Nuestro colaborador Jaime Noguera nos presenta su nueva novela ‘Malaca Imperialis‘, donde encontrarás humor fresco, ingenioso y crítica elegante de las cuestiones más controvertidas que azotan la actualidad en general y la malagueña en particular.
En un futuro no muy lejano (2075), reconstruida con malacitium y gobernada por una Inteligencia Artificial manipulada, Malaca Imperialis es un régimen de alimentos sintéticos, Semana Santa virtual y vigilancia total…
Desde mi punto de vista, el humor y el amor son las mejores estrategias para transitar las incongruencias de la vida y el mundo. Y de ambas, tiene una buena dosis ‘Malaca Imperialis‘, una novela en la que se parangona la locura con la libertad mientras que, a través de la ciencia ficción, se da un repaso crítico a la sociedad.
-Te has hecho esperar, pero tras un parón literario, este año vuelves con una energía impresionante, ¡lanzando dos libros seguidos! Si te parece, empecemos con ‘Malaca Imperialis‘. Después de ‘España: guerra zombi‘, vuelves al género de ficción…
-Que la editorial Dolmen, que yo consideraba seria, publicase mi novela sin tener los derechos y no me páguese nunca lo que dictaminó el juez en su sentencia me dejó bloqueado de mala manera. Cosas de la vida: una simple conversación con un amigo rompió el bloqueo y digamos… que estoy siendo muy productivo.
-Una de tus señas de identidad es el humor negro y tiene mucho peso en esta nueva novela, pero, personalmente, me da la sensación de que entre risa y carcajada, hay mucha crítica social: las tecnopateras, el problema de la vivienda…
-Creo que al escribir una novela de este tipo estableces algún compromiso social. Mi voluntad es la de hacer reir a lectores y lectoras, pero si puedo remover algo en su interior, que reflexionen sobre a dónde estamos yendo, me sentiré más contento.
-Todo empieza por un revolucionario mineral hallado en los montes de Málaga, que, mirando el cementerio de contenedores, algunos con basura dentro, que descansan en los montes de Benalmádena, quizás se convierta en profecía (risas). Un malacitium que propicia una independencia literalmente geográfica y que nos desliga de nuestro principal motor económico: el turismo…
-Hablo del nacionalismo excluyente, de ese deseo egoísta de independentismo no porque sea algo práctico, sino porque así no tengo que compartir mi riqueza con los demás. En mi novela, los malagueños forjan su propio “España me roba” y, hartos de los políticos, le entregan el gobierno a una IA.
-También tocas con elegancia el problema que en la actualidad supone la gentrificación…
-Acaba de abrir un hotel cápsula en Málaga. Mi protagonista, Antonio García, vive en un cubículo donde duerme, trabaja y desayuna smoothie de lomo en manteca. Me cansa mucho la “capsulización” de nuestras vidas. He visto en un supermercado extranjero huevos fritos metidos en envases de plástico para hacer en el microondas. Odio las “microdosis” de aceite de oliva. A mí que me den la botella con mi mollete. El centro de nuestras ciudades se está convirtiendo en escaparates para los turistas y en cementerios de vidas ciudadanas. Un fondo buitre compra tu edificio y…a la calle y a buscar casa en pueblos de alrededor. Estamos perdiendo humanidad, y es una pena.
-De hecho, en la propia portada de la novela queda plasmada esa Málaga antigua y nueva, como si se mirase en un espejo…
-David Grimaldi, que es el autor de una portada inspirada por mi amigo Bernardo Jiménez, estuvo muy acertado al establecer esa dualidad de nuestra ciudad. La Catedral: nuestras raíces, nuestra esencia y la Torre de Martiricos: un futuro frío y alienante que, como el hormigón, puede aplastarnos.
-Una Málaga la del 2075 la que planteas gobernada por la IA, parece ser que, ante la decepción generalizada en los políticos, pero una IA que no podemos olvidar que de funcionar ha sido previamente “entrenada”…
-Correcto. La premisa es ¿Quién vigila al vigilante? ¿Sabe la IA quién le ha creado y entrena? Hace poco, Grok, creada por Elon Musk, se declaró admiradora de Hitler. En mi novela, Virguer-IA es la Inteligencia Artificial que domina la vida y el desarrollo de Málaga. Imagínate, con los ordenadores cuánticos, una IA que puede trabajar para los ciudadanos las 24 horas, sin tomarse vacaciones, ni tener que pactar con nadie, sin quejarse de que no ha comido a las cinco de la tarde. Sustituir a todos los concejales y concejalas, pues claro, pasa lo que pasa…
-‘Malaca Imperialis’ también se preocupa por dar visibilidad a las tradiciones y peculiaridades malagueñas, a todo eso que nos hacen diferentes dentro de la maravillosa diversidad de una ciudad cosmopolita como es nuestra provincia…
-Virguer-IA no es tonta y sabe bien aquello de “pan y circo”. Mientras reprime cualquier crítica con su policía robótica y protege férreamente la ciudad de las “tecnopateras” con drones armados, da vacaciones a los ciudadanos estresados y espectáculos como procesiones con nazarenos holográficos o el Festival Sosteniblevisión “dónde la música es limpia y los pecados no dejan huella carbono”. Para Virguer-IA la diversidad es un elemento más de control.
-Hay muchos guiños a lo largo de la novela… muchos apellidos reconocibles, ¿no tuviste bastante cuando te denunciaron por el artículo de los bares de cuñaos?
-Creo que no sale Bertín Osborne en la novela. No le he querido volver a dar motivos, aunque entonces tampoco los hubo. Sí aparecen muchos otros nombres de malagueños/as ilustres, pero siempre con respeto. La base lunar malagueña se llama “Antonio Banderas” por ejemplo. El espaciopuerto: “Paco de la Torre. Como ves, cito pero siempre desde el cariño.
-Benalmádena está presente en la novela, pero no precisamente como lugar de descanso y desconexión al menos para el protagonista…
-Benalmádena se ha convertido en mi novela en una especie de gran cyber-balneario donde se curan cuerpos y almas. El protagonista, es llevado allí por La Resistencia para ocultarlo de las fuerzas de Virguer-IA y proceder a su transformación en una talentosa persona de otro sexo, gracias a la clínica Stop Pellejos y a sus tratamientos poco ortodoxos.
-Con unas situaciones de lo más ingeniosas también abres la puerta a la reflexión sobre la dependencia a las redes sociales…
-El problema es que pensamos que las redes sociales son un producto cuando lo que sucede es que las redes sociales nos convierten en producto. También he querido hablar de esa deshumanización en la que la IA y las redes sociales nos esclavizan y, según nuestro comportamiento, nos dan likes como ciudadanos y, en base a estos, algunos de nuestros derechos son rescindidos.
-Los personajes principales, ese antihéroe al que se nota que aprecias y sacas el máximo partido durante toda la novela y la propia trama de ‘Malaca Imperialis‘ huele a saga. ¿Te has planteado que la segunda parte la escriba la IA?
-No, por favor. Es indiscutible que la IA es una gran herramienta para cualquier escritor. Una especie de procesador de texto con esteroides. Pero quiero que, al menos al principio, mis novelas, se generen en el interior de mi cráneo, entre descargas eléctricas de mis neuronas.
-¿Se convertirá ‘Malaca Imperialis‘ en película?
-Chi lo sa?, He tenido la gran suerte de que Héctor Márquez me haga un magnífico prólogo y él lo reclama y anima a Alex de la Iglesia o a Nacho Vigalondo a hacerlo. Al principio me chirriaba la idea. Pero un amigo me comentó el otro día que si hay tantas películas ambientadas en París o Nueva York, ¿Por qué no una en Málaga, que es una ciudad famosa y visitada por millones de personas de todo el planeta? Y tiene razón. Si hay alguien leyendo esta entrevista y le haga tilín la idea, solo tiene que contactarme.
-A finales de año también nos vas a traer un libro pero esta vez de cine y de Benalmádena, ¿qué nos puedes adelantar?
‘Una Benalmádena de Cine’. No es ningún secreto. Es un libro en el que se encuentran, abrazan y besan dos de mis amores. El cine y Benalmádena. En el volumen analizo una serie de películas que se han rodado en nuestro municipio y nadie tenía ni idea. Al final se trata de reivindicar un patrimonio al que no se le había prestado demasiada atención.
-Llevas mogollón sin escribir en Ole Benalmádena y tienes que reconocer que tienes una deuda con tus lectores/as, ¿Qué te parece si nos regalas el primer capítulo de ‘Malaca Imperialis‘?
-No tanto, no tanto (risas). Pero, claro que sí, ¡deseo concedido!
