Ole Benalmádena

Festival Internacional de Cine Cinemod Debuts de Kuressaare (Estonia): Así presenté allí el FICCAB

Entre las imágenes para promocionar el Ficcab en Estonia, se mostraron enclaves emblemáticos de Benalmádena.

Jaime Noguera.

Cada verano huyo como alma que lleva el Diablo a tierras bálticas con mi familia evitando que las olas de calor chamusquen mi delicada dermis. En Estonia, lugar de nacimiento de mi señora esposa y mis muy pacientes suegros me aburro durante semanas como una ostra soltera y la cocina local tampoco es que me fascine, pero hace fresco, ningún coche perturba mi sueño y hay muchas bayas en el bosque. Este año, un nuevo evento cinematográfico me sacó del sopor estival para regarme unos días de buen cine en mi lugar favorito de Estonia: la isla de Saaremaa.

Algo de introducción antes de ir al grano

Mi amigo Peter Murdmaa, uno de los amigos estonios que tengo (se los puede contar con los dedos de una mano y me sobran dedos, pero son muy buena gente) lleva décadas dedicándose a la promoción del cortometraje estonio por todo el planeta. Hace unas semanas me contactó por Messenger y me lanzó una enigmática pregunta: ¿”Hasta cuándo te quedas en Estonia”? Le respondí con cautela, esperando que me calzase cualquier rima procaz, pero me equivocaba. Una vez resuelta su duda, me anunció que me iban a escribir desde un festival de nueva creación que precisamente se celebraba en mi lugar ‘prefe’ de la república báltica donde han nacido mis dos vástagos.

El lugar en cuestión era Kuressaare, una hermosa ciudad que apareció en los mapas en 1154 y es capital del Condado de Saare, en la isla de Saaremaa. Allí vamos cada verano para visitar a Triin, prima de mi esposa y a su marido Kaido, al que le gusta la música latina más que un palo a un tonto y organiza unas fiestas de barbacoa con jacuzzi y sauna que molan cantidad. La verdad es que cuando me enteré de que allí se acababa de crear el Festival Internacional de Cine Cinemod Debuts, me pareció que, desde luego, habían acertado con la elección geográfica para situar un evento cinematográfico. Es una ciudad que en verano es efervescente, llena de vida y lugares que visitar como sus edificios históricos y su emblemático castillo.

Al grano

En su web el Cinemod Debuts se describía que el neonato festival se dedica a descubrir nuevos talentos del cine. “Acogemos a jóvenes autores sinceros y apasionados por expresar su visión de la vida que les rodea desde un punto de vista artístico. El programa del festival contará con películas de ficción e híbridas que transmitan esta postura de forma honesta, relevante y distintiva. Las mejores ideas vienen en forma de chistes. Haz que tu pensamiento sea lo más divertido posible.”

Su directora, la productora Katerina Monastírskaya, me invitó amablemente a participar en la primera edición del festival como invitado y con la propuesta de participar en una mesa redonda sobre festivales de cine. Por supuesto, acepté. Parte de mi trabajo como director del FICCAB es darlo a conocer y llevar el nombre de Benalmádena por el mundo como llevo haciendo desde hace 1998 junto a mi socio del alma José Ramón Martínez. ¡Tocaba hacer la maleta!

Llegué a Saaremaa tras un viaje de una hora en ferry y me recogió Timo, un simpático nativo que me llevó hasta el hotel, en cuestión el ASA Spa Hotel. Tras reencontrarme con Peter Murdmaa, este me presentó ipso facto al totémico director del Festival de Cine de Támpere Jukka Pekka Laakso y nos dirigimos hacia el envidiable multisalas Thule Koda (y es que la isla de Saaremaa se asocia con la místeriosa isla de Thule), donde nos recibieron con vino blanco, el posado fotográfico de rigor y buen cine. ¿Se puede pedir más?

Del 31 de julio al 3 de agosto disfruté de una excelente programación compuesta por los largometrajes Természetes Fény (Natural Light) de Dénes Nagy de Hungría, Francia y Alemania, la letona Upurga, de Uģis Olte, Stop-Zemlia (Ucrania) dirigida por Katerina Gornosta, la española La Última Primavera de Isabel Lamberti, la polaca Cicha Ziemia, de Aga Woszczyńska. Okupace, del checo Michal Nohejl, Nuuccha, una película rusa hablada en lengua yakuta dirigida por Vladímir Munkuev y otra cinta dirigida por una mujer: La macedonia Sistra, de Dina Duma. Todos estos títulos eran ópera prima de sus directores y directoras, y con alguna pequeña salvedad, todos eran de una gran calidad.

Entre película y película degustaciones guiadas de excelentes caldos y mesas en las que hacer chistes, debatir, plantear estrategias conjuntas y comer salmón, pato o alguna hamburguesa báltica regada con cerveza Saaremaa.

Por la mañana, el respetado actor y director estonio Andres Puustusmaa impartió a los más jóvenes el vibrante taller Interpretación Frente a la Cámara. Que un festival ofrezca acciones formativas a los más jóvenes, formando así a sus futuros participantes y asistentes, se me hace siempre necesario.

Reportaje fotográfico: Daria Lijácheva para Cinemods

Llegó el día de la verdad y el finés Jukka Pekka Laakso, Peter Murdmaa y un servidor presentamos nuestros festivales en una de las salas del Thule Koda. Hablamos de nuestros criterios de selección, de las distintas acciones que realizamos y les hice un somero resumen de la situación de la producción de cortometrajes en España para luego pasar a Benalmádena, de Puerto Marina, nuestro excelente clima y gastronomía, que hace a cualquier invitado más proclive a visitarnos a nosotros en noviembre que ir a disfrutar de las fiestas en las saunas que se celebran en marzo en el Festival de Támpere. También expliqué, provocando risas entre el respetable, las diferencias principales entre ir a la sauna en España y en Finlandia. En el ciclo de preguntas, además de señalar nuestras plataformas de inscripción animé a los asistentes a subtitular sus cortometrajes en español incidiendo en la cantidad de festivales de tamaño medio que existen en España y Latinoamérica.

Además hubo tiempo en el desayuno para tratar posibles colaboraciones futuras. Con Peter Murdmaa, sobre futuros programas de cortometraje o incluso coproducciones. Compartí mesa varias veces con uno de los impulsores del Cinemod Debut, el israelí de raíces rusas Maxim Mussel (un tipo genial) creador del Mobile Filmmaker International Fest, un festival en el que los cortos se ruedan con el móvil.

Todo lo bueno se acaba y el orgasmo de la noche de entrega de premios acabó con el Gran Premio para Stop-Zemlia (Ucrania) de Katerina Gornostai, el Premio a la visión original para la hilarante Okupace de Michal Nohejl, el Premio especial del jurado para Természetes Fény de Dénes Nagy y el Premio del Festival para Sistra,de Dina Duma.

El jurado estuvo formado en la primera edición por la realizadoraMoonika Siimets (Estonia), el ya mencionado Jukka-Pekka Laakso (Finlandia) y Vano Burduli (Georgia).

Y como es de bien nacido el ser agradecido, quiero dar las gracias a Katerina Monastírskaya, Andres Puustusmaa, Maxim Mussel, Peter Murdmaa, a la directora de Thule Koda Kristi Porila, a nuestra ángel de la guarda Sasha Shprotser, animándoles a que el año que viene me inviten otra vez, a ser posible como jurado. ¡Un abrazo a todos!

Salir de la versión móvil