sábado, agosto 15, 2026
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La deuda histórica del flamenco con las mujeres

El mundo del flamenco también ha sido escenario de la lucha de la mujer por defender su lugar en un entorno de hombres. El cuidado de la casa era la profesión impuesta a todas las mujeres, por lo que las que decidían dedicarse al mundo del flamenco lo tenían harto difícil.

Hablamos con Laura Vital, cantaora y profesora de cante flamenco del Conservatorio Profesional de Música Cristóbal de Morales, que actualmente impulsa un espectáculo denominado Flamenco con nombre de mujer, precisamente en homenaje “a la valentía y resistencia de la mujer flamenca, a todas esas cantaoras que vencieron prejuicios morales y religiosos, el tutelaje impuesto por los varones, la esclavitud cultural de su único mundo posible: la familia y todos los inconvenientes que la hicieron invisible en la vida social, cultural, política, científica y académica”.

Sin embargo, éste no es el único trabajo que la sanluqueña ha realizado en pro de visibilizar a las flamencas, ya que su primera producción fue Pastora Eterna, un tributo a la gran Niña de los Peines y también ha creado Flamenco por la Igualdad.

Históricamente, cuando el flamenco se convierte en un género artístico fuera del entorno de las casas y los patios de vecinos, la mujer tiene un papel secundario y casi siempre como bailaora acompañante. La desigualdad en cuanto a los roles es una constante a lo largo de la historia del flamenco. “¿Nunca te has preguntado por qué no conoces más mujeres guitarristas flamencas”, nos cuestiona Laura Vital, que explica que al ser un instrumento musical que requiere muchas horas de estudios y práctica “posiblemente con el cuidado del hogar y los niños no estaba al alcance de aquellas flamencas”.

Además, en la época de los cafés cantantes (locales que abrían de noche, donde los espectadores bebían copas, a la vez que disfrutaban de un espectáculo musical), los guitarristas eran quienes gestionaban los contratos y “claro está que darle un papel de poder a la mujer era impensable”, destaca Laura.

El machismo también está implícito en las letras flamencas, que pese a su rica lírica, según explica Vital, “son una radiografía social de la época en la que son creadas y sería interesante que no sigan perdurando en el tiempo máxime cuando existe también una lírica tan bonita dentro de este género”.

La artista gaditana nos explica que cada generación de cantaoras ha hecho frente a las condiciones sociales y políticas de su tiempo, que “han influido en su forma de ver el arte, las oportunidades de las que han gozado y los obstáculos que han tenido que superar”.

Las artistas flamencas desde su origen han mostrado mucha resistencia y valentía y, tal y como subraya Laura Vital, “el Flamenco no sería lo que es, sin cantaoras que dejaron su legado de genialidad creadora e interpretativa elevando al Flamenco como máxima expresión de las emociones y los sentimientos, como arte total que muestra la esencia de lo humano”.

Las mujeres flamencas en el ámbito artístico rompieron los moldes de la vida familiar que se les destinaba y del comportamiento deseable, encarando las convenciones sociales y estéticas dominantes. “Normalmente en la mayoría de la bibliografía flamenca se destaca el papel de la mujer como transmisora de conocimientos, delegando aspectos como la creación y la conservación a los cantaores. Pienso que nadie debería aferrarse a sostener esta tradicional idea, ya que tanto cantaores como cantaoras han sido los artífices directos de la revalorización cultural, social y musical del cante flamenco por igual”, reivindica.

Grandes creadoras flamencas

En este sentido, destaca que todos los palos flamencos cuentan con grandes creadoras. Vital nos enumera como ejemplo algunos de ellos. Así en el mundo de la soleá contamos con cantaoras como la Serneta, la Andonda, La Roezna, la Jilica de Marchena, que crearon una gran variedad de estilos de este palo.

En cuanto a la malagueña, Laura destaca a cantaoras como la Trini o la Peñaranda. Pastora Pavón La Niña de los Peines, que creó y recreó estilos como la farruca, las cantiñas, la bambera o la petenera.

En las cantiñas, muchos estilos han sido creados por mujeres: las cantiñas de las Mirris en la voz de mi paisana María La Mica, la Mejorana, la Juanaca, Rosario la del Colorao o Rosa La Papera.

En el cante por tangos, la impronta femenina ha sido fundamental en el desarrollo de este cante, y Vital destaca a la Repompa de Málaga, la sevillana Pastora Pavón Niña de los Peines, la granaína Marina Habichuela o la trianera Juana La del Revuelo.

En el mundo de la seguiriyas fue crucial y aún se conservan los cantes de María Borrico. También destacan cantaoras como la onubense Dolores La Parrala, creadora de cantes por cantiñas y transmisora de los cantes de Silverio Franconetti.

En el mundo de los abandolaos, la lucentina Dolores La de la Huerta y en los estilos de fandangos, las alosneras Juana María, María La Conejilla y María Limón.

Se atribuyen muchos estilos personales por bulerías a las gaditanas, Perla de Cádiz, Juana Cruz, María La Sabina y la lebrijana Antonia Pozo. Las tarantas de la Antequerana, la zarabanda de la Rubia de las Perlas, y hasta en los mismos “cantes hispanoamericanos” aparecerá el nombre de una mujer: Pepa Oro, como creadora de la milonga flamenca.

Laura Vital también pone en relieve la desigualdad en el plano de las publicaciones, en las que se observa un mayor número de referencias artísticas masculinas en la bibliografía flamenca y “en ocasiones aparece el nombre de la cantaora asociado a la etiqueta esposa de, hija de o madre de…”. Si atendemos a los grandes reconocimientos del Flamenco, critica que “no existe ninguna llave de oro del cante dedicada a una figura femenina de las cinco concedidas”.

Como veis, a pesar de todos los logros conseguidos por las mujeres, el flamenco nació y se configuró en una sociedad claramente patriarcal y a lo largo de todas las etapas la hegemonía ha sido claramente del varón.

Poniendo las miras en la actualidad, a juicio de Laura Vital “la igualdad, a mi pesar, hoy por hoy no está conquistada”. Por esta razón, confiesa que “me siento con el deber de visibilizar a todas esas grandes mujeres que abrieron puertas y ventanas a las generaciones futuras. Las desigualdades que he podido apreciar a lo largo de la historia de este arte, han marcado mi producción artística, de ahí la creación de tres espectáculos para la reivindicación del papel de la mujer en sus tres vertientes la de transmisora de conocimientos, la creativa y la conservadora”.

El flamenco es un arte que no entiende de sexos, ni de razas ni de fronteras. Con motivo de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, queremos celebrar el papel de todas y cada una de las mujeres que han cantado, bailado o tocado flamenco y que lo siguen haciendo a pesar de las trabas y que, como Laura Vital, luchan incansablemente porque los nombres de aquellas que iniciaron el camino no se silencien y tomen el papel relevante que merecen en la historia de nuestro arte más universal, el flamenco, porque el flamenco, señoras y señores, también tiene nombre de mujer.

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