La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos) estima que el mes de junio cerrará con una ocupación hotelera del 83,37% en toda la provincia. Esta cifra supone casi dos puntos porcentuales más que la registrada el año pasado (81,80%).
Una vez más, vuelve a cobrar importancia la presencia de turistas extranjeros, que representan el 70% del total, mientras que el 30% restante son de origen nacional.
Sin embargo, esta tendencia de crecimiento podría caer durante los meses fuertes de verano. Así, la asociación prevé ocupaciones del 82,1% en el mes de julio, y del 79,3% en agosto, lo que implica una caída de entre un 10% y un 14% en comparación con el 2022.
El presidente de Aehcos, José Luque, reconoce que “tenemos que ser prudentes y seguir muy de cerca las reservas de última hora, ya que desde mediados de mayo hemos notado un cierto estancamiento de la demanda para la temporada alta”. En cualquier caso, confía en que “haya un empujón final en una temporada que se espera supere los datos del 2022”.
De igual manera alerta de otro asunto a tener en cuenta que puede frenar la demanda en el segundo semestre del año. Se refiere a que hay que “vigilar de cerca la situación de quiebra declarada por la reserva federal de Estados Unidos”. Esta situación amenaza con provocar una recesión “a partir del cuarto trimestre de 2023 y principios del año 2024”.
