El Centro de Exposiciones de Benalmádena costa no defrauda a los amantes del arte e inaugura el año nuevo con el fotógrafo Francesc Català Roca como gran protagonista. Bajo el título ‘La lucidez de la mirada’, a partir de mañana -la inauguración es a las 12.00 horas- se puede disfrutar de un repaso a la vida y la obra del considerado padre de la generación que renovó el lenguaje fotográfico y del que se erige como un referente fundamental de la fotografía humanista documental de la posguerra española.
La muestra reúne un total de 80 fotografías en blanco y negro, y se centra en el trabajo de este creador en las décadas de 1950 y 1960. Además, también aborda la participación de Català Roca en varios documentales como ‘Miró-Artigas’, 1970, ‘Céramique murale’ y ’Miró-Osaka’, 1970.
‘La lucidez de la mirada’ se puso en marcha en 2022 para conmemorar los cien años del nacimiento Francesc Català-Roca a través de un recorrido por la historia de este fotógrafo. Después, comisariada por Oliva María Rubio, se convirtió en itinerante con una primera parada en la ciudad de León y este viernes, 31 de enero, llega a Benalmádena, donde permanecerá abierta al público, con entrada gratuita, hasta el 25 abril.
Sobre Francesc Català-Roca
Conocedor de la fotografía artística de vanguardia y de las tendencias experimentales que precedieron a la Guerra Civil, preocupadas por la búsqueda de un lenguaje expresivo, estético, en el que la forma predominaba sobre el contenido, Català-Roca se decantó en la posguerra por una fotografía humanista documental que diera cuenta del contenido, que reflejara la realidad que le circundaba por encima de cualquier experimentación artística.
En los años cincuenta su estilo se consolida. Un estilo personal marcado por una mirada propia que se manifiesta en el manejo de la posición de la cámara con encuadres precisos que evitan la frontalidad, la utilización de picados y contrapicados, el dominio de la luz y del claroscuro, la búsqueda del equilibrio y la introducción del dinamismo, así como en su gran amor y empatía por aquello que fotografía.
Català-Roca supo compendiar los conocimientos técnicos adquiridos durante los años en que trabajó en el laboratorio de su padre con sus conocimientos de las tendencias fotográficas de la época de entreguerras, a los que tuvo acceso a través de publicaciones pioneras como la revista francesa Arts et Métiers Grafiques o los libros de Man Ray y de Franz Roh que se hallaban en la biblioteca de su padre, y ponerlos al servicio de una fotografía que diera cuenta de la realidad del país en que vivía. Ello dio como resultado trabajos tan destacados como los que hizo en Madrid y Barcelona, ambos libros publicados por la editorial Destino en 1954, y que, de no haber sido por las circunstancias políticas de nuestro país y el consiguiente aislamiento que aún imperaba, hubieran formado parte de la historia de los grandes libros de fotografía de ciudades.
