Los vándalos se han cebado con la Torre vigía de Torremuelle y sus aledaños, que en estos días han sido objeto de pintadas y grafitis. Tras el conocimiento de estos hechos por parte de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Benalmádena, y al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC) por ser una torre de vigilancia construida tras la conquista cristiana en el siglo XVI, el Ayuntamiento ha procedido a su inspección técnica para la valoración de los daños, y emitir denuncia ante las autoridades pertinentes en patrimonio histórico, es decir, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y la Junta de Andalucía.

Aunque algunos lo desconocen, este tipo de daños al patrimonio no se deben tomar a la ligera pues como se especifica en el artículo 323 del Código Penal: “será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses el que cause daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos”.
El teniente alcalde y concejal de Cultura, Pablo Centella, ha destacado que “atentar contra el patrimonio histórico es un delito, y claramente una falta de respeto hacia la rica historia del municipio”.
Asimismo, ha afirmado que “se realizarán los trámites necesarios pertinentes para poder retirar dichas pintadas en el menor tiempo posible, pero siguiendo las indicaciones y procedimientos que se contemplan en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía”.
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