
Ya sabíamos que el candidato Lara era una persona de dudosa credibilidad. Lo pudimos comprobar en su etapa de oposición, en la campaña electoral y lo ha corroborado en su etapa, ya a punto de concluir, de gobierno.
En este sentido podemos afirmar que su labor en la oposición fue un monumental engaño, sus promesas electorales una enorme estafa y su trabajo de gobierno gran timo.
Más de tres años después no cabe duda de que también es un mal gestor. La derecha siempre ha presumido de buenos gestores y Lara especialmente lo ha vendido y aclamado a los cuatro vientos.
Los datos son contundentes y tozudos. Gestionar bien un ayuntamiento significa planificar las obras de manera que afecten lo menos posible a la vida ciudadana. En este asunto Lara suspende de manera clara. Obras que empiezan en varios frentes que incluso se soslayan unos con otros, parálisis de muchas de ellas afectando gravemente a la movilidad y servicios que presta el Ayuntamiento, y ausencia absoluta de información a vecinos y usuarios.
Gestionar bien un ayuntamiento tiene que ver con la cercanía y facilidad para acceder a los trámites que la ciudadanía necesita hacer inexorablemente en el Ayuntamiento. Aquí Lara prometió acabar con la cita previa y no ha avanzado nada por lo que el suspenso es más que merecido.
Hay más elementos que pueden aleccionarnos sobre si se gestiona mal o bien una corporación municipal pero, evidentemente, el tema del respeto a las normas, cuidar bien los gastos para evitar el derroche y ofrecer garantías de ejecución de los presupuestos son básicos.
Aquí el suspenso es monumental y ha tenido que ser el Tribunal de Justicia de Andalucía quien lo haya expresado bien a las claras. Como saben este alto tribunal ha declarado nulo el presupuesto de nuestro ayuntamiento del primer ejercicio de Lara como alcalde con toda la inseguridad que eso conlleva.
Ya lo declaró la Delegación del Gobierno tras los informes negativos hasta en 4 ocasiones de los técnicos municipales. También lo advertimos desde la oposición pero Lara ni se inmutó y de aquellos polvos estos lodos. Se inflaron los ingresos para prometer cosas que no se podían hacer.
Del despilfarro ya hemos hablado de manera extensa. Miles y miles de euros en cambiar el logotipo del Ayuntamiento, el uniforme de los funcionarios, las flores de plástico, los pozos inservibles, las banderas para que las firmara el alcalde, han vuelto las comilonas y los cáterin y un largo etcétera.
Y la guinda. La sombra de la corrupción planea nuestro Ayuntamiento. Lara imputado por corrupción en el asunto de la maquinaria para prevenir la legionela, el concejal de comercio, Raúl Campos, imputado por corrupción en el asunto del hotel Vistamar donde hay seis detenidos y uno de los cargos habla de organización criminal y, por último, nuestro Puerto Deportivo investigado en el caso de los charters con visitas de la Unidad de Delitos Especiales y Violentos (UDEV) de la policía.
Este es el panorama, esta es la herencia. Al menos nos queda la esperanza de que el engaño no se vuelva a repetir. Lara también es un mal gestor.
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