E
n el cementerio internacional de Benalmádena se hablan todos los idiomas. Con preciosos jardines y una tranquilidad que invita al descanso eterno, no es de extrañar que muchos extranjeros hayan elegido este pequeño cementerio para seguir disfrutando del Sol en el más allá. Como un pequeño reflejo de la pluralidad de la Costa del Sol, aquí conviven en (creemos) perfecta armonía, una folclórica como Imperio Argentina con Ivor Emmanuel, cantante y actor galés que interpretó en 1964 al soldado Owen en la película Zulú. El bailaor Pepe Marchena, que a los 14 años ya estaba actuando con Lola Flores en París, seguro que no se imaginaría acabar enterrado con uno de los padres de la bomba atómica, el checo Jaromir Hanush, que se colgó de un árbol en Benalmádena (como recoge el libro Excéntricos en la Costa del Sol). Una sex symbol del cine del destape como Ágata Lys seguro que está compartiendo anécdotas de su etapa en el Un, dos, tres con Shelagh Tennant, la modelo y empresaria británica que abrió el primer pub inglés de Torremolinos y trajo de visita a sus amigos Brian Epstein y John Lennon en 1963. Y para buenos consejos, Ángeles Rubio Argüelles y Alessandri, escritora y fundadora del Teatro-Escuela A.R.A, dónde estudió Antonio Banderas (ella también vivió en Hollywood de joven con su marido, el dramaturgo Edgar Neville), puede preguntar a Allen Carr, el escritor británico de autoayuda que vendió más de diez millones de ejemplares de su libro Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo.
Precisamente muy cerca del nicho de Ágata Lys, se encuentra el de un hombre húngaro en cuya lápida, entre su nombre, y las fechas de nacimiento (1894) y muerte (1971), sólo hay una palabra: ACTOR. Una descripción muy breve para alguien con más de 135 películas o series de TV en su filmografía. Se trata de Paul Lukacs (o simplemente Lukas, como aparecía acreditado), actor de primera fila del Hollywood de la Edad de Oro que trabajó a las órdenes de directores de la talla de George Cukor (Mujercitas, 1933), William Wyler (Desengaño, 1936) Alfred Hitchcock (Alarma en el expreso, 1938), Raoul Walsh (Gloria incierta, 1944), John Huston (Las raíces del cielo, 1958) o Vicente Minnelli (Los cuatro jinetes del Apocalipsis, 1962). Pero quizás lo recuerde el lector por ser el ingenuo profesor Arronax en la película de Disney Veinte mil leguas de viaje submarino (1954). El momento más álgido de su carrera se produjo en 1943, cuando ganó el Globo de Oro y el Premio Óscar al mejor actor por su papel en Alarma en el Rhin (Watch on the Rhin), por delante del Humphrey Bogart (nominado por Casablanca), y Gary Cooper (Por quién doblan las campanas).


En 1959 Lukas, ya con 64 años, rueda en Málaga, junto a Elizabeth Taylor y Peter Lorre, la película Esencia de misterio, la primera en utilizar el innovador sistema Smell-O-Vision y que fue un fracaso absoluto. Pero resulta que Lukas ya llevaba un tiempo viviendo en la Costa del Sol, como recoge un periodista de ABC que se lo encuentra en Madrid en junio de 1956: “pero este actor, que ha vivido en Canarias durante tres meses, reside actualmente en Torremolinos”. En abril de 1959 el Diario SUR, haciéndose eco del rodaje de Esencia de misterio, dice “Paul Lukas, célebre en otros tiempos que, a pesar de hablar dificultosamente el español, es muy popular en Torremolinos, donde reside desde hace años”.
¿Cuándo, dónde y por qué llegó Lukas a residir en la Costa del Sol? Nacido en el Imperio Astrohúngaro, país que defendió como aviador en la I Guerra Mundial, se mudó a Hollywood en 1927 donde fue uno de los actores más comprometidos contra el fascismo durante la II Guerra Mundial. En los años cuarenta participó en un cortometraje, Dont Be A Sucker, producido por el Departamento de Guerra de EEUU con un claro mensaje antinazi (y que hace poco se ha vuelto a viralizar). No podía imaginar que, años después, iba a vivir muy cerca de nazis protegidos por el franquismo, como Hans Hoffmann (que fue dueño del Hotel Palmasol), Herbert Schaefer o Theodor Soucek, como recoge José Manuel Portero en su ensayo Nazis en la Costa del Sol. Jugador regular de tenis (en 1937 fue asistente del equipo americano que ganó la Copa Davis), quizás vivió no lejos de las pistas de tierra batida del Hotel Montemar, las primeras de la provincia, según recoge Carlos Blanco Cabrera, cronista e Torremolinos y creador de aqueltorremolinos.es, donde podemos ver una galería cronológica de la ciudad desde 1950 a 1999. ¿Es posible que, a pesar de las noticias reseñadas, Paul Lukas viviera en Benalmadena y no en Torremolinos? Como Carlos Blanco nos explica, “todos los hoteles importantes de la costa de Benalmádena, se publicitaban como situados en Torremolinos: Tritón, Siroco, Riviera… la fuerza en el ámbito turístico de Torremolinos fagocitaba hasta a la propia capital. Torremolinos era la marca del turismo, lo demás eran lianas colgando de su fama, como vulgares plantas epifitas”. En junio de 1963, durante el rodaje en Madrid de 55 días en Pekín, la superproducción de Samuel Broston con Charlon Heston, un periodista de La Hoja de los Lunes le preguntó cuándo se retiraría. Él contestó: “Me retirarán el día que muera”. Y así fue. Lukas vivió durante décadas una vida discreta entre Hollywood y la Costa del Sol sin parar de trabajar. También era un asiduo a Tanger donde, en los años 50, concedió una entrevista a Sergio Berrocal, del semanario Cosmopolis, en pijama blanco y babuchas de cuero fino. Allí, precisamente, el 15 de agosto de 1971, murió repentinamente de un ataque al corazón en compañía de su tercera esposa, Annette M. Driesens. Fue una sorpresa conocer su última voluntad: había dejado escrito que quería ser enterrado en Benalmádena. Sus restos llegaron el 15 de septiembre al cementerio, donde recibió sepultura ante un grupo de familiares y amigos, como recogió el Diario de Burgos. Aunque parezca increíble, su mujer no estaba entre ellos: murió también en Tanger, un día después que su marido. En la discreta lápida de Lukas, quizás hecha apresuradamente, se equivocaron por un día en la fecha de su muerte, y con esa errata eterna el actor que arrebató el Óscar a Bogart y Cooper, que tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, lleva 40 años sin recibir ni un reconocimiento ni un homenaje de la ciudad en la que eligió descansar eternamente. Una pena.
Estamos buscando personas que puedan dar algún testimonio de la vida de Paul Lukas en Torremolinos o Benalmádena para ampliar este reportaje. Si conoce alguna, escríbanos a contacto@olebenalmadena.com
Carlos Zamarriego es dramaturgo y vecino de Benalmádena. Acaba de publicar La mano y Teatro Encogido. Estrena en Madrid su última obra en diciembre: Al final no voy a cenar.

