Hay mañanas en que el libro de texto se queda cerrado porque el patrimonio no siempre se estudia desde el pupitre de un aula, a veces se visita, se vive sobre el terreno. La del pasado viernes fue una de ellas para los 55 alumnos de 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) del IES Trayamar de Algarrobo, que cambiaron el instituto por un itinerario de piedra, arte e historia por Benalmádena.
El objetivo era conocer de primera mano algunos de los enclaves más representativos de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural. Durante la jornada, el alumnado recorrió el Castillo de Colomares, la hornacina de la Virgen de Lourdes, la Estupa de la Iluminación, el Museo de Arte Precolombino Felipe Orlando y las ruinas romanas de los Molinillos, junto al Centro de Historia, con las impresionantes vistas panorámicas de la bahía y del litoral mediterráneo como compañía constante.
Una arquitectura que cuenta una historia
La primera gran parada fue el Castillo de Colomares, un singular monumento dedicado a Cristóbal Colón y al descubrimiento de América. Su arquitectura, que combina diferentes estilos artísticos, permitió a los estudiantes asomarse a uno de los acontecimientos más relevantes de la historia y comprobar cómo el arte y la arquitectura pueden convertirse en memoria.
Dos espacios, dos maneras de creer
El recorrido continuó por la hornacina de la Virgen de Lourdes, un pequeño espacio de tradición religiosa integrado en el entorno de Benalmádena Pueblo, y por la Estupa de la Iluminación, uno de los monumentos budistas más destacados de Europa. Entre una y otra, la jornada abrió una oportunidad para reflexionar sobre la diversidad de creencias, tradiciones y manifestaciones culturales que conviven en un mismo territorio.
Al otro lado del Atlántico
En el Museo de Arte Precolombino Felipe Orlando, el alumnado se aproximó a las culturas de la América prehispánica a través de sus manifestaciones artísticas. Una visita que amplió su conocimiento sobre las civilizaciones que florecieron al otro lado del Atlántico antes de la llegada de los europeos.
El legado romano, bajo los pies
La jornada se completó en las ruinas romanas de los Molinillos, que permitieron conocer parte del legado romano de nuestra localidad. Allí, los estudiantes se acercaron a las industrias del Garum y del aceite de oliva, y al horno de alfarería donde se cocían las ánforas de almacenaje del aceite y otras lozas. Un testimonio material que sirvió para comprender la importancia de conservar los restos arqueológicos como voz directa de nuestro pasado.
Más allá de lo histórico
Además de su interés histórico y cultural, la excursión brindó la oportunidad de contemplar las magníficas vistas de la bahía de Benalmádena, un entorno privilegiado que enriqueció la experiencia y puso en valor la belleza paisajística de la Costa del Sol.
Una educación que sale de clase
Con esta iniciativa, el IES Trayamar reafirma su compromiso con una educación activa y participativa, que trasciende las paredes del aula y favorece el aprendizaje mediante la observación directa, el descubrimiento del entorno y el contacto con el patrimonio.
Cuando la jornada llegó a su fin, el itinerario ya había hecho su trabajo: los 55 alumnos de 2.º de ESO regresaron a Algarrobo habiendo recorrido, en un solo una mañana, desde un monumento dedicado a Colón hasta un horno romano de ánforas. La prueba de que el patrimonio, cuando se pisa, se mira y se toca, enseña de otra manera.
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