Ole Benalmádena

“Actor”, la palabra que durante 55 años lo dijo todo sobre Paul Lukas, y que Hungría y Benalmádena completan ahora

En el Cementerio Internacional de Benalmádena se hablan todos los idiomas. Entre sus jardines descansan una folclórica, un actor galés de “Zulú”, una estrella del destape y hasta uno de los llamados “padres de la bomba atómica”. Y en medio de esa Babel, muy cerca del nicho de Ágata Lys, una lápida con un nombre, dos fechas (1894-1971) y una sola palabra: ACTOR.

Esa palabra era todo el epitafio de Paul Lukas, ganador del Óscar al mejor actor en 1944 por ‘Alarma en el Rin’ y el único intérprete nacido en Hungría que ha logrado esa estatuilla. Este año, en el 55 aniversario de su muerte, Hungría y Benalmádena le han devuelto lo que le faltaba.

La jornada ha empezado en el Ayuntamiento, donde el alcalde, Juan Antonio Lara, ha recibido al embajador de Hungría en España, Jorge de Habsburgo, acompañado por el jefe adjunto de misión, Balázs József, y la cónsul en Málaga, Réka Vidáts. A ellos se ha sumado Balázs Bokor, presidente del Consejo Húngaro de Hollywood. Sobre la mesa, la figura de Lukas y su vínculo con el municipio donde reposa desde 1971.

Después, la comitiva ha puesto rumbo al Cementerio Internacional. Allí, ante la sepultura ya restaurada, se ha recordado su trayectoria y se ha presentado la placa conmemorativa instalada junto a la tumba. La restauración la ha impulsado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Hungría, dentro de un programa para conservar monumentos y lugares de la memoria húngara en el extranjero. En el proyecto han tenido un peso especial Carlos Zamarriego, que descubrió la presencia de Lukas en el cementerio, Cineclub Más Madera y Jaime Noguera, codirector del Ficcab.

Un Óscar que eligió Benalmádena

Nacido en Budapest en 1894, Lukas pasó del teatro y el cine europeos a Hollywood en 1927 y acumuló más de un centenar de producciones. Trabajó con Alfred Hitchcock y Alexander Korda y fue el profesor Aronnax de ‘20.000 leguas de viaje submarino’ (1954). Murió el 15 de agosto de 1971 en Tánger, durante un viaje, y fue enterrado en Benalmádena, como había dejado escrito.

De la amenaza del osario al homenaje

El acto de hoy contrasta con junio de 2025, cuando se alertó de que sus restos podían acabar en un osario común. Noguera y el Cineclub Más Madera lanzaron entonces una recogida de firmas para salvar la tumba, y la Embajada de Hungría mostró interés. «Un Oscar no se entierra, se recuerda», defendían. Hoy, la sepultura restaurada y la placa responden a aquel llamamiento.

Hay despedidas que tardan cincuenta y cinco años en completarse. La de Paul Lukas ya está escrita: actor húngaro, Premio Óscar 1944, vecino eterno de Benalmádena. La cruz, el mármol y una frase en inglés hacen el resto: nadie se olvida de quien tiene amigos que lo recuerdan.

© 2026 Ole Benalmádena · Todos los derechos reservados

Salir de la versión móvil