La depuradora de Benalmádena Costa lleva años siendo mucho más que una infraestructura para los vecinos que la tienen a escasos metros de sus hogares. Los malos olores persistentes y el ruido constante de sus motores se han convertido en una presencia inevitable que ninguna administración parece dispuesta a resolver. Este jueves, representantes políticos municipales y provinciales pusieron cara y voz a una denuncia que los propios residentes llevan tiempo intentando hacer llegar a quien corresponde, sin éxito.
Joaquín Amann, portavoz municipal de Vox, y Antonio Luna, portavoz en la Diputación de Málaga, comparecieron conjuntamente para describir lo que calificaron como una “situación insostenible” y para señalar a quienes, a su juicio, llevan años mirando hacia otro lado.
Amann describió un circuito kafkiano que los residentes conocen bien: cuando se dirigen al Ayuntamiento, este les remite a Acosol o a la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol. Cuando llaman a la puerta de estos organismos supramunicipales, la respuesta es el silencio o el reenvío de vuelta al Consistorio. El resultado es siempre el mismo: nadie asume responsabilidades y los vecinos siguen soportando los mismos problemas.
Donde la situación adquiere tintes más llamativos es en la relación con Acosol, la empresa pública que gestiona el agua en la comarca y que depende directamente de la Mancomunidad. Según Antonio Luna, su grupo ha intentado durante casi un año concertar una reunión con la entidad para visitar la depuradora y trasladar las quejas vecinales. El resultado, dijo, ha sido siempre el mismo.
Luna apuntó directamente a la estructura de gobierno de Acosol para contextualizar ese silencio. La empresa depende de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol, un organismo supramunicipal cuya dirección está en manos del Partido Popular. Desde esa perspectiva, los denunciantes pusieron el foco en lo que consideran un déficit de transparencia y rendición de cuentas propio de este tipo de estructuras administrativas.
“Esta es la realidad del bipartidismo”, afirmó Luna. “Una administración supramunicipal, opaca, donde unos representantes designados a dedo toman decisiones sobre servicios esenciales como el agua sin rendir cuentas a nadie”. La crítica apuntaba no solo a la gestión concreta de la depuradora, sino al modelo de gobernanza de unos organismos que, por su naturaleza intermedia, escapan en buena medida del escrutinio ciudadano directo.
Los denunciantes cerraron su intervención con una exigencia concreta: una reunión inmediata con responsables de Acosol que permita conocer el estado real de la instalación y que conduzca a medidas urgentes para acabar con los olores y el ruido. Una petición que, por ahora, sigue sin respuesta.
Mientras tanto, los vecinos de Benalmádena Costa continúan esperando que alguien, en algún despacho, decida por fin que el problema es suyo.
© 2026 Ole Benalmádena · Todos los derechos reservados

