En estos días se está procediendo a la restauración de dos de las esculturas públicas más destacadas de Benalmádena, ambas localizadas junto al Castillo de El Bil Bil. En concreto, en la figura de bronce que representa al conocido erudito nacido en Benalmádena en el 1197, Ibn Al-Baytar, -realizada por el escultor Reed Armstrong-, se han desarrollado labores de limpieza, además de restaurar la inscripción en la que se glosa su figura y el periodo histórico en el que vivió.
La técnica de Cultura, Victoria Sabino, ha adelantado que junto a la limpieza de la figura y el pedestal, y la reintegración del texto sobre esta figura histórica, en las próximas semanas se procederá a recuperar la flor que sostenía en la mano derecha.
Asimismo, según informó el concejal de Cultura, Pablo Centella, también se está actuando en la escultura del torso del artista José Casamayor situada igualmente en este entorno, “y en las próximas semanas esperamos disponer de un estudio para la restauración de los 20 mosaicos ubicados en el suelo del paseo marítimo”.
En el torso de Casamayor del mismo modo, se ha procedido a la limpieza de la figura y a instalar una protección de la escultura y el pedestal. La previsión es que la restauración de ambas esculturas culmine a finales de septiembre.
“Hay que tener especial cuidado en este tipo de actuaciones, para respetar la integridad de la obra artística tal y como fue ideada por el autor”, ha recalcado el concejal, que ha anunciado que en los próximos meses se realizarán “diversas actuaciones para adecentar nuestro patrimonio escultórico”.
Diya al-Din Abu Mamad Abd Aliah ibn Ahmad al Andalusi al-Malaqui (el malagueño) al-Nabati (el botánico) también fue conocido como Ibn al-Baytar (el hijo del veterinario) y es posiblemente la figura histórica más relevante nacida en Benalmádena ya que se trata del más interesante botánico y farmacólogo de la Edad Media.
Nació en Benalmádena en el año 1197, donde vivió su niñez y adolescencia y comenzó a interesarse por las plantas de su entorno y la forma de utilizarlas para curar ciertos males. Con esta inquietud viaja a fin de tener a los mejores maestros de la época, lo cual consigue fácilmente teniendo en cuenta los grandes avances de la ciencia árabe en aquel entonces.
A los 24 años comienza a viajar por diversas capitales del imperio musulmán, llegando a ser Jefe de Botánicos en El Cairo y finalizando su periplo en Damasco donde llega a ser Visir con grandes honores, convirtiéndose en una de las personas más influyentes de todo el territorio. Sus estudios de botánica, zoología, mineralogía y de la naturaleza del hombre le hacen publicar un elevado número de obras consideradas como guías para los sabios que le siguieron.
Entre sus publicaciones, destacan:
- Mogni fi addwiya el Mofridat (tratado básico sobre remedios simples) donde hace una especie de guía práctica para los médicos.
- Kitab al-Jami li-mufradat al-adwiyah wa-al-aghdhiyah (tratado esencial sobre medicinas y alimentos) en el que hace una relación de más de 1400 ejemplos de medicinas naturales, hierbas, remedios y alimentos productos de su propia observación así como la consulta de más de 150 fuentes.
- Chami al Mofridat addwiya wa alagdiya (colección de medicamentos simples) donde hace una relación sistemática, por orden alfabético, de sus estudios e investigaciones sobre medicamentos y alimentos contenidos en los tres reinos naturales.
Ibn al-Baytar llegó a la categoría de sabio y, según escribió uno de sus discípulos, «Benalmádena no solo fue su lugar de nacimiento sino el origen de su sabiduría».

