Los autobuses interurbanos de la Costa del Sol siguen circulando, en buena medida, con el mismo esquema de rutas y frecuencias que se diseñó hace un cuarto de siglo. Desde entonces, Benalmádena al igual que otros municipios vecinos ha multiplicado su población y batido récords turísticos año tras año. El servicio público de transporte colectivo, sin embargo, no ha seguido ese ritmo.
Esa es la denuncia que el PSOE trasladó a Benalmádena, donde la parlamentaria andaluza Patricia Alba y el secretario general local del partido, Víctor Navas, pusieron cara y cifras a un problema que, aseguran, la Junta de Andalucía lleva ocho años sin resolver. “La Costa del Sol no es la misma que hace 25 años”, afirmó Alba, “pero los servicios públicos no se han adaptado a la realidad de los vecinos”.
El transporte público interurbano es competencia exclusiva de la Junta, y el gobierno de Juanma Moreno acaba de licitar un nuevo contrato. Los socialistas lo consideran insuficiente. Según Alba, ni ese contrato ni los anteriores han abordado de fondo la brecha entre la demanda real y la oferta disponible: autobuses que viajan llenos en hora punta, frecuencias que no se ajustan a los horarios laborales y zonas sin conexión directa con el resto de la provincia.
Navas concretó el diagnóstico desde la perspectiva municipal. El crecimiento de Benalmádena no ha sido homogéneo y una parte importante de los nuevos residentes se ha instalado en el extrarradio, alejados del centro y más dependientes del transporte colectivo para acceder al trabajo, los servicios o los núcleos urbanos. “Necesitan servicios públicos eficientes para poder desplazarse”, señaló, “y ahora mismo no los tienen”. Para el dirigente socialista, esa carencia tiene una consecuencia directa y visible: el colapso recurrente de varias carreteras de la comarca.
La paradoja se da además en el propio municipio. Benalmádena tiene transporte urbano gratuito, una medida impulsada en su día por el anterior gobierno socialista y mantenida por el actual alcalde del PP, Juan Antonio Lara. Pero la gratuidad, según Navas, no viene acompañada de la inversión necesaria para sostenerla: “Cuando la gente empieza a usar los autobuses, se encuentran saturados y colapsados”.
El PSOE ha anunciado que mantendrá la presión sobre la Junta para que acometa una reforma real del servicio. “Hace falta apostar de verdad por los servicios públicos, fortalecerlos y dotarlos de calidad”, concluyó Navas.
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