Sergio García Gutiérrez, especialista en psicología infantil
Saber «jugar solo» es positivo, fomenta la autonomía y la independencia, es una especie de diálogo interno que el niño entabla consigo mismo y su entorno, por tanto, lo considero muy recomendable.
Hay que tener en cuenta que la “actividad por excelencia” en la infancia es el juego, es mucho más que un mero instrumento para el disfrute, es una herramienta indispensable para el desarrollo de los niños, ya que interviene mucho en la motricidad, capacidad intelectual, y en sus habilidades sociales y afectivo-emocionales.
Aunque es importante fomentar actividades que estimulen otros aspectos del desarrollo infantil como jugar en la calle o en la naturaleza, también resulta esencial que los niños aprendan a jugar solos, ya que este juego solitario desempeña un papel importante en su desarrollo fomentando la autonomía y la independencia, y también porque es una especie de diálogo que el niño entabla consigo mismo y su entorno. Además, el juego solitario es positivo para el desarrollo emocional porque no se producen imposiciones de otros, conflictos, peleas o competitividad, y les permite expresar su imaginación sin límites, sin temor de ser juzgados y desarrollar su creatividad.
Si queréis tener ideas para que vuestro hijo juegue solo, lo ideal sería proponer juegos variados que fomenten el desarrollo del cuerpo, los sentidos, la inteligencia, creatividad, capacidad de comunicación, y la expresión de las emociones. Para estos casos, me gustan los clásicos de siempre, como las muñecas, las pinturas, los juegos de construcción o los rompecabezas. Los juegos con las muñecas estimulan el desarrollo de la coordinación motriz, de varias funciones sensoriales y perceptivas, y favorecen el descubrimiento de su propio cuerpo ayudándoles a tomar conciencia de él. También fomentan el desarrollo de la conciencia moral, y promueven el aprendizaje de las actitudes y pautas de conducta asociadas a la maternidad y la paternidad. Por otro lado, los juegos de construcción fomentan la coordinación visomotora (necesaria para el aprendizaje de la escritura), permiten la expresión de una gran variedad de fantasías, mejoran el autoconcepto y la autoestima a través de sensaciones de logro y dominio.
Es verdad que hay padres que les preocupa que su hijo no sepa jugar solo, ya que necesita a algún adulto para que juegue con él, o por lo menos para que esté presente. Es posible que, en general, no puedan porque son muy dependientes de vosotros o porque simplemente no saben jugar solos. Por eso mismo, el aprender a jugar solos es importante para todos los niños. A ver, que el jugar con los padres realmente es beneficioso y normalmente es un estímulo para su creatividad, pero, también, tienen que aprender a jugar solos y a desarrollar su propio mundo interior.
Como decía antes, el juego en solitario es necesario para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. A partir de los dos años ya pueden empezar a jugar perfectamente sin ayuda de un adulto. Si los niños no juegan solos, no aprenderán a explorar el mundo ni a relacionarse con otros niños y con su entorno. Es una de las formas en la que los niños aprenden a tomar decisiones por sí mismos. Además, gracias al juego individual, los niños van creando su propio espacio personal. Un lugar propio donde pueden hablar o jugar sin que esté delante un adulto. Es cierto que, en esta edad, los niños solo quieren estar con vosotros, sus padres. Y, para muchos de vosotros, se convierte en una situación “un poco” agobiante porque no podéis hacer casi nada más. Por su bien y por el vuestro propio, intentad que vayan cogiendo el hábito de jugar solos. Aprenderán a divertirse, a no aburrirse siempre que estéis haciendo una tarea y a disfrutar de su autonomía.
Lo recomendable es que empecéis «poco a poco». Primero, podéis intentar jugar juntos y en algún momento dejar que vuestro peque juegue solo. Para lograrlo, podéis jugar con ellos a hacer construcciones o puzles. En algún momento, decirle que siga él solo porque tenéis que hacer alguna actividad y que volvéis enseguida (puede ser responder una llamada de teléfono o coger algo). Recordad que la tarea dure pocos minutos. Es buena idea empezar dejándole jugar solo no más de cinco minutos, de lo contrario se puede agobiar y se sentirá abandonado. Con paciencia y tiempo, lograréis que vayan cogiendo ese hábito.
Mas pronto que tarde, veréis cómo vuestro peque va cogiendo el gusto a jugar individualmente. Y os sorprenderá lo rápido que lo hará sin vuestra ayuda. Todo un mundo creativo se despliega para ellos, algo maravilloso…
Pero, también, es cierto jugar en solitario es beneficioso para su desarrollo si se trata de “un rato”. Dejar que siempre estén jugando solos también les priva de vuestra atención y participación en su mundo emocional. Hay que buscar un equilibro, entre el juego individual y el que disfrutan con otras personas ya sean padres, abuelos, hermanos o amigos de su edad. Los niños tienen que disfrutar de todos los tipos de juego. No es bueno que nunca jueguen en solitario, pero tampoco que lo hagan siempre de forma individual. Y mucho menos, si se trata de juegos electrónicos como el ordenador, la consola o la tablet. Los niños no pueden estar todo el día jugando con dispositivos electrónicos en solitario, porque les puede crear dependencia cuando van creciendo. Ponedles desde pequeños un horario para el juego con dispositivos electrónicos, y no lo utilicéis “como niñera” para que estén entretenidos. A la larga, les puede crear más problemas que beneficios.
Para acabar, recordaros que es adecuado encontrar el equilibrio entre «juego en solitario y juego con otras personas», así que intentad que los niños adquieran el hábito de jugar solos cuando son pequeños, pero que no abandonen el juego con otras personas.
