Durante estos días navideños los personajes que más protagonismo toman son, entre otros, los Reyes Magos. Son personajes que nos parecen entrañables y que, además, están llenos de buenos mensajes y propósitos, ya que reparten muchos regalos y buenos deseos para todos. Total, que lo que podemos pensar es que a quienes seguro les debe encantar es a los más pequeños de la casa, pues además son los que de verdad creen en su magia.
Pero la realidad “creo” que es algo diferente, ya que no todos los niños pequeños están tan encantados como parece. Lo más normal es que un niño de tres o cuatro años se asuste ante la presencia de un señor disfrazado de Rey Mago, el color y volumen de su pelo y su gran barba son como una máscara que tapa el rostro, además su atuendo, sus ropas son extravagantes, luminosas y también extrañas. Ante lo cual, es muy normal que el niño pequeño se asuste, llore y no quiera ni acercarse.
Así que, ante la decepción de muchos de vosotros, vuestro peque en vez de celebrar la presencia de los Reyes Magos, llorará, gritará y lo, peor, es que los rechazará.
Lo primero que debemos hacer es respetar este miedo y respetar su rechazo hacia el personaje. No forzar al niño a que le diga algo, a que le entregue la carta y mucho menos a que le de un beso.
Lo segundo que debemos hacer es transmitirle con nuestra actitud, nuestros gestos o palabras que “es normal que tenga miedo”. Solemos negar esta emoción con buena intención y pensando que, así, lo consolamos “no tengas miedo cariño, no pasa nada, mira es un Rey Mago no debes tenerle miedo, te va a traer muchos regalos,» etc.
Lo mejor es acercarse a ellos con vuestro niño cogido en brazos, así se sentirá más seguro. Si se muestra muy asustado no conviene forzar la situación, aunque tampoco se trata de escapar ya que, aunque el pequeño muestre miedo, es posible que también tenga curiosidad.
Este miedo a los disfraces y máscaras pasará si llenáis a vuestro niño de respeto, amor, comprensión y sobre todo no le forzáis. Mejor alejarse de Melchor si vuestro peque se asusta, mientras le decimos tranquilo cariño “yo estoy a tu lado”, y esperar a las siguientes navidades a que esté más preparado.
La edad es lo de menos, lo importante es respetar ese miedo y rechazo, así que no lo forcéis. Algo que podéis hacer es que saludéis a los Reyes Magos desde la lejanía, o que le deis vosotros la carta. Recordad que, el ingrediente más poderoso para hacer desaparecer el miedo es el amor que debe impregnar vuestra actitud.
Sergio García Gutiérrez es especialista en psicología infantil

