La escultura de La Niña de Benalmádena, del artista Jaime Fernández Pimentel, será trasladada en los próximos días para ser restaurada. La obra, que ya fue restaurada en 2018 con motivo de su 50 aniversario tras su última puesta a punto en Marbella en los años noventa, se encuentra en la actualidad “en un estado deficiente debido a la acumulación de concreciones calcáreas y manchas orgánicas”.
En la primera fase del proceso de mejora, se realizará un estudio organoléptico y documentación del estado de conservación de la obra. Después se llevará a cabo una limpieza química superficial y mecánica para eliminar las concreciones calcáreas y manchas orgánicas y finalmente, se aplicará una capa de protección con cera y pigmento.
La empresa Chapitel será la encargada de realizar los trabajos de limpieza y restauración de la escultura. Esta empresa antequerana ha realizado trabajos similares que “dan seguridad de cara a que la escultura más icónica del municipio recaiga en manos de especialistas en la materia”, habiendo realizado trabajos similares como la restauración del Monumento al Marqués de Larios o la fuente monumental de “Las tres Gracias” en Málaga.
La restauración se llevará a cabo hasta mediados de diciembre, salvo imprevistos, y estará supervisada por un técnico especializado en conservación y restauración de Bienes Culturales.
Asimismo, se realizará documentación fotográfica de toda la intervención y el resultado final de la misma. También se va a realizar una memoria del proyecto de limpieza y restauración con recomendaciones para la conservación futura de la escultura.
La obra mide 1,25 metros por 85 centímetros de ancho y representa a una niña de sonrisa inocente y pelo recogido que ofrece, con los brazos extendidos, agua en una concha.
La obra se inauguró en en mayo de 1968 y fue un encargo del entonces alcalde, Enrique Bolín. Según explica Pimentel en una entrevista a este medio, “me encargaron una imagen que representase a la ciudad y que iban a usar como regalo de protocolo y gustó tanto que ya me pidieron la estatua para instalarla en la plaza de España de Benalmádena Pueblo y un año después también fue el galardón de la SICAB”.
El artista reflejó la abundante presencia de niños en la Costa del Sol como consecuencia del éxodo masivo de habitantes de pueblos del interior, una situación propiciada por la eclosión turística que generó miles de empleos en las localidades costeras. En palabras de Pimentel, “la ternura que emana una niña pensé que era lo idóneo para Benalmádena pues en veía la honestidad, credibilidad que me transmite el municipio”.
