En la historia del cine español han existido pocas personalidades tan arrolladoras como la de Fernando Fernán Gómez. El 28 de agosto de 2021 habría celebrado el centenario de su nacimiento y para conmemorar el aniversario de esta genial figura de la cultura española del siglo XX, el Cineclub Más Madera proyecta esta tarde en la Casa de la Cultura, a las 21.00 horas, El mundo sigue, crónica descarnada de una España oscura, que no solamente hablaba de la disputa irreconciliable de dos hermanas, sino que también mostró de una manera que nadie había hecho hasta entonces, el sentir de una sociedad conmocionada aún por las heridas de la guerra. Es una película dura, pero es que, quienes vivieron aquella época, la vivieron así, era la cruda realidad que hasta entonces nadie se atrevió a contar desde la gran pantalla y como adelanta el crítico cinematográfico, Santiago Losada, “cuando vean El mundo sigue, no la van a olvidar”.
Fernán Gómez fue un actor y director absolutamente extraordinario, comparable con los mejores del mundo y, además, en todos los géneros y su fuerza, su leyenda se mantiene viva a día de hoy con aquellas obras que dirigió como es la que visionaremos esta tarde en la Casa de la Cultura, con las que se enfrentó a la censura de la España franquista. Reconstruir una figura cinematográfica tan intensa como la de Fernando Fernán Gómez que lo interpretó todo, lo dirigió todo y lo escribió todo resulta una tarea complicada a la que aportará luz, desde lo íntimo a lo creativo, su nieta Helena de Llanos, investigadora y también cineasta, quien junto con Losada, participará una hora antes de la proyección, a las 20.00 horas, en una charla sobre el actor y director abierta a la participación de público.
Helena confiesa que está encantada con la invitación del Cineclub Más Madera: “Me parece maravilloso que tengáis un cineclub en Benalmádena pues eso demuestra que la gente tiene intereses culturales”.
Sobre El mundo sigue destaca a Ole Benalmádena “el protagonismo de las mujeres… que en la película no son subsidiarias de las tramas de los varones como era común en aquel entonces, sino que ellas son el centro y muestran las dos únicas opciones con las que siendo mujer, podías encarar la vida en la España de aquella época”.
La valentía y autenticidad de Fernán Gómez en ésta y sus otras películas dan buena cuenta de su personalidad y aunque sobre todo en los últimos tiempos se creó fama de malhumorado, su nieta nos asegura que era la fórmula más eficaz que encontró para poder gestionar su privacidad.
“Me comentaba que comprobó que si lograba fama de tener mal genio podía disfrutar de una parcela de intimidad que era muy difícil de conseguir siendo personaje público”, nos cuenta Helena, que recuerda cómo su abuelo le decía: “Así me dejan tranquilo y puedo estar agusto con mis amigos conversando”, e incluso “me acuerdo que Enma y él en las fiestas se ponían de acuerdo para jugar a enfadarse, pero por pura diversión…”.
No puedo dejar pasar la oportunidad de conocer a Helena de Llanos para interesarme por su último proyecto cinematográfico: Viaje a alguna parte, que podremos ver el próximo 3 de noviembre en el cine Albéniz de Málaga dentro de la XX Muestra de Cine Mujeres en Escena.
Cuando le pregunto cómo cataloga Viaje a alguna parte nos confiesa que “no creo que sea un documental, pero tampoco responde a lo que debería ser una ficción… muchos indican que es inclasificable, y aunque no me disgusta la definición también pienso que se expone al riesgo de que no la vea nadie…”.
Según la cineasta, “es una mezcla de realidad y de ficción a partir de la presencia y la ausencia de Fernando y Enma” –sus abuelos-.
La película cuenta la historia de la vida de Helena dentro de la casa que heredó de sus abuelos, “una casa en la que puede pasar cualquier cosa, una casa mágica, llena de creatividad y de sueños”.
Nos explica que ha invertido casi seis años clasificando un material infinito… “sintiéndolos en cada objeto que dejaron en su casa. Es como si la casa los trajera al presente e incluso se verán diálogos inventados entre mi abuelo y yo, en los que me contesta a través de sus películas”.
Este trabajo audiovisual es una auténtica obra de arte, es un rompecabezas con piezas escondidas en sueños, otras halladas en la realidad y por supuesto, en los sentimientos, en sus recuerdos. Helena logra resolver el puzzle de su vida y con gran generosidad lo comparte con el público con Viaje a alguna parte, una película que tiene mucho de su abuela, -no de sangre, aunque sí de afecto y amor-, Enma Cohen (1946-2016).
“Cuando empecé a hacer la película ella estaba viva y de alguna manera fue coguionista de las primeras versiones. Yo quería que los dos estuvieran presentes en la película pero ella decía que no, que era la documentalista y que el proyecto debía ser un proyecto nieta-abuelo… no quería figurar. Sin embargo, yo veía importante que estuviera su impronta y alguna que otra vez me dejó grabarla”, nos cuenta Helena.
Al fallecer Enma, la película da un giro y pasa a compartir protagonismo con Fernando. En palabras de la directora, “Viaje a alguna parte es cómo era Enma, lo que me ha transmitido… la película responde a su espíritu, pues si ves sus trabajos son también muy surrealistas. Recuerdo que me decía que cuánto más raro, mejor”.
Cohen rodó siete cortometrajes y “aunque tenía guiones para hacer un largo no llegó a hacerlo al no encontrar financiación… pocas mujeres en aquella época lograban hacer largos”, explica Helena.
Viaje a alguna parte es el relato de una búsqueda y de un encuentro. Un viaje que nos conducirá por caminos insospechados, imaginarios a veces y otras soñados, en el que pasamos del presente al pasado, es un relato incierto y pendular, entre historia y documento, entre memoria y quizás duelo, en el que no falta el humor y en el que un hilo irreal conecta a los tres habitantes de la casa (Helena y sus abuelos Fernando y Enma) de una forma mágica, quizás porque no se trata de una casa cualquiera, la de Helena, la que les dejaron sus abuelos, es una casa llena de sueños.

