Frente al mar, a la entrada del Puerto Deportivo de Benalmádena, Torre Bermeja lleva siglos resistiendo el paso del tiempo, el salitre y el olvido. Erigida como atalaya de vigilancia en pleno dominio nazarí, hoy se prepara para afrontar una nueva etapa pues el Ayuntamiento ha sacado a licitación las obras de restauración y conservación del monumento, un proyecto dotado con 375.000 euros que busca blindar su futuro y devolverle el protagonismo que merece como pieza clave del patrimonio local.
La actuación cuenta con una subvención de 269.117,93 euros procedente de la línea de ayudas a los Municipios Turísticos de Andalucía (MUNITUR), gestionada por la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta de Andalucía y correspondiente al ejercicio 2025. El proyecto contempla un plazo de ejecución de ocho meses desde el inicio de las obras.
Un vestigio del sistema defensivo nazarí
Torre Bermeja forma parte del sistema defensivo y de vigilancia costera que articuló históricamente el territorio que hoy conforma Benalmádena. Construida entre los siglos XIII y XIV como parte del entramado defensivo nazarí, la torre ocupa un enclave estratégico en la costa y constituye uno de los tres ejemplos de torres vigías que se conservan actualmente en el municipio.
Declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, conforme a la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, Torre Bermeja enlazaba visualmente con las torres de Pimentel, en Torremolinos, y Torrequebrada, formando parte de una red de vigilancia que protegía este tramo del litoral malagueño. Situada a la entrada del puerto deportivo, su entorno inmediato permanece libre de edificaciones que obstaculicen su visión, pese a la intensa urbanización de la zona.
Según la documentación conservada, la torre sufrió a lo largo de los siglos diversos desperfectos que propiciaron modificaciones, entre las que destaca el revellín de su base, construido a mediados del siglo XVI. El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía señala que la torre se conserva en su totalidad tras haber sido restaurada, incluido el remate superior, y que se ha prescindido de la entrada a ras de suelo, habilitándose en su zona inferior un elemento troncocónico de sostén.
La construcción presenta un cuerpo inferior macizo y una cámara superior, hoy no conservada, a la que originalmente se accedía a través de una abertura en el lado norte, actualmente cegada. De forma cilíndrica, la torre incorpora dos baquetones ornamentales —uno en su tramo final y otro en el remate superior— además de aberturas estrechas en los laterales norte y sur que podrían haber funcionado como saeteras, aunque esta hipótesis no puede confirmarse con certeza. Está realizada en mampostería, con una imposta de tres verdugadas de ladrillo y una coronación de pretil de cantería.
Consolidación estructural y recuperación de la volumetría original
El proyecto que ahora sale a licitación tiene como principales objetivos la consolidación y restauración del monumento respetando su estratigrafía histórica, la recuperación de su volumetría original y la adecuación de su entorno inmediato, con el fin de hacerlo más accesible e integrarlo paisajísticamente. También se incorporarán elementos de iluminación y señalética orientados a mejorar su interpretación y puesta en valor.
La intervención se desarrollará bajo los criterios de mínima actuación y máximo respeto a los elementos originales, principios habituales en las restauraciones sobre bienes patrimoniales protegidos. Entre los trabajos previstos figuran la limpieza, sellado y rejuntado de los paramentos, tratamientos de protección y consolidación estructural, así como la eliminación de materiales incompatibles incorporados en intervenciones anteriores, que serán sustituidos por soluciones más adecuadas desde el punto de vista patrimonial.
Una de las actuaciones más destacadas del proyecto es la ejecución de una nueva cubierta, actualmente inexistente, que permitirá resolver los problemas de filtraciones y de evacuación de aguas que afectan a la conservación del monumento. Esta intervención incluirá además la recuperación de elementos históricos como las gárgolas situadas en los puntos cardinales de la torre.
El proyecto contempla igualmente la recuperación de la cota original de la base de la torre y la ordenación de su entorno mediante bancadas, rampas, vegetación y pavimentos de madera. Con ello se pretende crear un espacio accesible e integrado en el paisaje que, además, contribuya a realzar la monumentalidad de la construcción.
Más allá de la conservación física del inmueble, la actuación persigue acercar este bien patrimonial a la ciudadanía, favoreciendo el conocimiento de la historia local y reforzando el valor cultural y turístico de Benalmádena.
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