Sergio García Gutiérrez, especialista en psicología infantil
Cuando una pareja se separa, varias cosas cambian en la cotidiana familiar. No solo se dejan atrás proyectos e ilusiones, sino que, para los niños implica una nueva forma de vida. Si bien, en la actualidad las separaciones han pasado a ser moneda frecuente, sus repercusiones en los niños no dejan de ser impactantes.
Pasar de convivir con ambos padres, a vivir solo con uno de ellos, genera en el niño cambios profundos en su forma de vida. A diferencia de los adultos, los niños no siempre expresan lo que sienten a través del lenguaje, sino que sus sentimientos muchas veces, los vemos reflejados en sus conductas. Estos consejos os ayudarán…
1. Hablar
Una vez que hayáis tomado la decisión de separaros y vivir en casas distintas, es importante que habléis entre vosotros acerca de cómo enfrentaréis esta situación con los hijos. Estableced horarios y días de visitas antes de que los niños tengan conocimiento de la situación, es necesario darles estabilidad y seguridad de que van a seguir viendo a ambos padres con frecuencia. En estas situaciones, transmitirles a los niños seguridad, resultará fundamental.
2. Reunión
El paso siguiente es hablar con los niños. Hay que hablarles con absoluta sinceridad y recordarles en todo momento que vosotros seguís amándolos, y que eso no va a cambiar a pesar de la situación. Más allá de los motivos de la separación, hay que explicarles que vosotros os queréis mucho, pero que habéis decidido que lo mejor es separase. Es fundamental, aclararles que “el que se vaya” de la casa, lo van a seguir viendo.
3. Involucramiento
Los niños no deben estar al tanto de las discusiones de la pareja, hay que saber diferenciar los problemas de pareja y su rol como padres. Ellos no deben convertirse en una herramienta para salvar la pareja, o un aliado de ninguno de vosotros. Los niños, lo único que deben tener claro, es que vosotros, como padres, siempre vais a estar con ellos, viváis bajo el mismo techo o no. Evitad discutir temas de su separación delante de los niños, para no hacerlos parte del conflicto.
4. Información
Tanto los profesores como los adultos que se relacionen con los niños, deben estar al tanto de la situación. Cuando uno de los padres se muda del hogar, los niños demuestran sus sentimientos a través de sus conductas. Es probable, que se vuelvan más agresivos, tristes, en ocasiones, cuando son pequeños pueden perder el control de los esfínteres, también puede suceder que comiencen a hablar como si fuera un bebé, etc. Estas manifestaciones, reflejan una llamada de atención de los niños ante lo que ocurre en su casa. Por eso, resulta importante, que las personas que se relacionen con ellos, tengan en cuenta lo que están atravesando para brindarles contención.
5. Apoyo y límites
Ambos cónyuges debéis demostrarle su amor a su hijo, sin embargo, esto no implica no poner límites. Muchas veces, los padres debido a la situación que atraviesa el niño, suelen consentirlos, pero esto no hace más que perjudicarlos. Los límites deben ser los mismos que antes, pero “la contención” hacia ellos es lo que cambia. Hablar con ellos y estar presentes es verdaderamente importante.
6. Actitud
En ocasiones, los niños, suelen tratar de manipular a los padres para obtener lo que quieren. Utilizan el sentimiento de culpa que éstos sienten por la separación para obtener beneficios. Por ejemplo, “si no me dejas mirar la tele me voy a vivir con papá” o “mamá siempre me deja mirar tele, tú eres malo”, etc. Tener una actitud firme y superar el sentimiento de culpa, resulta fundamental para poder procesar esta situación.
7. Espacio y tiempo
“El que se mude” de la casa, debe procurar encontrar un hogar que tenga un espacio para sus hijos. Puede ser una habitación que sea decorada por los niños y donde allí tengan algunas de sus pertenecías. De este modo, los niños sentirán que aquella también es su casa y esto permitirá lograr en ellos cierta estabilidad y seguridad. También es importante cumplir con los horarios y días de visita.
Por último, decir que los padres debéis cuidaros de sí mismos. Reducir el estrés buscando amigos que os brinden apoyo y sabiendo pedir ayuda cuando la necesitéis. Intentad mantener algunas de las viejas tradiciones familiares, al tiempo que construir “nuevos recuerdos” a compartir. El hecho de transmitir a los hijos cómo cuidar bien de la mente y el cuerpo en los momentos difíciles les puede ayudar a volverse más resiliente en la vida. Y recordad que la sinceridad, la sensibilidad, la autoconciencia y el tiempo les ayudarán en el proceso de sanación.

