miércoles, julio 22, 2026
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Pandataria: La isla del adulterio

Existe una pequeña isla en el mar Tirreno cuyo nombre actual es Ventotene. La isla forma parte del archipiélago de las islas Pontinas, frente a las costas de Nàpoles, al sur de Italia, y es un antiguo volcán de apenas un kilómetro y medio de extensión. Hasta la Edad Media este islote volcánico se llamó Pandataria y fue el lugar elegido por Roma para castigar a las mujeres sobre las que pesaba una acusación de adulterio.

Es muy conocida la frase del emperador romano Julio César afirmando que: “La mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo”. Pocos años más tarde su sucesor, Octavio Augusto, fundador de la dinastía Julio-Claudia, llevó a la práctica este pensamiento promulgando la Lex Julia de Adulteriis Coercendis que imponía una estricta norma moral para las esposas. Los maridos adúlteros, naturalmente, estaban fuera de esta norma.

De esta forma, la esposa de cualquiera de los miembros de la elite social, con la más mínima sospecha de infidelidad, podría ser castigada al destierro más absoluto. Este destierro, como ya apuntamos, era la isla de Pandataria donde deberían acabar sus días las susodichas descarriadas, una especie de condena perpetua, en soledad y alejadas de los hombres; una condena, por otra parte, que podía considerarse como tolerable porque también permitía condenar a la acusada a morir, si el marido así lo considerara; incluso, daba también potestad al padre de la mujer a quitarle la vida y a hacer lo propio con su amante.

La misma norma obligaba a los maridos a divorciarse de sus parejas, aunque, como ya hemos indicado, en muchos casos las pruebas de adulterio ni siquiera llegaran a ser sólidas. Una de las primeras exiliadas en Pandataria fue Julia la Mayor, la hija de Octavio, a quien no le tembló el pulso para castigar a su propia hija. Seguramente tuvo mucho que ver que este la había casado (un matrimonio de conveniencia, como era por otra parte lo habitual) con el noble Tiberio, su hijastro. Este sería el tercer matrimonio de Julia, viuda del primer marido, su primo Claudio Marcelo quien, al parecer, murió envenenado. Del segundo marido, Marco Agripa, con el que había tenido tres hijos y dos hijas, tuvo que divorciarse para casarse con Tiberio. En Pandataria pasó cinco años, acompañada de su madre, Escribonia, hasta que le fue levantado el castigo. Sin embargo, murió poco después en circunstancias no aclaradas. Tampoco le sobrevivieron sus hijos. Sus dos hijas: Julia la Menor y Agripina la Mayor, sufrieron el mismo castigo que la madre. Agripina murió (por huelga de hambre) en Pandataria tres años después de ser desterrada. Sus cenizas fueron devueltas posteriormente a Roma por su hijo Calígula quien acuñó varias medallas con la efigie de su madre. A Julia la Menor la enviaron a Trimerus, otra pequeña isla. Allí dio a luz a un niño, supuestamente adulterino, que su abuelo Octavio Augusto rechazó, e hizo que lo abandonaran en una montaña para que muriera. Agripina murió veinte años después en la misma isla.

No terminan aquí los exilios, porque años después dos hijas de Agripina, Julia Livila y Agripina la Menor, fueron enviadas a la isla tras liderar una conspiración para derrotar a Calígula. Fueron muchas las mujeres acabaron en la isla en los años posteriores, en muchos casos con excusas de sus maridos, avalados por la ley, para iniciar una nueva relación sentimental con otras mujeres. Otro nombre a sumar es el de Octavia, hija del emperador Claudio, exiliada en Pandataria y ejecutada por Nerón cuando rehusó casarse con él.

No acaba aquí la historia de este sórdido lugar. Dos milenios después, esta isla, ya rebautizada como Ventotene, sirvió como prisión durante el periodo fascista de Mussolini que allí enviaba a los disidentes con el régimen. Figuras tan destacadas como el socialista Sandro Pertini, futuro presidente de Italia, cinco años preso en la isla, así como otros presos célebres como Altiero Spinelli y Ernesto Rossi, redactores de uno de los textos fundacionales del federalismo europeo. Considerados como “padres fundadores de la Unión Europea” firmaron junto a otras figuras relevantes el llamado “Manifiesto de Ventotene” (1941). Entre los padres fundadores se encuentran nombres tan relevantes como Konrad Adenauer (futuro canciller de la Alemania Occidental), Robert Schuman, Jean Monnet, Paul Henri Spaak o Alcide De Gasperi, El presidio, que se había construido a finales del siglo XVIII, sirvió de cárcel hasta bien entrado el siglo XX. Se clausuró en 1964.

Y su historia, la historia de Pandataria, permanece viva gracias al Festival de Mérida donde se representó, a principios de este mes, una obra homónima protagonizada por la actriz Cayetana Guillén Cuervo. En la obra, un canto a la tolerancia y a la diversidad, se rinde también homenaje a la activista antifascista y feminista judía Ursula Hirschmann, coescritora del famoso manifiesto y fundadora de la asociación Mujeres por Europa. El espectáculo lo podremos ver en Málaga el 28 de octubre en el teatro del Soho.


Rosa Mª Ballesteros es Historiadora y Vice-Presidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

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