martes, septiembre 29, 2026
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Lucía López (GAB): “Ahora nos multan por alimentar a los gatos de las colonias cuando antes nunca habíamos tenido este problema”

Cada día, detrás de las colonias felinas de Benalmádena hay una red de voluntarios que se ocupa de alimentar, cuidar y controlar a los gatos que viven en ellas. Una labor que el Grupo Animalista de Benalmádena (GAB) defiende como esencial y que, en las últimas semanas, ha vuelto a quedar en el centro del debate tras las declaraciones de la concejala de Bienestar Animal, Áura Peralta, durante el último pleno municipal.

La asociación sostiene que en su intervención se cuestionó el carácter altruista de su trabajo y se vinculó a GAB con un posible lucro. A ello se suma ahora otra preocupación para los voluntarios y voluntarias: la imposición de multas por alimentar a gatos de las colonias, una situación que, según aseguran, no se había producido hasta ahora.

En Ole Benalmádena hemos hablado con Lucía López, presidenta de GAB, para conocer de primera mano cómo está viviendo la asociación este momento, cuáles son sus principales reivindicaciones y qué valoración hace de la gestión municipal de las colonias felinas.

— ¿Cuántas colonias felinas estáis gestionando actualmente y aproximadamente cuántos gatos atendéis?

—Ahora mismo hay más de 250 colonias felinas en Benalmádena y, aunque tendría que confirmarlo consultando el informe, creo que son alrededor de 3.000 gatos.

— ¿Cuánto trabajo realiza actualmente la asociación que, a vuestro juicio, debería estar asumiendo el Ayuntamiento?

—El Ayuntamiento debe asumir íntegramente la gestión de las colonias felinas, aunque la normativa también contempla la colaboración con asociaciones como la nuestra. Actualmente, desde GAB realizamos casi todo ese trabajo: registramos las colonias, censamos a los gatos y a sus cuidadores, gestionamos las citas con los veterinarios, capturamos y trasladamos a los animales para su esterilización y posteriormente los devolvemos a sus colonias.

También asumimos gastos que, desde nuestra perspectiva, debería cubrir el Ayuntamiento. Por ejemplo, cuando un gato necesita un tratamiento o cuando resulta atropellado y necesita atención veterinaria más costosa. En esos casos, la asociación termina haciéndose cargo del gasto.

La subvención de 60.000 euros se destina a esterilizaciones, atención veterinaria y alimentación de colonias. Cuando se acaba el dinero destinado a esterilizaciones, seguimos trabajando gracias a que algunos veterinarios colaboran con nosotros y nos permiten continuar realizando las castraciones hasta que llega la siguiente subvención. También gestionamos colonias que no tienen cuidador.

Además, organizamos eventos para obtener recursos que destinamos a las necesidades de los animales. Sin embargo, este equipo de gobierno nos ha quitado algunos de los eventos que teníamos anteriormente y se los ha dado a otros colectivos.

Estoy de acuerdo en que los eventos se repartan, pero para nosotros son algo fundamental. Ese dinero se utiliza para ayudar al Ayuntamiento a asumir gastos relacionados con los animales a los que no se puede llegar con la subvención. Todo ese dinero lo destinamos íntegramente a los gatos.

Organizar estos eventos supone, además, muchas horas de trabajo voluntario: montaje, cocina, limpieza y otras tareas que realizamos fuera de nuestro horario laboral. Podemos salir de trabajar y pasar toda la tarde y parte de la noche en un evento para después volver al día siguiente a nuestros trabajos y todo lo hacemos gratis.

Por eso, no entendemos que la concejala Áurea Peralta haya dicho en el último pleno que la asociación se lucra con esta actividad. Nuestro trabajo es voluntario y los recursos que obtenemos se destinan a mantener la labor que realizamos con los animales y a ayudar a que el Ayuntamiento pueda afrontar gastos relacionados con este servicio. Como mínimo, consideramos que nos debería pedir disculpas públicamente.

— Desde la Concejalía, según las declaraciones realizadas en el pleno —que dejaremos al final de esta entrevista—, se ha cuestionado el carácter altruista de vuestro trabajo porque recibís una subvención. ¿Cómo responde GAB a esa afirmación?

—Me parece muy injusto. Nosotros no cobramos por las adopciones y las personas voluntarias no recibimos ningún dinero por todo el trabajo que hacemos en las colonias felinas. La subvención tampoco cubre el cien por cien de la gestión ni de los gastos que asumimos.

Por eso me molestó especialmente que se dijera que nuestro trabajo no era «completamente» altruista porque recibimos una subvención. Una cosa es recibir una ayuda pública para poder desarrollar una actividad y otra muy diferente es lucrarse con ella, máxime cuando el servicio que realizamos por ley es responsabilidad del Ayuntamiento y como te comento, la subvención no da para todas las necesidades que nos vamos encontrando.

— ¿Qué fue exactamente lo que más te molestó de las declaraciones de la concejala?

—Que una concejala que, desde nuestro punto de vista, no conoce realmente lo que hacemos diga que GAB se está lucrando o que nuestro trabajo no es altruista «del todo» porque recibimos una subvención. Me parece que existe un desconocimiento sobre la labor que realiza la asociación y las responsabilidades que tiene su área por ley.

Ella recibe la información por escrito, pero, desde mi punto de vista, no conoce realmente lo que hacemos ni todo el trabajo que hay detrás. Antes de hacer esas afirmaciones debería haberse interesado por conocer cómo funciona GAB, cuánto trabajo realizamos y qué gastos asumimos fuera de la subvención.

— Has dicho que la concejala “no sabe lo que hace GAB”. ¿Por qué tienes esa percepción?

—Porque, en tres años y medio nos hemos reunido con ella muy pocas veces y, en una de esas ocasiones, la reunión duró apenas diez minutos. No hemos tenido una relación suficiente como para que pueda conocer de primera mano todo lo que hacemos ni ha mostrado interés alguno en saberlo.

Por eso me parece difícil que pueda valorar nuestro trabajo si no se ha sentado con nosotros para conocerlo directamente. Una cosa es leer lo que aparece en un documento cuando un grupo de la oposición presenta una moción en un pleno para darles una respuesta y otra es conocer y preocuparse por el trabajo diario que hacemos los voluntarios.

— También has señalado que la concejala se centra en la subvención cuando esta no cubre todo el trabajo que realizáis. ¿Qué quieres decir con eso?

—Que lleva tres años hablando de que ha aumentado la subvención como si eso significara que está cubriendo todo lo que hacemos. Pero la vida también ha aumentado de precio y, sobre todo, nosotros hemos ido descubriendo cada vez más gatos y más necesidades.

Cuando empezamos hace años, mucho antes de que existiera la ley de bienestar animal, recibimos 3.000 euros porque todavía no sabíamos realmente cuántos gatos había ni todo el trabajo que iba a requerir la gestión de las colonias. Después fueron 6.000 euros y posteriormente cantidades mayores porque aumentó el trabajo y las necesidades.

Que la subvención haya ido aumentando no significa que cubra el cien por cien de la gestión ni que nosotros obtengamos un beneficio como se ha insinuado.

— Entonces, ¿qué te gustaría que entendiera la concejala sobre el trabajo de GAB?

—Que antes de hablar de la asociación debería conocer realmente lo que hacemos. Que vea el trabajo de las personas voluntarias, los gastos que asumimos, los animales que atendemos y todo lo que hacemos antes de que un gato pueda llegar a ser adoptado.

Nosotros hacemos todo ese trabajo de manera altruista. La subvención ayuda, pero no cubre todo y, desde luego, las personas que estamos trabajando no cobramos por ello.

— ¿Qué tendría que cambiar para que la asociación sintiera que el Ayuntamiento está realmente escuchando y contando con quienes trabajan cada día con las colonias felinas?

—A estas alturas, lo primero que consideramos que tendría que hacer el actual Ayuntamiento es pedir una disculpa pública. Llevamos tres años y medio trabajando con este equipo de gobierno y la relación con la concejala de Bienestar Animal ha sido, como te he comentado, prácticamente inexistente.

En todo este tiempo nos hemos reunido con la concejala en tres ocasiones. En una de ellas nos citó a primera hora de la mañana y, cuando llegamos, apenas tuvimos diez minutos para hablar porque tenía otra reunión. No tuvimos tiempo ni siquiera de enseñarle toda la documentación que habíamos preparado.

Lo que reclamamos es algo tan básico como que se nos escuche y se tenga en cuenta a las personas que estamos trabajando cada día de forma voluntaria y gratis con las colonias felinas. A estas alturas estamos muy cansadas de pedirlo y de intentar que se nos escuche.

Por eso, más que esperar nuevas promesas, lo que queremos es que esta situación cambie. Llevamos mucho tiempo trabajando y nunca hemos tenido estos problemas. Creemos que el Gobierno local actual debería escuchar a las asociaciones, conocer de primera mano los problemas que existen y asumir las responsabilidades que le corresponden.

— En el último pleno municipal se habló de las multas y de problemas con la Policía. ¿Qué situaciones concretas se están produciendo y qué respuesta habéis recibido cuando las habéis trasladado al Ayuntamiento?

—Nos preocupa que se hayan empezado a imponer multas a cuidadoras de colonias felinas cuando, hasta ahora, no se habían producido este tipo de situaciones. En 2016 se aprobó una moción relacionada con las colonias y las personas acreditadas como cuidadoras no deberían ser sancionadas por alimentar a los animales dentro de las condiciones establecidas.

Sin embargo, actualmente se están utilizando denuncias relacionadas con la ordenanza de convivencia ciudadana para sancionarnos por alimentar a los gatos, según dice la Policía, fuera de los llamados puntos de alimentación. Es un tipo de denuncia similar a conductas como dejar muebles o basura fuera de los contenedores.

Además, nos están imponiendo los tramos de sanción más altos, de 500 a 1.500 euros por multa. Y a veces han sancionado incluso antes de que el voluntario ponga de comer a los gatos.

El problema es que esos puntos no están perimetrados ni delimitados físicamente. Además, los gatos de una misma colonia no necesariamente comen todos en el mismo lugar y eso lo debería de conocer la Policía Local. Dependiendo de los animales y de sus características y conductas, puede ser necesario colocar la comida por separado y no a todos juntos.

Por eso consideramos que no se puede aplicar el concepto de punto de alimentación de una manera rígida y unilateral sin tener en cuenta la realidad de cada colonia y, sobre todo, la normativa de bienestar animal.

Consideramos que se está aplicando la normativa sin tener suficientemente en cuenta cómo funcionan las colonias felinas y sin la formación suficiente en esta materia.

También hemos detectado problemas con las acreditaciones de las cuidadoras. Existen diferentes tipos de carnés, entre ellos los correspondientes a cuidadoras de una colonia concreta y otros de supervisión, que permiten actuar en distintas colonias. Recientemente, una cuidadora fue parada por la Policía y se le multó porque le decían que su acreditación no era válida. Y eso ha ocurrido, según nuestra valoración, por desconocimiento del agente.

No queremos responsabilizar solo a los policías. Creemos que existe una falta de formación específica. Consideramos necesario que los agentes conozcan cómo funcionan las colonias, qué tipos de acreditaciones existen y qué actuaciones están permitidas a las personas cuidadoras a la hora de realizar su labor, tal y como exige la ley.

También nos preocupa que pueda resultar más sencillo sancionar a una cuidadora, que está identificada y tiene unos horarios habituales, que perseguir otras conductas incívicas en Benalmádena, en la que hay cientos de contenedores con enseres y basura fuera en distintos tramos del día. Las cuidadoras son fácilmente localizables porque acuden regularmente a alimentar a los animales.

Lo que pedimos es que la normativa se aplique de forma clara y coherente a la ordenanza de bienestar animal y que no se convierta a las cuidadoras en el objetivo más fácil de las sanciones municipales.

Necesitamos que se aclare cómo se está aplicando la normativa, que se forme adecuadamente a los agentes y, si de pronto, el Gobierno local exige alimentar exclusivamente en determinados puntos, que esos puntos estén claramente definidos y delimitados porque ahora mismo no lo están.

— ¿Crees que si la gestión de las colonias felinas se externalizara tendría un coste mayor para el Ayuntamiento?

—Sí, creo que el coste se incrementaría. Actualmente GAB está haciendo una parte importante del trabajo que, si se externalizara la gestión, tendría que asumir una empresa o un servicio externo. En otros municipios, por ejemplo, hay veterinarios o empresas que gestionan parte de estas actuaciones y eso supone un coste añadido.

Aquí, además, hay una técnica de Sanidad que tiene que asumir muchísimo trabajo y que, en mi opinión, está haciendo una labor enorme. Eso también debería saberlo la gente: si toda esa gestión se llevara de forma externa, probablemente habría menos dinero disponible para las esterilizaciones y la comida de los animales. En definitiva, se gastaría más dinero público y se llegaría a menos animales atendidos.

— ¿Consideras que la Concejalía de Bienestar Animal está haciendo suficiente seguimiento de esta gestión?

—Nosotros creemos que no. La concejala debería estar más implicada en conocer el trabajo que se está haciendo y en acompañar a las asociaciones. Muchas veces da la sensación de que aparece solo cuando hay que hacerse una fotografía, pero después no está presente en el trabajo diario.

Nosotros llevamos tres años viendo falta de implicación y de conocimiento sobre el trabajo que realmente se está realizando.

— Me has mencionado también los presupuestos participativos y un proyecto de 18.000 euros destinado a la esterilización de animales de personas vulnerables. ¿Qué ocurrió con ese proyecto?

—Había una partida de 18.000 euros dentro de los presupuestos participativos destinada a ayudar a personas vulnerables que tenían animales, para poder esterilizarlos y evitar que pudieran acabar siendo abandonados. Desde Asuntos Sociales, que además depende de la misma concejala, se iba a elaborar una lista de personas que necesitaban esa ayuda.

Nosotros nos ofrecimos a colaborar. Íbamos a recibir la lista de Asuntos Sociales, contactar con las personas, hablar con los veterinarios y encargarnos de toda la gestión para que los animales pudieran ser esterilizados.

El problema llegó cuando nos dijeron que teníamos que adelantar nosotros los 18.000 euros y que posteriormente el Ayuntamiento nos los abonaría.

— ¿Por qué decidisteis rechazar finalmente esa colaboración?

—Porque nosotros no tenemos 18.000 euros para adelantar una actuación incluida en un programa de Asuntos Sociales. Una cosa es que GAB colabore gratuitamente en la gestión y otra muy distinta es que tengamos que financiar previamente un programa adicional a nuestra labor habitual.

Nosotros estábamos dispuestos a hacer todo el trabajo: gestionar las citas, hablar con los veterinarios, contactar con las personas y hacer el seguimiento. Pero no podíamos asumir el coste de los 18.000 euros y esperar después a que nos lo devolvieran, más que nada porque no tenemos ese dinero.

Por eso tuvimos que rechazarlo. No porque no quisiéramos colaborar, sino porque no podíamos adelantar ese dinero.

— ¿Cómo valoras que otras asociaciones hayan recibido apoyo municipal para proyectos o materiales sin tener que adelantar previamente ese dinero?

—Nos llama la atención porque nosotros hemos visto otros casos en los que el Ayuntamiento ha asumido directamente determinados gastos o ha proporcionado recursos a asociaciones. Por eso no entendemos que, en nuestro caso, se nos planteara que adelantáramos los 18.000 euros y después se nos abonara la cantidad.

Nosotros no estamos diciendo que otras asociaciones no deban recibir ese apoyo. Lo que planteamos es por qué a nosotros se nos exige adelantar una cantidad tan importante para ejecutar un proyecto que ya estaba contemplado en los presupuestos participativos.

— ¿Qué mensaje queréis trasladar a los vecinos que quizá desconocen todo el trabajo que hay detrás de la gestión de una colonia felina?

—Les diría que detrás de una colonia felina hay muchísimo trabajo que muchas veces no se ve. Hay que registrar y censar a los animales, capturarlos, llevarlos al veterinario para esterilizarlos, atenderlos cuando están enfermos, alimentarlos a diario y hacer un seguimiento de las colonias. Todo eso lo hacemos personas voluntarias que dedicamos nuestro tiempo y, en muchas ocasiones, también nuestros propios recursos económicos.

También queremos que los vecinos entiendan que nuestro objetivo no es que haya cada vez más gatos, sino todo lo contrario. Con las esterilizaciones conseguimos reducir progresivamente las colonias y evitar que sigan creciendo, lo que también ayuda a disminuir las posibles molestias para los vecinos.

Entendemos perfectamente que no a todo el mundo tienen por qué gustarle los gatos. Eso hay que respetarlo. Pero también pedimos que se respete a quienes sí se preocupan por ellos y, sobre todo, que no se moleste a los animales. La calle y los espacios públicos son de todos y estos animales forman parte de nuestro entorno.

Además, muchos de los gatos que encontramos en las colonias han sido abandonados por personas. Por eso creemos que también hay que entender que el problema no lo hemos creado quienes cuidamos de ellos. Lo que hacemos es intentar gestionarlo de la manera más responsable posible, mediante la esterilización, la atención veterinaria y el control de las colonias.

Al final, lo que pedimos es convivencia y empatía. Que quien no quiera relacionarse con los gatos pueda seguir haciendo su vida con normalidad, pero que también se respete el trabajo de quienes estamos intentando cuidar de estos animales y reducir progresivamente las colonias.

— ¿Qué parte de los gatos que encontráis en la calle puede ser adoptada y qué ocurre con los que sí tienen posibilidades de encontrar un hogar?

—No todos los gatos de las colonias son adoptables, pero sí hay muchos que han sido abandonados y que podrían serlo. El problema es que no tenemos espacio suficiente para todos los gatos que la gente abandona. Hay personas que reciben un gato como regalo y, cuando aparecen los gastos o las dificultades propias de tener un animal, terminan abandonándolo o intentando entregarlo a otra persona. Al final, ese gato termina en la calle.

— También existe la percepción de que adoptar un gato a través de una asociación es caro. ¿Qué incluye realmente el coste de 120 euros que se paga en vuestro caso?

—Los 120 euros no se los queda la asociación. Se pagan directamente al veterinario y corresponden a un paquete que incluye el chip, la vacuna, la desparasitación y la castración. Es un precio muy ajustado para todo lo que incluye. Nosotros no cobramos por la adopción.

Además, en el caso de un gato adulto lo único que tiene que asumir la persona que lo adopta es el cambio de titularidad del chip, que supone unos 12 o 15 euros. Como ves, la mejor opción siempre es la adopción.




Moción socialista sobre las colonias felinas debatido en el pleno del 25 de septiembre de 2026:

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