, una actuación que, independientemente de su valor como atractivo lúdico, “difícilmente puede considerarse prioritaria frente a la rehabilitación del único acceso peatonal de la zona”.
“Si no hay dinero para todo, hay que elegir. Y cualquier gobierno con sentido común sabe que antes hay que arreglar la única entrada peatonal de un barrio de más de 3.000 vecinos que construir un parque infantil. Primero van las necesidades básicas y después las actuaciones accesorias”, afirmó el concejal.
Mientras el debate se desarrollaba en el salón de plenos, el Ayuntamiento de Benalmádena distribuyó una nota de prensa entre los medios de comunicación. En ella, el alcalde Juan Antonio Lara aseguró que el proyecto “sigue avanzando en su tramitación administrativa y técnica” y que se trata de “una actuación prioritaria”. También anunció que el equipo de gobierno prevé incluir una partida específica dentro de un expediente de suplemento de crédito que tramitará el Consistorio “próximamente”, para garantizar así la financiación de una inversión que, según la misma nota, asciende a más de 1,2 millones de euros.
La nota, en apariencia tranquilizadora, levanta más preguntas que las que responde. Que el gobierno anuncie que “planifica la financiación” en lugar de que “tiene la financiación” no es un matiz menor: confirma que, a día de hoy, el dinero para ejecutar la obra no está aprobado ni reservado. Un suplemento de crédito es un trámite futuro, no una garantía presente. Es, en esencia, la promesa de una promesa.
Más llamativo aún resulta un detalle que la nota introduce casi de pasada: parte del trazado de la actuación afecta a terrenos situados en el término municipal de Torremolinos, por lo que, según el propio Ayuntamiento, será necesaria “la coordinación entre administraciones” antes de poder ejecutar las obras. Es la primera vez que este obstáculo aparece mencionado públicamente.
Uno de los elementos más llamativos del debate plenario de ayer fue que el Partido Popular terminó apoyando la moción presentada por Vox. Para el grupo proponente, este respaldo tardío no es una señal de rectificación, sino de “reconocimiento implícito del fracaso” puesto el gobierno local votó a favor de una obra que él mismo prometió, que nunca ejecutó y para la que aún no tiene ni proyecto ni financiación garantizada.
“Han aprobado a regañadientes algo que ellos mismos prometieron en campaña electoral y que han sido incapaces de cumplir durante todo el mandato. Eso demuestra que el problema nunca ha sido la necesidad de la obra. El problema ha sido la falta de voluntad y de prioridades”, señaló Amann.
Votar a favor de una moción sobre una obra propia, cuatro años después de haberla prometido y sin haber avanzado en su ejecución, es, cuanto menos, una posición difícil de defender ante la ciudadanía.
Cuatro años es tiempo más que suficiente para haber redactado un proyecto, explorado vías de cofinanciación autonómica o europea, o reservado una partida presupuestaria. Que nada de eso haya ocurrido mientras se financiaban otras actuaciones de menor urgencia social es una señal que los vecinos de Santángelo Norte tienen todo el derecho a exigir que se explique.
La moción ha sido aprobada. Pero una moción, por sí sola, no repara ninguna acera ni asfalta ninguna cuesta. Los vecinos de Santangelo Norte llevan esperando cuatro años. Tienen razón en no conformarse con un nuevo voto. Lo que necesitan, esta vez sí, son fechas, proyecto y financiación real. No otra promesa.
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