lunes, septiembre 21, 2026
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Conexión educativa

Sergio García Gutiérrez, especialista en psicología infantil

Para logar una buena conexión educativa, lo ideal sería que en casa se establecieran las bases desde el respeto, cariño, firmeza y la amabilidad, intentando evitar siempre “maneras punitivas” poco respetuosas con el niño.

La conexión es la base de toda educación, ya que lo más importante es mantener sano y fuerte el vínculo con un hijo, de ahí que recomiendo desterrar todo aquello que le pueda hacer sentir mal (gritos, castigos, chantajes, amenazas…). La conexión se puede dar de muchas formas, pero la base es que siempre le hablemos con respeto y cariño, aunque le estemos diciendo que no a algo o poniendo límites.

Por ejemplo, se me ocurre sustituir un «es que parece que no me escuchas, te he dicho mil veces que dejes de jugar ya, que hay que poner la mesa. No hay manera contigo» (gritando) por «entiendo que te apetezca jugar más, pero vamos a cenar ya y sabes que nos gusta hacerlo a todos juntos, te esperamos en la mesa».

La idea de involucrar a los hijos ayuda a conectar con ellos, así se muestran mucho más dispuestos a colaborar cuando sienten que su opinión cuenta. Es obvio que no podemos dejar elegir a nuestro hijo que se tome de postre lo que él quiera, la opción que elegiría seguramente no sería muy saludable, pero sí podemos preguntarle si prefiere plátano o pera. Si hoy le apetece fruta o yogur…. De esta forma, no solo se sentirá mejor, sino que iremos fomentando su autonomía y responsabilidad. A menudo que vayan creciendo, podrán ir tomando más decisiones.

Establecer rutinas ayuda conectar mejor con los hijos, ya que aprenden mejor con la repetición, por tanto, si queremos que todas las mañanas se laven los dientes, que después de cenar recojan su habitación… lo ideal es crear un cuadro de rutinas donde aparezca todo lo que debe hacerse en cada momento del día. Así, cuando nuestro hijo no haya hecho algo de lo que se supone que debería hacer, le podemos hacer referencia al cuadro de rutinas sobre lo que toca hacer ahora. Ya, cuando sea más mayor, lo ideal será que ese cuadro de rutinas estuviese consensuado con él de manera verbal y no tanto por escrito. El cuadro de rutinas es una forma buena de ir creando hábitos desde pequeño.

Está claro que desde el respeto se logra la conexión educativa con los hijos, y que la mejor manera de respetar es siendo respetuoso todos los días. Es cierto que los adultos solemos pensar que los niños tienen que respetarnos, pero ¿respetamos nosotros, a veces, a los niños cuando les gritamos, amenazamos, castigamos…? El respeto se aprende viéndolo en directoNuestros hijos aprenden de nosotros, por tanto, ante todo, actuemos con ellos siempre desde el respeto, autocontrol y la empatía.

El sentido del humor es súper recomendable para logar la ansiada conexión educativa. Cuando tu hijo llegue a casa de mal humor, poco partidario de colaborar, el humor puede revertir la situación. Y aquí entra el juego… Es increíble como un niño que se resiste a una orden directa, responde con entusiasmo cuando esa orden se convierte en una invitación al juego. Por ejemplo, en vez de decirle que se lave los dientes, puedes decirle: «¿crees que podrías ponerte el pijama y lavarte los dientes antes que papá o tu hermano?» El idioma de los niños es el juego, recomiendo utilizarlo.

Otra idea para estar conectado educativamente con un hijo es entrar en su mundo. Las necesidades de los niños no tienen nada que ver con la de los adultos y, a menudo, pretendemos que sean ellos los que las abandonen para ponernos a nosotros las cosas más fáciles, pero no, la realidad es que somos nosotros quienes tenemos que empatizar con ellos. Entrar en el mundo de los niños significa, también, ponernos en su lugar y preguntarse cómo nos estaríamos sintiendo si fuésemos ellos.

El hecho de tener buena conexión educativa con los hijos no quita que las normas y reglas que se establezcan en casa deban ser firmes, es decir, no variarlas en función de nuestro estado de ánimo (algo muy importante). Si la norma es que solo se juega a la consola media hora al día, no hay un día en que “porque estoy contento o tengo mucho trabajo que adelantar dese casa”, permito que mi hijo juegue dos horas. Si nos mantenemos firmes en las reglas, nuestros hijos sabrán exactamente cuáles son.

Si eres paciente con tu hijo conectarás mejor con él. Lo más común es que tengamos que repetir una y otra vez las cosas a nuestros hijos antes de que las entiendan e interioricen. Esto no debe ser motivo de enfado, porque los niños están aprendiendo, y los errores son solo una parte del aprendizaje. Nosotros, los adultos, debemos comportarnos como tal y ser pacientes.

Si puedes, intenta cambiar el NO por el SI, así lograrás mejor conexión educativa. Nos pasamos la vida diciendo «no» a nuestros hijos. ¿Y si probamos a no decirles tanto lo que no pueden hacer y decirles lo que sí pueden hacer? Por ejemplo, si tu hijo está tirando del pelo a un perro, en vez de decirle que no le tire del pelo, podemos decirle algo así: «a los perros se les acaricia despacio. Mira, así se hace. «.

Por último, decir que el hecho de aceptar la singularidad de tu hijo es saber conectar con él mejor. Cada niño es diferente y pretender que el nuestro sea como nosotros queramos que sea, solo nos llevará a frustrarnos a nosotros mismos y reducirá su autoestima. Por tanto, lo mejor es dejar de lado las expectativas y aceptar a nuestro hijo tal y como es. Puede ser muy útil pensar que nosotros somos los entrenadores, y que estamos ayudando a nuestro hijo a sacar “su mejor versión”.

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