El Club de Lectura Bel-Al-Arte comparte en Ole Benalmádena el comentario de La bibliotecaria de Auschwitz, de A. G. Iturbe. Si te apetece participar en la siguiente lectura tienes una cita el próximo 9 de mayo en la sede de la asociación en la calle Gardenia s/n en Benalmádena Pueblo en torno a Vinieron como golondrinas de William Maxwell
El Club de Lectura Ben-al-Arte, en este mes de abril dedicado al libro, ha leído y comentado la novela La bibliotecaria de Auschwitz, de A. G. Iturbe, en consonancia con el tema.
La novela nos narra la historia de una joven judía, Edita Adlerova (Dita), de 14 años cuando llega al campo de exterminio, trasladada junto con sus padres desde la ciudad de Praga.
Cuando la protagonista contaba apenas con 10 años se inicia la Segunda Guerra Mundial. Ver la entrada de los tanques alemanes en Praga a principios de 1939 la lleva a pensar que su niñez ha acabado.
Los alemanes irán ocupando territorios dentro de Europa y confinando a los ciudadanos judíos a diversos guetos cerrados y sometiéndolos a una vida de prohibiciones, privaciones y vejaciones. La familia de la protagonista es deportada al gueto de Terezín.
Cuando todos empiezan a adaptarse a la dura vida del gueto, son trasladados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, en Polonia, pero a un recinto especial que llaman “campo familiar” (porque acogen a familias completas). Allí sus padres son destinados a duros trabajos y la protagonista es integrada en un barracón en el que alojan a los niños, para que jueguen y no estorben a los adultos. Pero un judío alemán, llamado Fredy Hirsch, con gran protagonismo a lo largo de la novela, lo transforma de forma clandestina en una especie de escuela. Es el bloque 31 del campo.
En ese barracón existen taburetes en lugar de literas, los niños se reparten en grupos a cargo de un adulto que hace de instructor: unos juegan, otros cantan y otros reciben clases de sus “profesores”. Todo el trabajo es oral pues no existe material escolar.
Aunque los nazis tienen prohibidos los libros, en esta peculiar escuela existen ocho, de los más variados temas (novela, atlas, tratado filosófico, de aritmética,…) e idiomas (checo, ruso), pero también hay instructores a los que llaman “libros vivientes”, cinco en total, que han memorizado el contenido de algunos libros y los cuentan a sus alumnos. Todo esto, al ser clandestino, debe ser ocultado a la vista y al oído de los vigilantes del campo porque, de vez en cuando, realizan inspecciones en busca de posibles infractores. Los castigos, como podemos imaginar, son sumarísimos.
Cuando Dita llega al campo, es destinada a este barracón y le asignan el puesto de bibliotecaria. Ya en Terezín tuvo contacto con los libros al colaborar con la bibliotecaria en el reparto de libros por las viviendas. Su misión consiste en sacar cada día los libros de su escondite y ponerlos a disposición de los “profesores”. El estado de conservación del material es pésimo, están descosidos, faltan portadas, se deshojan; para resumir, su labor podríamos denominarla más bien de enfermera de libros, pero ella los cuida como si fueran hijos suyos, con el pobre y escaso material que a veces le suministra el coordinador del pabellón los repara, los acaricia, desdobla sus esquinas, plancha sus hojas con las palmas de las manos y los devuelve cada día, después del uso, a su refugio oculto.
Ella sabe el riesgo que corre, le da muchas vueltas a la cabeza y a pesar de las dudas termina aceptando el puesto de forma valiente, entre otras cosas porque admira al director del barracón.
Dita va poniendo su pequeña y pobre biblioteca en valor, mejorando su propia seguridad y haciéndola a la vez visible a los ojos de todos los ocupantes del barracón, lo que la hace enormemente feliz. Esa felicidad la comparte, y la completará con otros pequeños momentos, con su inseparable amiga Margit.
A través de esta protagonista vamos a ir conociendo cómo era su vida antes de llegar a este lugar, porque ella conserva en su memoria una especie de álbum fotográfico y a través de cada instantánea va a recordar celebraciones, momentos familiares, desfiles,…. A su vez sabremos cómo se desarrolla la vida cotidiana del resto de ocupantes del campo de exterminio, desde el momento de la llegada en los trenes, la separación de los miembros de las familias nada más desembarcar de los vagones donde vienen hacinados: los nazis aprovechan a los que aún son válidos para el duro trabajo y descartan a los que no les sirve para ese objetivo, que son destinados al exterminio directo. Los “aptos” son destinados a barracones en los que existen literas que deberán repartirse como buenamente puedan ya que su número es muy inferior al de ocupantes, las condiciones sanitarias son ínfimas, la ropa vieja y deteriorada, la alimentación escasa, a base de agua caliente con algún tropezón sorpresa y mendrugos de pan, los parásitos y enfermedades abundan,…
Dentro de este panorama general que la novela nos irá mostrando en detalles más concretos, llama la atención que los nazis hayan diseñado un recinto familiar en el que se acogen a niños, algo que no había ocurrido anteriormente; pero hay un detalle, el grupo que llega en septiembre de 1943 venía acompañado de una anotación rara y extraña: “Tratamiento especial después de seis meses”. Ambas incógnitas se despejarán cuando ese periodo de tiempo haya transcurrido.
Dentro del campo también opera un grupo reducido de internos que se denominan la “Resistencia”, contrarios a los métodos empleados por los nazis pero con bastantes problemas operativos, limitaciones de movimientos, temor continuo a ser descubiertos, sorprendidos o delatados, por lo que utilizan unas medidas estrictas de seguridad.
Además de a Dita vamos a conocer otras pequeñas historias de personajes secundarios dentro del campo y su forma de sobrevivir, intentando buscar momentos de felicidad dentro de la negrura general. Para ello trapichean, de forma oculta y guiándose por una total desconfianza, con todo lo que pueden, pequeños objetos, tabaco, su cuerpo, pero, lo que buscan sobre todo en ese supermercado clandestino es comida. Tienen que gastar además mucho cuidado con los chivatos.
Tras Auschwitz vendrá una nueva selección de prisioneros y su traslado al campo de Bergen-Belsen, donde Dita coincidirá en el tiempo con otro personaje muy conocido, Ana Frank. En este nuevo espacio la crueldad subirá varios peldaños, llegando al abandono total y a la máxima degradación humana.
En la parte final del libro el autor incluye dos apartados: en el primero nos da cuenta de sus contactos, sus encuentros y sus visitas con la protagonista real de la novela, Dita Kraus, proporcionándonos claves de cómo se gestó la novela, con qué clase de documentación contó y esclareciendo algún que otro misterio contenido en la historia; en el otro capítulo presenta unas breves líneas en las que da cuenta de lo que ocurrió con algunas de las personas reales que aparecen en este relato.
El título de la novela parece contradictorio, o al menos paradójico, pues choca que se hable de una profesión que se dedica a trabajar con libros en un lugar en el que no sólo estaban totalmente prohibidos sino que sus dirigentes se dedicaban a destruir todos los que caían en sus manos. Podemos entender que el autor ha querido mostrarnos los libros y la cultura frente a la dictadura y la barbarie.
La novela se convierte, por tanto, en un homenaje a los libros y las bibliotecas, hasta el punto de poder considerarlos un personaje más. Nos muestra que un libro es una forma de cambiar la realidad o evadirte de ella para encontrar nuevas formas de supervivencia, donde muchos encuentran su refugio, y a su vez es también un acto de rebeldía que puede enseñarnos a vivir sin miedo, así como el valor de un libro también como objeto icónico. Además de los que pueblan la breve biblioteca, el autor nos habla de otros: “La ciudadela” de A. J. Cronin, «La montaña mágica» de Thomas Mann, «El conde de Montecristo» de Alejandro Dumas, «Las aventuras del bravo soldado Svejk» de Jaroslav Hasek, «El diario de Ana Frank».
Junto al conocimiento que nos facilita del funcionamiento del campo de exterminio principalmente judío y su organización, el autor nos deja otros mensajes: la pérdida de la juventud, la aparición del dolor y la muerte, el hambre y la pérdida de la dignidad, por el simple hecho de tener unas creencias, una raza o una religión diferentes, pero a cambio también nos muestra el coraje y el espíritu de lucha de muchas personas, el valor de la amistad, la posibilidad de la solidaridad en lugares donde no se espera, la aparición del amor en condiciones no propicias e incluso contradictorias, la aparición de una sonrisa frente a tanto dolor.
La novela os hace recordar algunas películas relacionadas con los campos de concentración y de exterminio, tales como La lista de Schindler o La vida es bella. Esta última comparte la misma filosofía de entretener, fantasear, contar,…, para ocultar la dura realidad a algunos ocupantes del campo.
Otra novela con el mismo tema es El niño del pijama de rayas, que terminó siendo también película. La inocencia infantil llevada hasta el final en uno de esos campos con trágicas e inesperadas consecuencias.
Alguna recuerda la novela Si esto es un hombre de Primo Levi, en la que narra de forma autobiográfica su paso por un campo de concentración, abriendo el debate sobre lo humano y lo inhumano en la actitud, comportamiento y sufrimiento de los hombres. Esta obra se considera mucho más dura y trágica, si en esas situaciones se pudieran hacer valoraciones.
A la mayoría les ha gustado (entiéndase que no por su contenido) porque creen que este tipo de literatura debería conocerse, difundirse, fomentarse, sobre todo en personas en formación, con el objetivo que sirvan de lección y aprendizaje para que estos hechos sean valorados y no vuelvan a repetirse, y a la vez comprometerse a luchar para que eso no ocurra. Esto nos lleva a poner este deseo en duda dada la trayectoria de los humanos a lo largo de la historia y la observación de la actualidad misma.
Algunos lectores recomiendan las visitas a los campos de exterminio existentes en la actualidad como museos, pues ayudarían bastante a conocer parte de la tragedia que se vivió en esos espacios. Algunos de los que los han visitado han tenido la sensación que existe “algo” en la atmósfera de esos lugares que conmueven el interior de las personas.
Este tipo de literatura debe servir para que estos hechos tan dramáticos no se vuelvan a repetir, aunque haya gente que aún es capaz de negar esta parte de la historia a pesar de la cantidad de elementos objetivos de análisis y observación. Además hay que estar atento a esos pequeños “holocaustos” que pueden pasar desapercibidos pero que pueden terminar siendo asumidos por la sociedad como acontecimientos dentro de las relaciones normales: bullyng, marginación por cuestiones de definición sexual, tendencias religiosas, razas,…; que siguen haciendo daño a quienes los sufren.
Algunas citas de la novela reseñadas por los lectores:
“No importa cuántos colegios cierren los nazis, les contestaba. Cada vez que alguien se detenga en una esquina a contar algo y unos niños se sienten a su alrededor a escuchar, allí se habrá fundado una escuela”. Pág. 12, opinión de Fredy Hirsch, creador de la escuela.
“Auschwitz no sólo mata a los inocentes, también mata la inocencia”. Pág. 52.
“Los libros guardan dentro de sus páginas la sabiduría de quien los escribió. Los libros nunca pierden la memoria…, los libros lo saben todo”. Pág. 96, la respuesta que le da el profesor Morgenstern a Dita sobre el uso que hace de los libros.
“Empezar un libro es como subirse a un tren que te lleva de vacaciones”. Pág 124. Palabras del padre de Dita.
“En un lugar como Auschwitz donde todo está diseñado para hacer llorar, la risa es un acto de rebeldía”. Pág. 238, cuando Dita se sorprende riendo con la lectura de un libro.
“Es cierto: la cultura no es necesaria para la supervivencia del hombre, únicamente lo es el pan y el agua. Es verdad que con el pan para comer y el agua para beber sobrevive el hombre, pero sólo con eso muere la humanidad entera. Si el hombre o mujer no se emociona con la belleza, si no pone en marcha los mecanismos de la imaginación, si no es capaz de hacerse preguntas y vislumbrar los límites de su ignorancia, sea hombre o mujer no es persona”. Pág. 464. Puede servir como resumen del mensaje que nos quiere transmitir el autor.
Próxima lectura el 9 de mayo de 2023
Vinieron como golondrinas de William Maxwell

