Estaban ahí, en los archivos del fondo local de la Biblioteca Pública Arroyo de la Miel, sin que nadie supiera del todo lo que guardaban. Unas cintas de casete sin catalogar con música de Jacinto Esteban, con Emilia La Malagueña y Manolo Cabrera al cante y Antonio Manuel Requena y Miguel Flores a la guitarra. Cuando en 2024 Conchi García comunicó su existencia a través de la ya ex directora de la biblioteca, Maricarmen Martín Lara, lo que parecía un hallazgo menor resultó ser la pieza que completaba un rompecabezas de setenta años: las grabaciones contenían los fandangos tradicionales de Benalmádena, una expresión folclórica propia de nuestro municipio que había sobrevivido apenas en recuerdos dispersos y en la memoria de quienes, décadas atrás, tuvieron la suerte de escucharlos.
Para entender por qué ese hallazgo es tan importante, hay que retroceder hasta los años cincuenta. En aquella época, Dolores Negrillo, delegada de la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina de Málaga, recorría los municipios de la provincia con el propósito de documentar el folclore local antes de que desapareciera. En Benalmádena encontró a una anciana viuda de la familia Soto que sabía cantar de una manera que nadie más en el pueblo cantaba: una variante propia del fandango, distinta a la de los pueblos vecinos, que había permanecido encerrada en el ámbito doméstico por las rígidas normas sociales de la época. Negrillo la anotó, la grabó, la preservó.
Aquellas pesquisas permitieron también localizar otras variantes emparentadas musicalmente con el tanguillo y con expresiones folclóricas de la sierra de Mijas y Alhaurín de la Torre. Sin embargo, gran parte de ese repertorio quedó fragmentado con el paso del tiempo: superviviente únicamente en recuerdos dispersos y en grabaciones que nadie había podido reunir del todo.
El relevo lo tomó décadas después el tradicionista Juan Navarro, quien retomó la investigación gracias a la transmisión de pasos y estructuras coreográficas realizada en 1987 por Leonor, hija de Dolores Negrillo. El proceso vivió un giro decisivo en el Congreso de Folclore Andaluz celebrado en Almería en 1990, cuando apareció una grabación sonora histórica de los propios fandangos de Benalmádena. Era una señal de que la tradición seguía viva en algún lugar, aunque nadie supiera aún exactamente dónde. Las cintas de la Biblioteca Arroyo de la Miel respondieron, treinta y cuatro años después, a esa pregunta.
Las grabaciones han permitido completar parte del repertorio y consolidar una reconstrucción fundamentada en criterios musicológicos y etnográficos. Y ese trabajo llega ahora al público. El próximo lunes 18 de mayo, a las 20:00 horas, la Casa de la Cultura de Arroyo de la Miel acogerá la presentación oficial del proyecto Fandangos de Benalmádena: recuperación y reconstrucción del patrimonio cultural inmaterial, con música y cante en vivo, y con la interpretación coreográfica de la Asociación Folclórica Cultural Juan Navarro de Torremolinos, cuyos bailaores lucirán indumentaria tradicional inspirada en la vestimenta popular de la época.
Con entrada libre hasta completar aforo, la presentación del próximo lunes supone algo más que el cierre de un proyecto de investigación. Es una reivindicación de los archivos locales como repositorios de identidad viva, y una demostración de que el patrimonio inmaterial no siempre desaparece: a veces simplemente espera, en una estantería, a que alguien sepa reconocerlo.
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