Se trata, posiblemente, del autor y de la obra de teatro más importantes del siglo XX que supuso la innovación y modernización del arte escénico tanto en Italia como en toda Europa a través del llamado “teatro pirandelino” forjado por su autor en la búsqueda incesante de la verdad en contraposición a la ficción que marcó su existencia.
Para alcanzar esta cima literaria, en la formación de Luigi Pirandello pueden establecerse tres etapas que conforman su condición genial. La primera atañe a su nacimiento que aunque se produce en el seno de una familia acomodada en Sicilia, en Agrigento, en el año 1867, está inmersa en una tierra triste y empobrecida, sometida a los vaivenes de las guerras por la unidad italiana auspiciada por el héroe Garibaldi. Sus primeros estudios tienen lugar en Palermo en cuya Universidad comienza a estudiar letras que culmina en la Universidad de Roma.
En esta segunda etapa romana, conoce y es influenciado por los maestros del arte dramático que le enseñan el “verismo”, es decir el realismo llevado a su forma más extrema en la literatura, el teatro y el arte en general. Pero aún disfrutó de una tercera etapa formativa, en esta ocasión en Bon, Alemania, en donde se especializa en lenguas románicas y se doctora con una tesis en alemán sobre la lengua siciliana (1891).
Simultáneamente tiene fuertes desavenencia con su padre, con el que llegó a trabajar en detrimento de sus estudios, que le acercan y le unen mucho a su madre, a la que constató como traicionada. De esta época 1886 se originan sus obras “Il Fumo” (El humo) y “Ciaula scopre la luna” (Ciaula descubre la luna).
En 1894 contrae matrimonio con María Antonieta Portulano hija del socio de su padre en el negocio del azufre, un matrimonio de conveniencia que fue un fracaso. En este mismo año publica “La excluida” y “Amores sin amor”. En 1897 un cataclismo provoca un hundimiento de la mina de azufre, propiedad familiar, lo que conlleva una intensa depresión en María Antonia de la que no se recuperará jamás. Al margen de todo ello, Pirandello sigue dando clases de italiano y alemán, en el Instituto Superior de Magisterio, y cobra por sus colaboraciones periodísticas.
En 1904 tras sufrir todos estos inconvenientes Pirandello publica “El difunto Matías Pascal”, una obra que muestra un giro en su narrativa, como supone el pasar de la exposición pura y simple, al estudio de la psicología de sus personajes. En 1917 publica “Así es, si así os parece”, una parábola filosófica en la que plantea la busca de la verdad, en conflicto entre la realidad y la apariencia, contraponiendo la vida (un flujo caótico y cambiante) y la forma (la manera de enfrentarse a ésos cambios).
Su situación anímica personal mejora con la liberación de su hijo Stefano, preso de los austriacos, dedicándose ya a escribir solo teatro y en 1921 estrena “Seis personajes en busca de autor” que, pese al fracaso inicial, es hoy una de sus obras más conocidas, y que es la primera obra de una trilogía fundamental para comprender su ideología. En ella plantea la reflexión sobre la identidad humana a partir de la confusión creada entre los actores y los personajes de una obra de teatro, que rompe todos los esquemas. Los límites físicos entre público y actores han desaparecido formando un todo, que cuestiona el espacio escénico (teatro dentro del teatro, el metateatro).
El espectador entra en una sala a oscuras con un escenario en el que un tramoyista trabaja. El director de la obra que se ensaya, que es “El juego de los papeles” (también de Pirandello), entra de la calle junto a algunos actores y riñe al tramoyista para que abandone el escenario. También de la calle entran “los personajes”, el Padre, la Mujer con un Niño de la mano, un Adolescente, la Hijastra y un Joven. Todos llevan una máscara adecuada a su papel. Vienen reclamando su derecho a verse representados por ser más auténticos que los actores y distorsionando la perspectiva de los espectadores que se ven implicados en la disputa y en el montaje improvisado que se hace sobre la marcha. Se produce una ilusión teatral que cuestiona la esencia del ser humano y los límites borrosos entre lo real y lo ficticio.
La obra plantea dos escenarios distintos: el que nosotros vemos o leemos representada (como el ensayo que encontramos al entrar), y la que pertenece a los personajes que ellos quieren que se represente. Hace reflexionar sobre la identidad del ser humano y los límites turbios entre lo real y lo ficticio. Carece de actos y escenas aunque existen dos pausas. La primera cuando el director se retira con el padre para discutir la trama, desapareciendo los actores del escenario, y la segunda cuando el tramoyista baja el telón por error.
Los Personajes manifiestan que son solo eso, Personajes de una historia que solo existe en la mente del que los creó. Lo mismo que se nace árbol, mariposa o mujer, ellos han nacido Personajes y subrayan la idea de su no existencia, que choca con su aparición ante otros que hemos de considerar existentes por el solo hecho de estar dentro de una obra literaria.
La segunda obra de la trilogía es “Cada uno a su manera” (estrenada en 1924), donde el protagonismo lo tienen los espectadores, y que está basada en un hecho real: un triángulo amoroso entre un joven escultor, una actriz famosa y el Barón Nuti, con el suicidio de uno de ellos.
La obra comienza directamente en la calle donde un vendedor de periódicos de la tarde anuncia, ante las puertas del teatro, la muerte del joven escultor. Con este preámbulo el público entra en el teatro en el que los propios actores representan al público en los pasillos y las butacas, contándose entre ellos al Barón Nuti y a la Actriz, comentando la obra que están viendo e insertando la realidad con la ficción.
Esta obra es considerada futurista por el cara a cara del autor con su público que le critica a sus anchas los defectos de su propia obra, es decir, se cuestiona a sí mismo.
La tercera obra de la trilogía se llama “Esta noche se improvisa” (1928) y en ella no existe conexión alguna con la realidad ni con la obra, se llega a la confusión vida-teatro sin plantear relación entre lo real y lo imaginario. Teóricamente los espectadores simbolizan lo real y la obra lo irreal.
La trama de la obra refiere que un director teatral prescinde de texto y de autor invitando a los espectadores a improvisar una acción a partir de un relato que él facilita. El fracaso del experimento le sirve a Pirandello para afirmar lo que él entiende por teatro: una fusión de tres elementos, autor, director y actores
Para Pirandello el teatro es un molde que usa para plantear sus dudas acerca de la existencia de la persona, los límites entre lo real y lo ficticio, estudio de personajes que solo son personajes pero que cuando nacen adquieren una independencia ante el mismo autor porque nuestras vidas son tan ilusorias como lo pueda ser el teatro.
Los antecedentes del teatro pirandelino hay que buscarlos en el teatro experimental de obras sin texto que nos retrotraen al primitivo teatro romano preliterario fundado en las llamadas “fabulas atellanas” que se remontan al siglo IV a. c. y que se representaban en la ciudad de Atella en la Campania para ser importadas posteriormente a Roma, y que se sustentaban en la improvisación de escenas con chistes y cuentos sin guiones, los cómicos llevaban máscaras y ejercitaban la crítica, y alcanzaron su máxima popularidad en los tiempos de Adriano y Trajano. Muchos siglos después aparecen en la Comedia del Arte en la Italia renacentista del siglo XVI.
Tras unos escarceos con el partido fascista de Mussolini, al que le pidió directamente su ingreso, Luigi Pirandello recibió el Premio Nobel de Literatura en 1934, cuando ya había sido nombrado miembro de la Academia Italiana, y falleció en 1936 en su casa de Roma a causa de una neumonía.
Bibliografía:
Este trabajo es producto de la reunión ordinaria del Club de Lectura “Encuentros con los Clásicos” celebrado en Junio de 2023 en la Biblioteca Pública de Arroyo de la Miel, cuyos datos fueron recopilados y presentados por Lola Recio, Pintora y Graduada en Artes
Jesús Lobillo es doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, presidente del Ateneo Libre de Benalmádena y fue reconocido por el Ayuntamiento con Benalmadense del año 2020.

