Cámara en mano, Jesús Baena recorre a diario nuestro municipio para compartir “con el mundo”, como él mismo dice, la belleza de los rincones benalmadenses, detalles de sus plazas y calles e incluso negocios de nuestro municipio. Si algo hacen únicas sus fotografías es que nuestro vecino las llena de color por lo que nos muestra la ciudad desde otra óptica, la artística, que invita a volver a recorrer Benalmádena y volver a descubrirla, a prestar atención a aquello con lo que convivimos a diario, quizás sin darle relevancia por la simple costumbre de encontrarlo a la vuelta de la esquina o haberlo visto desde la niñez.
Baena es profesor técnico de Formación Profesional en un instituto de Málaga, una profesión que le apasiona. Lo que muchos desconocen es inició su carrera profesional casi sin pretenderlo. Nos cuenta que empezó muy joven a trabajar en la recepción de los edificios que hay en la zona de Gamonal y fue un amigo quien le animó a retomar los estudios e incluso, según nos confiesa, “falsificó la firma de mi padre” -necesaria en aquellos años- para que pudiera empezar a estudiar la carrera.
Desde niño fue un gran a apasionado de la fotografía y atesora una basta colección de lo que fue la Benalmádena del ayer. Después de conversar con él, creo que incluso si se pusiera a buscar en su archivo, hallaría más instantáneas de las que recuerda pues son tantos años los que lleva mirando por el objetivo a Benalmádena que me resulta imposible creer que pueda llevar todas esas estampas en la memoria.
Jesús también hizo de guía turístico a los 17 años, un trabajo que le posibilitó implementar su archivo fotográfico e incluso, en uno de esos viajes en autobús a Ceuta, nos comenta que compró su primera cámara profesional: una YASHICA MG-1, que todavía hoy día conserva.
Fue precisamente con esta cámara con la que realizó las mejores fotografías de nuestro municipio. El compaginar estudios y trabajos -en plural porque tenía varios-, le proporcionó la tranquilidad económica para poder dedicarse a esta afición, que lo acompaña hasta hoy en día.
Le pregunto por qué no monta una exposición de esas fotos del pasado de nuestro municipio y nos confiesa que “una amigo la quiso hacer hace años y le dejé unas 200 fotos en papel que hice en mi juventud, pero al final no se llevó a cabo la muestra y la verdad es que todavía no me las ha devuelto”. “Se las tengo que pedir”, nos comenta sonriendo.
Precisamente, recordando esas instantáneas, además de miles de anécdotas, nos indica que fue el entrenador del primer equipo femenino de balonmano que tuvo nuestra ciudad, que, por cierto, hoy puede presumir de tener a benalmadenses entre las mejores del mundo en esta disciplina deportiva, como es el caso de Asun Batista.
Volviendo a la fotografía artística, empezó a retocarla digitalmente en el 2015. Banea quería hacer un cartel para la feria y, a través de un amigo pintor, conoció distintos programas de edición digital y, desde ese mismo día y hasta hoy no ha parado de experimentar con estas técnicas para descomponer sus instantáneas en llamativos colores, que nos recuerdan a distintos estilos de las vanguardias pictóricas por el estilo que les impregna.
El último proyecto en el que está inmerso Baena, que continúa impartiendo clases en Málaga, es en la publicación del libro ‘Diario de un amor’. Lo está realizando mano a mano con una escritora argentina, Adriana Patricia Fook, que está elaborando el texto mientas él se encarga de la ilustración. La idea de la historia que ha gestado esta novela es del benalmadense, que nos cuenta que, “aunque hay mucha ficción, se trata de una vivencia personal”. ‘Diario de un amor’ narra la emotiva historia que sigue la vida de Cecilia, una talentosa escritora Argentina y su hija Camila, quienes deciden embarcarse en una aventura en la hermosa ciudad de Málaga. Allí conocen a Manuel, un carismático fotógrafo español que tras varias relaciones fallidas, finalmente encuentra estabilidad y amor con la escritora, convirtiéndose el fortuito encuentro en un factor determinante en sus vidas.
Mientras se publica su libro, Baena continúa disfrutando de su pasión por la música -toca la guitarra y canta en un orfeón- y, por supuesto, dando lo mejor de sí en su caminar diario por Benalmádena para compartir sus rincones favoritos de nuestro municipio desde un prisma artístico, desde una mirada diferente, que nos demuestra que aunque la plaza, la calle, la playa o el monumento sea siempre el mismo, cambia y se transforma según los ojos que lo observen. Para los de Jesús Baena, Benalmádena rebosa una alegría y color contagiosas.

