sábado, febrero 24, 2024
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Miguel Hernández y Poeta Salvador Rueda, en pie de guerra ante la falta de personal en sus comedores escolares

“La gestión diaria del servicio de comedor escolar se realiza teniendo en cuenta el aforo y el número de comensales que hacen uso de dicho servicio”, expone la Junta de Andalucía en su web oficial. Sin embargo, en Benalmádena no salen los números, y como prueba de ello solo hay que mirar hacia el colegio Poeta Salvador Rueda y al Miguel Hernández, este último cabe recordar que desde el inicio del curso escolar también da servicio de comedor al alumnado de El Panal, un centro que continúa a día de hoy sin poder ofrecer esta prestación.

El germen del problema que padecen estos centros educativos surge con motivo de dos bajas en el personal de cocina en el colegio Miguel Hernández, que ya arrastraba desde hace un año la plaza sin cubrir por jubilación de otra trabajadora. Aunque este centro educativo inició el curso escolar con cuatro trabajadores de cocina al poco sufrió dos bajas repentinas, y el servicio de comedor quedó sustentado en solo dos auxiliares, cuya labor es únicamente la de montar las mesas y hacer tareas tales como cortar, pelar y preparar los alimentos.

Según explica la Ampa de este colegio, “el comedor estuvo a punto de cerrar puesto que era inviable sacar los menús diarios adelante solo con dos auxiliares de cocina”. Para evitar el cierre del servicio, la Junta de Andalucía -que es la responsable de cubrir las plazas vacantes- les proporcionó dos semanas de catering a través de un plan de emergencia diseñado con motivo de la pandemia para atender necesidades extraordinarias en comedores escolares andaluces.   

Las dos semanas pasaron y, según apunta la Ampa del Miguel Hernández, “en vez de contratar nuevo personal como sería lo más lógico, la solución que nos dan desde la Delegación de Educación en Málaga es traernos al jefe de cocina del centro educativo Poeta Salvador Rueda y a un ayudante de cocina de otro colegio de Alhaurín de la Torre, y por supuesto no nos dan fecha para cubrir la vacante por jubilación, que estamos demandando desde hace ya un año”.  

Esta  especie de cadena de favores entre colegios de Benalmádena propulsada por la Junta de Andalucía para dar cobertura a las carencias de personal en los comedores escolares benalmadenses parece que el único resultado que está cosechando hasta el momento es la indignación de los padres y madres de los alumnos de los colegios afectados, que no descartan iniciar manifestaciones en la Delegación provincial de Educación de Málaga.

Por su parte la Ampa Buganvilla del colegio Poeta Salvador Rueda critica que “han dejado a nuestro comedor, -que tiene más de 446 comensales, en varios turnos-, con solo 4 personas en cocina, sirviendo al día más de 1.200 menús, y todo por no contratar a una persona para suplir una baja en el Miguel Hernández”, en el que este servicio atiende a poco más de 200 alumnos, lo que entienden no como una solución al problema, sino “como la alternativa más barata” para la Administración competente.

Según esta Ampa, “la solución no es desvestir un santo para vestir a otro, sino la contratación por parte de la empresa de trabajadores para suplir bajas, puesto que tanto el Miguel Hernández como el Poeta Salvador Rueda merecen tener un mínimo de personal en cocina y que a los niños se les ofrezca el menú en condiciones, por no mencionar a esos trabajadores que se ven agobiados y estresados todos los días”.

Por su parte, los representantes de los padres y madres de alumnos del Miguel Hernández indican que “nosotros propusimos que alargasen el catering como medida excepcional puesto que nuestro centro tiene cocina propia, hasta que hicieran las contrataciones de personal pertinentes pero nos indicaron que era imposible porque el plan de emergencia en el que nos incluyeron solo recogía la opción de dos semanas improrrogables”.

Ambas Ampas han aunado esfuerzos en sus reivindicaciones ante un frente común, que no es otro que se ofrezca un adecuado servicio de comedor para los alumnos de ambos colegios. En este sentido, manifiestan que se sienten “impotentes” puesto que pese a los numerosos escritos que han trasladado a las administraciones competentes en esta materia, solo han recibido la callada por respuesta, o un simple “está en proceso”.

Si bien la web de la Junta pone en relieve que “los menús que se sirven en los comedores escolares públicos siguen las recomendaciones de los organismos responsables en materia de sanidad en cuanto a alimentación saludable, por lo que se puede afirmar que la situación de los comedores escolares de Andalucía es ejemplar desde el punto de vista nutricional”, las modificaciones realizadas en el Poeta Salvador Rueda con motivo de la reducción de personal han provocado la indignación de los padres y madres que no entienden como “nos obligan a cambiar los menús por otros menos saludables y ni siquiera nos dan una fecha o garantía para solucionar el problema”.

Y es que, aunque entienden que “se den bajas en el personal porque todos nos ponemos enfermos, no es normal que le quiten profesionales a un colegio para ponerlos en otro en vez de cubrir la vacante con una nueva contratación, que sería lo más lógico y normal”.

Si bien las bajas por enfermedad son imprevisibles, no lo son las jubilaciones o el acondicionamiento de unas instalaciones para dar servicio de comedor en un colegio que “la propia Administración autonómica decidió independizar del nuestro”, critican los representantes de los padres y madres en referencia a El Panal.

Por otro lado, el detrimento en la salubridad de los menús escolares también afecta de forma más preocupante a las familias de alumnos acogidos al programa Syga, un programa de solidaridad y garantías alimentarias que da cobertura en los comedores escolares a menores escolarizados de familias en riesgo de exclusión social, para quienes el almuerzo que hacen en el colegio se erige, en la mayoría de las ocasiones, como la comida central del día ante la falta de recursos económicos en el seno familiar. La mayoría de las familias acogidas a este plan que están afectadas por la problemática en estos dos colegios benalmadenes exponen a Ole Benalmádena que “si no hacemos público cuánto nos está afectando la situación es porque a nadie le gusta que se sepa de la problemática económica que estamos viviendo en casa, -en muchos casos producto de la pandemia- pero qué duda cabe que para nosotros esa comida es fundamental para nuestros hijos”.  En este sentido, la Ampa del Miguel Hernández denuncia que “en nuestro colegio hay cinco niños que a través de este programa almuerzan y se llevan a casa la merienda y la cena, y si el comedor cierra: ¿qué pasa con estos niños?”.

Las dos Ampas subrayan que el personal de cocina “es excelente y hace todo lo que está en su mano, pero lógicamente no da abasto y la solución es tan simple como que la Administración responsable cubra las bajas con nuevos profesionales”.  

A la incertidumbre a la que se enfrentan estos dos colegios benalmadenses se suma el problema del colegio público El Panal, cuyas aulas estaban adscritas al centro educativo Miguel Hernández pero que la Junta de Andalucía decidió el pasado enero que para el presente curso escolar, ambos centros serían totalmente independientes. De este modo, aunque este colegio ya tiene su propio personal de dirección y secretaría, no se han acondicionado las instalaciones para que pueda ofrecer su servicio de comedor que, según ha sabido este medio, está a la espera del permiso de obras.

Las quejas de las Ampas van más allá ,y la del Poeta Salvador Rueda subraya que lleva desde el pasado mes de julio solicitando un monitor de educación especial “puesto que tenemos muchos alumnos con necesidades especiales” y a día de hoy no han recibido respuesta alguna. Algo similar ocurre en el Miguel Hernández, que hace unos días descubrió que la Junta les ha independizado de El Panal, “pero además de seguir atendiendo en el comedor a sus alumnos, también compartimos logopeda y terapeuta, pese a que ese centro tendría que tener los suyos propios”.

Por su parte, el concejal de Educación, Pablo Centella, ha manifestado a Ole Benalmádena que “somos conocedores de esta situación y nos hemos puesto en contacto con la administración competente en esta materia, pero la única respuesta que hemos recibido es que la solución llegará en breve”.

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