El pabellón municipal de la localidad malagueña de Casabermeja acogió una importante sesión de examen nacional de cinturones negros de Taekwon-Do ITF. Un evento técnico de máxima relevancia que reunió a 123 practicantes, y donde se evaluó a aspirantes a obtener el grado de I Dan o avanzar en grados superiores (II, III y IV Dan) de esta disciplina. Niveles ya de enorme perfeccionamiento y para deportistas de gran trayectoria en esta disciplina.
Un total de 38 de estos taekwondistas representaron a Benalmádena, concretamente al Club Doyang, culminando su trabajo durante el año para obtener la acreditación de pasar a la siguiente categoría y llevando al deporte amateur del municipio a un nuevo nivel.
La cita fue promovida y organizada por la Asociación Española de Taekwon-Do ITF Unificado, con el aval de la International Taekwon-Do Federation, que regula y certifica la enseñanza de este arte marcial a nivel nacional; acudiendo 13 clubes de diversos puntos del panorama nacional, contando en esta ocasión con entidades de las provincias de Málaga, Granada, Cádiz, Valencia y las Islas Baleares.
Esta jornada de examen nacional de cinturones negros de Taekwon-Do ITF contó con 123 participantes, destacando además del número la amplitud de edades, con taekwondistas masculinos y femeninos desde los 13 hasta los 75 años.
Un ejemplo inspirador de esta edición ha sido el de Daniel Pérez, quien con 75 años viajó expresamente desde Palma de Mallorca para lograr su graduación de IV Dan. “Ha realizado todo el examen físico y técnico al mismo ritmo, exigencia y nivel que sus compañeros más jóvenes, demostrando que el Taekwon-Do ITF es una actividad para toda la vida y una herramienta de salud y superación inigualable”, comentaron desde la organización.
El objetivo de una sesión de exámenes es doble, primero coronar el esfuerzo de años de práctica alcanzando una nueva categoría. Pero institucionalmente, “nuestra meta es mucho más profunda: creemos que el Taekwon-Do ITF, como arte marcial tradicional, es un aporte directo a la sociedad. A través de este examen no solo evaluamos técnica, sino también carácter”, señaló Maximiliano Montiel, de la directiva de AETU.
La evaluación corrió a cargo de un cuerpo de jueces y supervisores formado por 10 instructores, en cada una de las tres tandas horarias en las que se dividió la sesión. Con un director de examen, cinco examinadores oficiales, dos ayudantes y dos colaboradores de organización en cada una de estas tandas, se aseguró que cada aspirante fuera evaluado con la máxima atención y profesionalidad.
