En la urbanización Santangelo Norte hay noventa familias que cada mañana se despiertan sin saber cuánto tiempo más podrán llamar hogar a su casa. Llevan un mes movilizadas, organizadas bajo la plataforma ‘Defiende Tu Techo’, y este viernes 29 de mayo volverán a concentrarse frente a la Casa de la Cultura a las 19.30 horas. No porque hayan perdido la esperanza. Sino porque, aseguran, no les queda otra.
La situación que atraviesan tiene todos los ingredientes de un fenómeno que ya se repite en decenas de municipios españoles: una empresa de multipropiedad vinculada a una promotora gestiona el parque de viviendas en el que residen como inquilinos. Ahora esa misma promotora negocia la venta del conjunto a un fondo de inversión. Y los vecinos se han enterado, en su mayor parte, por rumores y detalles que han ido encajando por su cuenta.
Lo que más indigna a los afectados no es solo la posibilidad de perder sus viviendas, sino la forma en que se está gestionando el proceso. No todos los inquilinos han recibido una oferta para comprar su piso. Quienes sí la han obtenido se encuentran con una anomalía difícil de explicar: precios que varían de forma significativa entre viviendas de características y superficie prácticamente idénticas, sin justificación aparente.
Pero hay algo que les resulta aún más difícil de aceptar pues, según la información que han podido reunir, los importes que se les plantean a ellos serían considerablemente superiores a los que la promotora estaría negociando con el fondo para la operación global. “Nos están pidiendo más a nosotros, que somos los que vivimos aquí, que a los inversores que compran el edificio entero”, explican desde la plataforma.
A la incertidumbre sobre la venta se añade otra capa de inquietud. Las últimas renovaciones contractuales que han firmado algunos vecinos incluyen cláusulas que, según el asesoramiento legal que han recabado, podrían ser consideradas abusivas. La plataforma no detalla el contenido concreto de esas cláusulas para no comprometer los posibles procedimientos legales, pero sí afirma que este hallazgo ha reforzado su determinación de no ceder.
Con varios contratos próximos a vencer y sin garantías de renovación en condiciones dignas, el miedo al desahucio permanece latente. No es un temor abstracto: es la conversación que tienen en el portal, en el grupo de WhatsApp del vecindario, cuando se cruzan camino del colegio.
De Benalmádena a los ministerios
La plataforma ha llamado a la puerta del Ayuntamiento de Benalmádena, al que han pedido que medie con la promotora. De momento, sin respuesta. Donde sí han llegado es a Madrid. Representantes de ‘Defiende Tu Techo’ se han reunido con el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, y con la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez García, quien les ha planteado la posibilidad de que el Estado compre el edificio si la operación con el fondo de inversión llega a consumarse.
Es una opción que los vecinos reciben con cautela. Valoran el gesto, pero saben que los plazos de la política no siempre coinciden con los de los contratos de alquiler.
Esta segunda concentración llega con una voluntad que va más allá de Santangelo Norte. La plataforma ha anunciado que trabaja para coordinar su acción con otras organizaciones de inquilinos de localidades vecinas de la Costa del Sol que enfrentan situaciones similares, todas ellas relacionadas con la compra masiva de viviendas de alquiler por parte de grandes operadores financieros. La idea es construir una red de resistencia que tenga más peso y más visibilidad que la que puede ofrecer cada colectivo por separado.
Porque el problema que viven estos vecinos de Benalmádena no es nuevo ni exclusivo. La adquisición de parques residenciales de alquiler por fondos de inversión ha desencadenado conflictos similares en muchos municipios españoles, alimentando un debate político y social que se intensifica año tras año en torno al derecho a la vivienda y la especulación inmobiliaria.
Desde ‘Defiende Tu Techo’ son claros sobre lo que viene si nada cambia: más movilizaciones. “No vamos a parar”, advierten, “hasta que todos los vecinos tengan asegurado su techo”.
El viernes, a las 19.30 horas, volverán a salir a la calle. Y seguirán saliendo. Porque al otro lado de esta historia no hay cifras ni operaciones inmobiliarias: hay noventa familias de Benalmádena que simplemente no quieren perder su casa. Noventa familias y una pregunta sin respuesta: “¿dónde vamos si nos echan?”.
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