El salón de plenos del Ayuntamiento de Benalmádena vivió este jueves una sesión cargada de emoción. Entre los puntos del orden del día, la Corporación municipal aprobó por unanimidad que el Concurso de Pintura Rápida de la Feria de la Virgen de la Cruz pase a denominarse oficialmente Concurso de Pintura Rápida Fernando Mateo Arenas, en honor a quien durante décadas fue uno de los referentes culturales más singulares de nuestro municipio. En las tribunas, su hijo Fernando y su mujer Sonia presenciaron el momento entre el aplauso de todos los ediles.
La moción, presentada por el PSOE, llegaba al Pleno apenas tres meses y medio después del fallecimiento de Fernando Mateo Arenas, más conocido como El Artesano, que murió el pasado 13 de enero dejando, según recogía el texto de la propuesta, “un vacío enorme” en Benalmádena. Madrileño de nacimiento, Mateo Arenas llegó a Benalmádena a mediados de los años noventa, atraído, según contaba él mismo, por la búsqueda de un entorno en el que su hijo pudiera crecer como persona en un ambiente donde los vecinos no fueran un mero número. Se instaló en la calle Maestra Ayala con su familia y montó un taller de encuadernación que con el tiempo se convertiría en un referente artesanal.
Fue precisamente ese arraigo en el pueblo lo que le llevó a dar un paso más. A finales de los noventa, el entonces alcalde Enrique Bolín le propuso coordinar la Casa del Artesano, un proyecto enmarcado en la iniciativa municipal Olimpo que reunía a distintos artesanos en torno a la Plaza de España. Fernando aceptó el reto y desde 1998, como gesto de gratitud hacia el Ayuntamiento, puso en marcha junto a otros artesanos el Concurso de Pintura Rápida, una cita que desde entonces se ha celebrado de forma ininterrumpida cada año durante la Feria en honor a la Virgen de la Cruz. El concurso que él fundó es, desde este pasado jueves, el concurso que lleva su nombre.
Pero la figura de Fernando Mateo Arenas va mucho más allá de ese certamen. En su taller de la calle Pinsapo, adonde trasladó de manera definitiva su residencia y su actividad, se convirtió en un encuadernador y restaurador de libros de reconocimiento internacional. Entre su cartera de clientes figuraban las iglesias del municipio, el Registro Civil, juzgados, entidades públicas y privadas, la Casa Real y, según recogía la moción leída por los socialistas en el Pleno, incluso sociedades secretas. Más de treinta años de oficio le avalaban como uno de los grandes maestros de un arte hoy en peligro de extinción.
Más allá del trabajo entre cuero y papel, Mateo Arenas fue también cofundador de E.D.A., la Editorial De Aquí, junto a su amigo Francisco Javier Torres, y ejerció durante años como asesor informal de vecinos con inquietudes artísticas y de estudiantes que buscaban orientación para acceder a las facultades de Bellas Artes. Su taller, en definitiva, fue durante décadas un lugar de encuentro, aprendizaje y creación en el corazón de Benalmádena Pueblo.
Con el acuerdo adoptado en la sesión plenaria, el Ayuntamiento garantiza la continuidad del concurso que él mismo alumbró y le devuelve, de forma permanente, el nombre que Benalmádena ya le había dado en vida.
© 2026 Ole Benalmádena · Todos los derechos reservados

