viernes, mayo 15, 2026
InicioActualidadLuengo: “Los lobbies mueven los hilos de la política agroalimentaria europea”

Luengo: “Los lobbies mueven los hilos de la política agroalimentaria europea”

¿Qué es lo que hay en juego en la industria alimentaria? ¿Poder, dinero o salud? El Cineclub Más Madera, con la colaboración del Ateneo Libre de Benalmádena, cierra mañana miércoles el mes de mayo con el cinefórum Límites al crecimiento. Se proyectará, a las 19.00 horas en la Casa de la Cultura, el documental El precio del progreso, -con entrada libre hasta completar aforo-, y después, se abrirá un debate sobre la industria y la seguridad alimentaria en el que participará el director de la película, Víctor Luengo, y Antonio Flores Moya, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga.

Entrevistamos a Víctor Luengo sobre El precio del progreso, donde disgrega el conjunto de presiones e intereses políticos y corporativos de la industria alimentaria y sus detractores. Luengo nos da luz sobre un tema de plena actualidad. Nos descubre a los lobbies de la industria agroalimentaria desde una perspectiva europea y como las grandes corporaciones mueven los hilos en el sector alimentario primando sus intereses económicos sobre todo lo demás. Nos explica qué persigue realmente la modificación genética alimentaria y en definitiva, nos hace reflexionar sobre el poder, pero en mayúsculas. El director no solo contesta a todas las preguntas de Ole Benalmádena sino que lanza una a los benalmadenses que vayan mañana a ver su película: ¿Se puede permitir el Medio Ambiente esta agricultura?

-¿Cómo surge El precio del progreso?

-Vengo de una familia urbana. He vivido y disfrutado siempre en ciudades grandes y nunca he tenido ninguna relación con la agricultura hasta que, por una serie de trabajos para la ONG Educación sin Fronteras en Bolivia, Ecuador y Perú conocí el concepto de soberanía alimentaria y todos los conflictos que hay en torno a la Tierra… y en especial, el que se da entre la agricultura industrial con la acaparación de tierras, que es muy acusado en Latino América, y el pequeño productor, que se ha visto arrastrado o a huir a grandes ciudades, a malvender su producto o a ser uno de los trabajadores de estas grandes superficies.

Desde entonces, empecé a interesarme por este tema y después, años más tarde en Madrid se desarrolló un movimiento de venta de productos ecológicos desde pequeños productores. Tenía ganas de hacer una película y aquello llamó mi atención. En principio iba a ser algo muy casero, con cuatro entrevistas y poco más…. pero fue creciendo y creciendo hasta que saqué a la luz el gran pastel…

-Me tiene en vilo Víctor…

-Para mí lo más interesante fue descubrir cómo los lobbies, que no dejan de ser los representantes de las grandes industrias agroalimentarias, influyen y vienen influyendo en los últimos 50 años para condicionar el modelo agroalimentario que tenemos en la actualidad…

-La versión de estos lobbies está muy patente en el documental ¿sufrió alguna presión por parte de estas grandes compañías?

-No. Soy productor de vídeos corporativos y tuve la suerte de hacer un trabajo para una empresa de pesticidas y herbicidas. Vino un funcionario de Bruselas, le entrevisté y resultó ser quien, por aquel, entonces era el director de la asociación que representa a los productores de fitosanitarios (en definitiva, pesticidas) en Europa.

El precio del progreso no es un documental protesta… expone, a mi juicio, con gran acierto, todas las caras, los diferentes discursos, de este caleidoscopio ético….

-Fue una decisión estratégica. Yo estoy desde el principio posicionado y me planteé que en el momento en el que hiciera un documental de denuncia o protesta lo iban a meter directamente en un cajón… Cuando buscaba financiación, me ocurría lo mismo… me decían: “No vas a contar nada que no se haya contado ya”. Pero lo cierto, es que había una parte de la que nunca se había hablado y me refiero a esa política que había de vaciar el campo y acumular tierras, ganado, para que solo los grandes poseedores de capital entrasen en el negocio agropecuario. La agroindustria solo beneficia a los grandes empresarios…

-Su documental trata un tema que nos afecta directamente: la alimentación y el medio ambiente…

-Imagina que se privatiza el agua y que cada vez que abres un grifo tienes que pagar a una multinacional y encima que ésta sea extranjera… pues eso, de alguna forma, ha pasado con la agricultura y la ganadería. Algo que era tan de los pueblos, de los territorios, ha terminado siendo de grandes capitales. El resultado es un modelo muy disfuncional, que no respeta ni el medio ambiente ni la salud… Todo este modelo esta soportado en unas empresas que a su vez presionan al gran planificador de la agricultura en Europa: la política agraria comunitaria (PAC). Ésta acumula alrededor del 60%, o incluso más, de todo el presupuesto de la comunidad europea. Desde el 86 que creó que fue cuando entramos, la PAC ha modificado muchísimo el campo español… Recuerdo en el pueblo de mi abuela cómo en muy poco tiempo todos los pequeños productores dejaron de serlo porque si no tenías un número determinado de hectáreas o de ganado, no recibías subvención.

-Imagino que en la UE no hay transparencia respecto a estos asuntos, pero tampoco noto que haya mucha presión social al respecto…

-Uno de los problemas es que la agricultura no es sexy… hacer una película sobre transgénicos suena aburrido, a algo muy especializado. A mi me han llegado a decir ganaderos que no ven a la gente yendo un sábado al cine para ver una película con sus vacas… Tampoco se habla en política. No lo incluyen en los debates aun siendo un tema que nos toca tan de cerca..

-Quizás no interesa que haya reflexión ciudadana….

-Una de las cosas que más me impresionó durante la investigación es, como te decía, el enorme peso que tienen los lobbies en la configuración del diseño de la política europea y ese factor es crucial para entender por qué no se habla de este tema.

-¿Defiende Europa eficazmente la salud de su ciudadanía?

(Me mira pensativo). Es un pulso, Saioa. No me atrevería decir que no a rajatabla. Dentro de los continentes estamos en el mejor en este aspecto. La agencia de regulación europea a pesar de tener su corrupción interna, que existe, y sus puertas giratorias, que están muy identificadas, comparada con Estados Unidos, Australia o Asia es la regulación menos corrupta, menos mala. Aun así, los diques van cayendo. Uno de los ejemplos lo tenemos en Reino Unido donde una de las primeras modificaciones que se hicieron con el Brexit estaba encaminada a hacer caer los distintos frenos respecto a la modificación genética agroalimentaria que imponía Europa.

-Ahora que lo comenta, ¿qué beneficios y peligros conlleva la modificación genética alimentaria?

-En torno a la modificación genética hay mucha confusión y desconocimiento. Incluso muchas veces en entrevistas y artículos periodísticos no se define realmente lo que está en juego. En la modificación genética hay dos debates muy claros. En primer lugar, no está para mejorar la planta, ni siquiera para mejorar su productividad. En realidad se ha desarrollado porque permite la completa posesión de los derechos de copia, de reproducción de esa semilla y en el futuro de esos animales ,y por ende, la posesión de esa variedad concreta será de una sola empresa, que tendrá su control absoluto… Favorece el monopolio. Una de los primeros productos de la modificación genética fueron los híbridos, que son semillas estériles por lo que son muy productivas. Lo que muchos desconocen es que están diseñadas para un paquete de fertilizantes y pesticidas de esa misma empresa… Al agricultor no le queda más remedio que adquirir el pack completo y al ser estériles, al año siguiente se vuelve a ver obligado a comprar y se convierte en una pieza más de esta gran maquinaria, donde la inmensa mayoría de los beneficios van para una sola empresa.

La modificación genética alimentaria incide más en este camino de monopolizar las patentes de productos, que en otros intereses. En realidad, de manera masiva, solo se han producido dos productos modificados genéticamente: maíz y soja. Ambos están diseñados para alimentación animal porque es la que después genera más dinero. Ni este maíz ni la soja son más productivos, sino que son más resistentes a un pesticida que ha desarrollado la misma empresa.

-Todo es dinero…

-Pues sí. Esa es una de las claves. Todo es poder y dinero…

-Víctor, ¿cree que la sociedad podrá crear un sistema que pueda alimentar a la población mundial de forma saludable y económicamente sostenible?

-La gran industria siempre va a decir que no. Pero si, por ejemplo, voy a una tienda que vende pantalones y le pregunto al dependiente cómo me quedan… ¿qué me va decir?, pues que me van genial porque van a comisión… pues con la industria agroalimentaria pasa lo mismo. Uno de sus mitos es que la agricultura y ganadería industrial es la única que puede alimentar al planeta y que no tenemos más alternativas. Entiende y acepta que hay largo pago a cambio: pesticidas, empobrecimiento de los suelos, envenenamiento de los acuíferos, enfermedades neuronales, cáncer, entre un largo etc. Y yo me pregunto que quizás no es que no haya alternativa sino que lo que no hay es voluntad porque no interesa deshacer todo el esquema productivo que viene consolidándose desde finales de los 50… Aproximadamente entre el 50 y 70 por ciento de todo lo que se produce en el mundo en cuanto a alimentación vegetal viene de cuatro grandes empresas.

-¿Somos lo que comemos?

-Totalmente.

-Y, el ciudadano de a pie ¿qué puede hacer?

-Esa misma pregunta me la han hecho mucho en distintos debates… Yo no soy un experto, soy muy curioso y tras estos años trabajando en el documental y escuchando a muchos expertos, creo que hay que favorecer al pequeño productor y sobre todo, consumir productos locales. De ese modo, estas favoreciendo un tejido cultural, un territorio, creas una demanda… el agricultor de aquí te va a cuidar y va a elegir lo mejor para ti porque te conoce y conoce su producto. También hay que apostar por lo ecológico. Mira, en las entrevistas que hice para el documental descubrí muchas cosas que sorprenden… en una de ellas me comentaban que la producción ecológica se ha disparado y que el consumidor la demanda, (cuanto más la pidan, más barata será) pero en la PAC no se favorece… en Europa no interesa, solo apuestan por la que denominan agricultura convencional.

-En breve tendremos elecciones generales, quizás deberíamos revisar lo que cada partido político prevé hacer en Europa, un asunto del que poco nos cuentan y se debate…

-Es fundamental que el ciudadano sepa lo que hace en Europa el partido al que vota porque aquí votamos por los colores o identificación del corazón, pero a los partidos políticos donde realmente se les ve el plumero es en Europa, que es donde votan políticas decisivas que nos comprometen muchísimo. Estoy seguro que muchos se van a sorprender… deberíamos estar más pendientes de lo que pasa en Europa y el papel que nuestros políticos juegan allí, de cómo defienden nuestros derechos y a qué nos están comprometiendo… ese precio del poder a lo mejor no nos lo cuentan, pero lo terminamos sufriendo.

ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Introduce tu nombre

publicidad

ULTIMAS NOTICIAS