martes, julio 23, 2024
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Las Sin Sombrero: las mujeres olvidadas de la Generación del 27 que completan la historia que nos contaron

El 1927 en España fue un año con nombre de generación. Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Rafael Alberti o Miguel Hernández y Luis Buñuel o Salvador Dalí, en otras manifestaciones artísticas, son los nombres que a todos nos suenan. Los estudiamos en los centros educativos en nuestra infancia y adolescencia, hay libros, reportajes, películas, documentales…Nos aprendemos sus poemas, les honramos poniéndole sus nombres a calles, museos, bibliotecas y colegios. Ellos, los de la generación del 27, son de sobra conocidos, pero sin ellas, la historia no está completa. Y ellas, las que no aparecen en la mayoría de los libros de texto cuando se habla de aquella generación, de las que hasta no hace mucho poco se contaba, son Las Sin sombrero: artistas visionarias y luchadoras que vuelven a brillar con luz propia, gracias a los recientes estudios y documentales que las han sacado del anonimato para tener una visión completa de la también llamada Edad de Plata, en recuerdo al gran siglo de Oro español.

¿Por qué nadie nos contó que aquellos artistas de primer nivel eran un grupo de amigos y amigas?. Lo que no se comunica no existe y por ende, nos han narrado una historia incompleta, y una historia si no está completa nunca será verdadera.

La historia se ha escrito en masculino y se olvidó durante demasiado tiempo de estas  mujeres que nos han sido robadas durante muchas décadas de la memoria colectiva, por lo que no nos queda otra que redescubrirlas y dar visibilidad a nuestras antecesoras, españolas libres e iguales, que se incorporaron al mundo intelectual rompiendo las normas sociales y culturales imperantes en la época en oposición a la tradicional visión y papel de la mujer, simplemente porque querían tener voz propia en aquel mundo que les tocó vivir.

Y esta mirada en masculino de la cultura ha caído sobre ellas como una losa que las ha silenciado y obligado a permanecer décadas en el anonimato, pero poco a poco vamos conociendo más sobre esta primera generación española de mujeres (eran una constelación de escritoras, escultoras, actrices, poetas, articulistas, cantantes, traductoras, pintoras, compositoras e ilustradoras) que entró sin complejos en el panorama artístico haciendo historia, aunque no obtuvieron el mismo reconocimiento que sus colegas varones, de los que eran grandes amigas y compartían inquietudes artísticas e intelectuales.

Quizás debemos explicar como punto de partida cómo estaba el panorama en aquella época para entender mejor el papel de estas mujeres en nuestra historia. En los años 20 en España gobernaba Primo de Rivera y si algo definía a nuestro país era cualquier adjetivo menos el de moderno. La desigualdad entre hombres y mujeres estaba aceptada y generalizada entre una ciudadanía, que arrastraba un fortísimo arraigo paternalista. En este panorama se empezaron a fraguar los primeros movimientos feministas y sufragistas por parte de aquellas mujeres que entendían que sus capacidades intelectuales, artísticas o en el mundo laboral podían también definirlas más allá de su papel impuesto como cuidadoras dentro del hogar (madres y esposas). En definitiva, solo ansiaban igualdad, de elección y de oportunidades.  Libertad e independencia, al fin y al cabo.

El sinsombrerismo supuso una ruptura con la mujer tradicional española de principios de siglo: vestían ropa masculina, cortes de pelo a lo garçon, participaban en debates, tertulias… y salían a la calle sin sombrero.

Pero, ¿cómo se les quedó apegado el apelativo de las Sin sombrero?. En este fragmento extraído de la obra Las Sinsombrero de Tània Ballò, lo explica una de las protagonistas del movimiento, la pintora Maruja Mallo: “Un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso, que era estudiante de Bellas Artes, y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos parece que estamos congestionando las ideas, y atravesando la Puerta del Sol nos apedrearon llamándonos de todo […] ahhh, nos llamaron maricones por no llevar sombrero, se comprende que Madrid vio en eso como un gesto rebelde y por otro lado narcisista […]. Yo me acuerdo que salía de mi casa con mi abrigo de piel de nutria y salían al balcón a ver si era verdad que yo no llevaba sombrero llevando nutria”.

En este gesto, inocente con la mirada de hoy en día, de Lorca, Dalí, Margarita Manso y Maruja Mallo de quitarse el sombrero paseando por la Puerta del Sol de Madrid, la sociedad madrileña vio un acto transgresor, libertino… y el insulto y las pedradas fueron la respuesta de los que por allí paseaban.

En plena dictadura de Primo de Rivera, en una España todavía cerrada y de espaldas al mundo, este gesto, quitarse el sombrero, los convirtió en rebeldes, especialmente a las mujeres, que eran las que debían soportar más reglas. Para ellas, prescindir del sombrero implicaba abandonar el corsé de la época y, por tanto, no conformarse con el papel angelical de buenas esposas y madres. Aquel gesto fue el pistoletazo de salida al inicio del cambio para las españolas. Después habría que sumar los años que engloban la Segunda República en 1931, época en la que se ve un avance y en la que la mujer no solo refleja su modernidad en su aspecto físico y su modo de vestir, sino que tiene vocación profesional, formación cultural, conciencia política y aplaude los avances tecnológicos y sociales. Las Sin Sombrero, deudoras de la incorporación al mundo laboral y político que habían protagonizado las mujeres de la Generación del 14 (Clara Campoamor, Victoria Kent o Carmen de Burgos, entre otras), se presentan ante la sociedad y conquistan también el mundo artístico en aquellos años con pasos firmes pero pausados.

Estaba mal vista la reunión de mujeres en cafés de tertulias, y en este punto, la fundación del Lyceum por María de Maeztu supuso un avance y una reivindicación de sus derechos pues allí podían libremente exponer sus ideas, debatir sobre sus inquietudes y mostrar sus creaciones literarias y artísticas. Sin embargo, con la Guerra Civil y después con el franquismo, el Lyceum Club fue transformado en el Club Medina para la sección femenina del régimen. En nuestros días, solo queda una placa en recuerdo de aquel foco de reunión de las féminas intelectuales de la época.

La Guerra Civil supuso un brutal retroceso respecto a los avances obtenidos en décadas anteriores. Los largos exilios fueron la tónica general de estas mujeres, que encontraron en América y Europa su nuevo espacio. Las que se quedaron en España sufrieron represalias que comprendían la cárcel y, en muchos casos, el silencio intelectual, que en la mayoría de los casos lograban asesinándolas.

El origen del nombre Las Sinsombrero para denominar a las mujeres pertenecientes a la Generación del 27 viene del proyecto transmedia del mismo nombre creado por Tània Balló ColellSerrana Torres y Manuel Jiménez Núñez (estrenado en el Festival de Cine de Málaga el 24 de abril de 2015 y posteriormente emitido en La 2 de TVE dentro del programa Imprescindibles), quienes decidieron usar la anécdota contada por Maruja Mallo para dar nombre al proyecto que acabaría denominando a estas mujeres.

En la actualidad son tres los documentales. El tercero de ellos, Las Sinsombrero III: El exilio, se proyecta el próximo lunes día 7 a las 19.00 horas en la Casa de la Cultura con motivo e la celebración del Día Internacional de la Mujer. Este acto, en el que se contará con la participación de Manuel Jiménez -uno de los directores del documental-, lo organiza la Biblioteca Pública Arroyo de la Miel en colaboración con el Centro Cultural Generación del 27 y las plazas son libres hasta completar aforo.

La página web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ofrece acceso a fuentes y archivos para la investigación de la obra de estas mujeres, marginadas por su condición. Curiosamente en la justificación del proyecto que ofrece el Gobierno en su web, se dice literalmente que “el proyecto Las Sinsombrero surge de una situación real en el aula, donde una profesora tuvo que responder a una alumna por qué no aparecían mujeres en la generación del 27. En numerosas ocasiones, ha surgido en los centros educativos el debate de por qué casi todos los autores que se estudian son hombres”.

¿QUIÉNES SON LAS SIN SOMBRERO?

CURIOSIDADES

  • La poetisa Carmen Conde fue la primera mujer en la Real Academia de la Lengua Española. Fue el 28 de enero de 1979, en la silla K. Desde que se fundó en 1713 y hasta la actualidad han formado parte de ella un total de 486 académicos, entre los que solo once han sido mujeres.
  • En los dos libros sobre el tema escritos por Tania Balló, la directora afirma que el camino de estas mujeres estuvo desde el principio plagado de dificultades. Les pusieron todo tipo de zancadillas en una época machista en la que era impensable que la mujer pudiera tener algún tipo de talento. Según Balló las insultaban, ninguneaban e incluso las acusaban de falta de higiene.
  • La escultora, ilustradora y poetisa Margarita Gil-Roësset fue una niña superdotada. Fue una artista nata y autodidacta, tremendamente instintiva, que no debió nada a profesores ni maestros. Estaba enamorada de Juan Ramón Jiménez, esposo de Zenobia Camprubí. Este amor imposible la llevó al suicidio a los 24 años de edad. Dejó un diario (una carpeta de color amarillo en clara alusión al libro de Raymond Carver Las tres rosas amarillas) a Juan Ramón Jiménez el mismo día que se quitó la vida. La Fundación Lara publicó en 2015 Marga, la edición que el propio Juan Ramón Jiménez hizo del diario.
  • El Principito de Antoine de Saint Exupéry guarda un extraordinario parecido con una de las ilustraciones de los libros infantiles que Margarita había ilustrado cuando solo era una niña para su hermana. Se habla de que se inspiró en la obra de Margarita Gil-Roësset para su ilustrar su libro.
  • La pintora Maruja Mallo mantuvo una relación sentimental con el escritor Rafael Alberti, y a pesar de la influencia artística mutua, Alberti no le dedicó ni una sola línea en su autobiografía de tres tomos titulada La arboleda perdida. Le ocurrió algo parecido con Miguel Hernández, quien mantuvo con ella un romance mientras escribía su inmortal poemario y una vez lo terminó volvió con su esposa Josefina Manresa.
  • García Lorca dedica su poema Muerto de amor a Margarita Manso
  • La poetisa Concha Méndez fue en secreto novia de Luis Buñuel durante casi siete años.

PARA SABER MÁS…

DOCUMENTALES RTVE

APLICACIÓN INTERACTIVA: Conoce aún más a Las Sinsombrero a través de la aplicación interactiva de la web del Ministerio de Educación en la que descubrirás interesantes relaciones entre ellas y las que mantuvieron con los otros componentes de la generación del 27, así como con algunas personalidades del mundo de la cultura y el arte de su época. Ni te imaginas algunas de las historias y anécdotas que vivieron…

MATERIALES AUDIOVISUALES (Fotogalería y audiogalería)

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