Antes de que existiera un solo cartel, eran los pregoneros quienes recorrían las calles anunciando los festejos taurinos. Ahora, casi trescientos años después de aquellos primeros testimonios gráficos, la historia de ese proceso —del pregón al papel ilustrado, de la xilografía al óleo vibrante— se instala en Benalmádena. El Centro de Exposiciones de Benalmádena costa acoge la exposición Papel y seda. Memoria taurina de Málaga, que permanecerá de forma gratuita abierta al público hasta el 19 de julio.
La muestra reúne más de 50 piezas únicas de la cartelería malagueña que abarcan desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad. Lejos de ser un simple catálogo visual, la propuesta se construye como un documento histórico en el que la imagen y la tipografía funcionan como espejo de cada época: sus normas, sus figuras y sus valores estéticos.
La columna vertebral de la exposición es la colección particular del malagueño Joaquín Millán Molina, a la que se suman carteles procedentes del Archivo Histórico de la Diputación de Málaga. El resultado es un corpus documental difícil de reunir en condiciones ordinarias: originales ilustrados por Denis Belgrano, Ruano Llopis, Roberto Domingo y Ramos Rosas —voces principales del cartelismo taurino del siglo XX— conviven con el facsímil del cartel inaugural de La Malagueta, recuperado por Toroshopping para el Centro de Experiencias Inmersivas de la Tauromaquia (CEIT).
La articulación del recorrido responde a una lógica cronológica que, al mismo tiempo, sigue la transformación formal del propio cartel: de los primeros pliegos informativos en los que las palabras lo eran todo, al dominio progresivo de la ilustración y el color durante el siglo XIX, hasta la eclosión de una auténtica pintura cartelística en el siglo XX.
Seis etapas
La muestra se articula en seis bloques temáticos que permiten seguir, casi sin saltos, la evolución de la Tauromaquia malagueña:
- 1796 – 1876: Desde los primeros testimonios documentados hasta la inauguración de La Malagueta, cuando los carteles eran esencialmente bandos con instrucciones para toreros y espectadores.
- 1876 – 1900: Los primeros años del coso, con la incorporación gradual de ornamentos tipográficos y referencias biográficas de los matadores.
- Edad de Oro: El auge de las artes industriales impulsa el color y la ilustración; los nombres de Lagartijo y Guerrita ocupan el centro de la imagen.
- Edad de Plata: La pintura toma el protagonismo absoluto; firmas como Ruano Llopis y Roberto Domingo definen una estética que sobrevivirá décadas.
- Posguerra – años 50: La cartelería refleja las limitaciones y la reconstrucción cultural del periodo; lenguajes más austeramente expresivos.
- Segunda mitad s. XX: Especial presencia de las corridas de beneficencia, que mantuvieron vivo el género del gran cartel ilustrado.
La exposición no puede entenderse sin el contexto histórico que la enmarca. La historia taurina de Málaga arranca el 5 de enero de 1492, fecha en que se celebró el primer festejo documentado en la actual Plaza de la Constitución, tras la rendición de Boabdil. Desde entonces, la ciudad ha albergado hasta siete plazas distintas. La Malagueta, que surgió de un acuerdo del Círculo Mercantil el 23 de abril de 1872 para construir el coso en los terrenos que le dan nombre, abrió sus puertas en 1876 y se convirtió en el símbolo irrenunciable de esa tradición.
Es precisamente su 150 aniversario el motivo que articula toda la programación cultural en torno a la cual nació esta muestra itinerante. La primera parada tuvo lugar en la propia plaza, integrada en la oferta del CEIT, como aperitivo de los actos conmemorativos que se extenderán a lo largo de 2026.
Benalmádena es ahora el primer destino de un recorrido itinerante diseñado para llevar la efeméride a toda la provincia. La decisión responde a un modelo de descentralización cultural que pretende que el aniversario de La Malagueta no quede circunscrito a los límites de la capital, sino que alcance al conjunto de municipios malagueños. La organización no ha precisado todavía cuáles serán las siguientes paradas del circuito.
El cartel más antiguo de la muestra data de 1796. Ese año, La Malagueta no existía todavía —faltaban ochenta años para que se pusiera la primera piedra— y los terrenos donde hoy se alza el coso eran poco más que un arenal junto al mar. Entre aquel pliego de imprenta y el facsímil del cartel inaugural de 1876 que también se expone median ocho décadas de ciudad cambiante, de plazas provisionales y de una afición que buscaba, función tras función, un lugar permanente para la fiesta. Lo encontró en La Malagueta. Ciento cincuenta años después, los carteles que lo cuentan salen a buscar a quienes aún no saben que forman parte de esa historia.
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