En el mundo occidental desarrollado los seres humanos hemos tendido no sólo a despreciar la naturaleza como algo inútil, improductivo y que se puede moldear en función de nuestros deseos, sino que nos hemos creído superiores a ella e intocables gracias a nuestra energía, nuestras máquinas y nuestra tecnología. El cambio climático nos demuestra que esa lógica tiene las patas muy cortas, y las consecuencias ya están aquí, en Benalmádena, aunque queramos pensar que por suerte sólo llegarán en un remoto futuro. A continuación, nos proponemos hacer un rápido repaso de algunos de los posibles efectos del cambio climático en Benalmádena en los próximos 30 años.
En primer lugar, recordemos algo que nunca se dice en los medios: en España hay 4 veces más fallecidos como consecuencia de las olas de calor (4.000 según la OMS) y 30 veces más por la contaminación del aire (30.000 según Ecologistas en Acción) al año que por asesinatos. El cambio climático es hoy un motivo de inseguridad clave.

Si bien Benalmádena ha resistido mejor que otros municipios del entorno a algunos de los efectos adversos del cambio climático, muchos vecinos no olvidan el brutal incendio del verano pasado que arrasó con 2.000 hectáreas de la Sierra de Mijas y que llevó a la evacuación de miles de personas en municipios colindantes al nuestro. A muchos senderistas y ciclistas benalmadenses que conocían la zona se les partía el corazón de ver un paisaje entero convertido en cenizas. Esta es, por desgracia, la realidad a la que nos vamos a tener que enfrentar en los próximos 30 años, con fuegos masivos que evaporan el agua de los hidroaviones antes incluso de que llegue a tocar las llamas.
Nuestras costas también estarán amenazadas. Los científicos del IPCC hacen una estimación media de subida del nivel del mar de 30 centímetros para el año 2050 en el Mediterráneo. Una elevación de 30 centímetros supone poner en riesgo las playas que van desde Carvajal a Torrequebrada, además de una parte importante del Puerto Deportivo y una playa tan transitada como la del Bil-Bil. Perder nuestras playas sería perder nuestra principal fuente de ingreso como municipio de la Costa del Sol.


En lo que respecta a la temperatura, los Escenarios Locales de Cambio Climático más desfavorables preparados por la Junta de Andalucía muestran que los días con temperatura superior a 40 grados se multiplicarán. Pero las noches tropicales, es decir aquellas en las que la temperatura es superior a 22 grados y en las que conciliar el sueño se vuelve una tarea muy compleja, crecerán por encima de los 90 días en los próximos 30 años. Por lo tanto, existe el riesgo de que nos cueste mucho poder dormir bien durante tres meses enteros al año, con el perjuicio que esto conlleva para nuestra salud.
Una Benalmádena en la que aún valga la pena vivir en 2050 implica que la lucha contra la crisis climática y ecológica pase a convertirse en el tema principal y transversal que abordar cada día. Tenemos que reducir nuestra presión sobre la naturaleza y al mismo tiempo prepararnos para algunas de las consecuencias que ya son irreversibles. Con soluciones esperanzadoras, ambiciosas y justas socialmente, Benalmádena puede (y debe) tomar el control de su futuro, pero los esfuerzos tendrán que estar a la altura.
-Todas aquellas personas, organizaciones y empresas interesadas en conocer más y unirse al Gran Pacto Climático de Benalmádena lo pueden hacer a través del siguiente enlace: AQUÍ
-Este viernes 26 de mayo, a las 19.30 horas, se celebra una Mesa de Movilidad Benalmádena (1ª Sesión: Movilidad activa. Institutos) en el edificio Innova. El evento, organizado por Benalmádena en Transición, está pensado para el alumnado de la ESO, Bachillerato y FP. También se invita a las AMPAS y profesorado que tengan interés en el tema.

