No hace falta ser escritor ni actor para subir a este escenario. Basta con tener una historia que contar. Esa es, desde hace treinta y un años, la filosofía que sostiene el Maratón de Cuentos de Benalmádena: una jornada en la que la narración oral deja de ser un privilegio de los profesionales para convertirse en un acto colectivo, abierto y gratuito. Este sábado 30 de mayo, la Casa de la Cultura vuelve a ser el epicentro de esa tradición, y lo hace con un motivo de excepción: homenajear a Carlo Collodi en el año en que se cumplen doscientos años de su nacimiento.
El escritor florentino, que en 1883 publicó por entregas la historia de un muñeco que soñaba con ser un niño de verdad, jamás imaginó que su criatura llegaría a Benalmádena siglo y medio después para protagonizar la XXXI edición de un encuentro que forma ya parte del ADN cultural del municipio. Las aventuras de Pinocho dan título y alma a la jornada, que las delegaciones de Educación y Cultura han diseñado con una agenda cargada de actividades para todas las edades.
El pistoletazo de salida lo dará, como manda la tradición, un gran pasacalles. A las once de la mañana, la Banda Municipal de Benalmádena tomará las calles junto a una compañía teatral itinerante y una charanga, invitando a todos los asistentes a acudir disfrazados de personajes de cuentos. Será la primera imagen del día: una procesión de brujas, princesas, lobos y gepetos recorriendo la localidad antes de que las palabras tomen el mando.
A mediodía, el foco se desplaza hacia los más jóvenes. La entrega de premios del Concurso de Dibujo del cartel anunciador —un certamen que moviliza a los escolares del municipio semanas antes del evento— dará paso a la representación de Pinocho, el musical, a cargo de la compañía La Bicicleta. Será el aperitivo teatral antes del plato principal.
Porque el corazón del maratón latirá a partir de las dos de la tarde. Desde ese momento y hasta la medianoche, los cuentos se sucederán sin pausa en un espacio abierto a cualquier ciudadano que quiera participar: vecinos de barrio, maestros, abuelas, niños, narradores de oficio. Todos al mismo nivel, todos con el mismo micrófono. Diez horas en las que Benalmádena, en cierto modo, se convierte en una sola voz.
De manera paralela, el recinto ofrecerá exposiciones de los carteles y dibujos del certamen escolar, una muestra bibliográfica dedicada a la obra de Collodi y talleres infantiles pensados para que los más pequeños no sean solo espectadores: Construye tu marioneta y Ponle color a Las aventuras de Pinocho son las propuestas con las que los organizadores quieren que los niños lleguen a casa con algo entre las manos, además de las historias en la cabeza.
Doscientos años después de que naciera el hombre que inventó a Pinocho, Benalmádena le devuelve el favor. Con cuentos, con música, con disfraces y con la certeza de que —al menos por un día— la nariz no crece cuando se dice la verdad en voz alta.
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