
Hoy aprovechando la noche de San Juan, inauguramos sección en el apartado de Gastronomía del digital Ole Benalmádena, donde además de recetas y curiosidades sobre estas, hablaremos de aspectos, técnicas, funciones, protocolos, vinos, el mundo de la sala y el camarero, someliers y baristas, y un sinfín de oficios dentro de la hostelería, habitualmente desconocidos por el público amateur o aficionado al buen beber y el buen comer, así como de las tradiciones y curiosidades de nuestras costumbres e historia malagueña y andaluza.
Espeto de sardinas, sinónimo de Málaga.
No hay chiringuito de Málaga que se precie en el que no se pueda degustar un buen espeto de sardinas recién hecho. Los espeteros son reconocidos por su trabajo en las brasas asando pescado en barcas a la orilla del mar. Esta tradición se remonta al siglo XIX.
Espeto viene del verbo “espetar”, que consiste en clavar el pescado en una caña para asarlo a la parrilla. Esa caña se clava en la arena tradicionalmente, y en una barca en los chiringuitos. El espeto empezó a hacerse en la época de las moragas, que aún se celebran en Málaga. Se trata de unas fiestas que se hacen por la noche en la playa donde se come el pescado asado de este modo.

¿Qué es el espeto?
“Espetar” es clavar una serie de pescados en una caña para asarlos a la parrilla, siendo el más popular el espeto de sardinas. Tradicionalmente, la caña se clava en la arena junto a las brasas o, en el caso de los chiringuitos, en una barca preparada con brasas.
Esta forma de cocinar se transmite de generación en generación a los llamados “amoragadores”. Para comer el espeto de sardinas, los malagueños suelen decir que las mejores fechas coinciden con los meses que no llevan la letra “R”.
Orígenes del espeto
En el siglo XIX la provincia de Málaga vivía fundamentalmente de la pesca. Por aquel entonces las sardinas, debido a su bajo precio, eran un alimento de gente humilde, sobre todo de aquellos que vivían de la pesca, que se conformaban incluso con la “bastina”, que es como se llama a los restos del pescado.
A finales de siglo, El Palo, que ahora es un barrio de Málaga capital, era un pueblo de pescadores en pleno desarrollo socioeconómico. Con la llegada del tranvía y el tren, los malagueños de otras zonas empiezan a trasladarse a este pueblo para disfrutar de agradables jornadas de playa. Es en esta época, concretamente en 1882, cuando Miguel Martínez Soler Migué el de las sardinas abre su famoso bar en la playa: La gran parada. Sería el inicio de los chiringuitos en la Costa del Sol y fue él quien empezó a pinchar las sardinas en un trozo de caña y ponerlo en la arena junto al fuego.

Tradiciones de la noche más mágica (Noche de San Juan) el 23 de junio
La noche del 23 de junio, víspera de San Juan, los malagueños acuden a las playas para festejar la llegada del verano en la que es considerada la noche más mágica y la más corta del año. Se trata de una fiesta tremendamente popular en la provincia, a la que acuden numerosos visitantes a disfrutar las moragas y contemplar las hogueras. Además, si saltas sobre ellas, se dice que tendrás buena suerte.
Justo a medianoche comienzan a quemarse los júas, grandes muñecos de trapo generalmente rellenos de aserrín, confeccionados por los propios vecinos y que representan a personajes populares caracterizados de forma burlesca. Estos son quemados como representación de algo que se debe purificar y que no quieres que vuelva a tu vida.
Por otro lado, hay leyendas que afirman que si te bañas en el mar, cambiará tu fortuna, dejando atrás lo malo y empezando una nueva temporada con mayor suerte. Otros muchos visitantes aprovechan para pedir tres deseos mientras introducen sus pies en el agua.
El significado de todos estos actos gira alrededor de la idea de dejar atrás los malos momentos. La tradición afirma también que la temperatura y el clima durante esta noche mágica serán las predominantes durante todo el recién inaugurado verano.

