miércoles, junio 18, 2025
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Valeria Kiselova y la magia de convertir cuentos infantiles en pasión por la lectura

A Valeria Kiselova, natural de Odessa (Ucrania), pero afincada desde hace años en Benalmádena, siempre le interesó escribir. Quizás fue al ver a su madre crear poesías o por los libros de terror y ciencia ficción que tanto le gustaban a su padre y que a escondidas, leía con pasión de niña. Con solo 11 años publicó su primer cuento en el periódico de su ciudad natal. Madre de una niña con autismo, ha investigado mucho sobre el desarrollo de los niños con necesidades especiales y es una creadora incansable de materiales específicos (cuentos con pictogramas, material para niños con TEA y TEL) dirigidos a niños con problemas de comprensión del lenguaje.

Aunque se mueva en el mundo de la imaginación y creatividad, tiene los pies en la tierra y no ha dejado pasar la oportunidad para tratar temas sociales y problemas actuales dirigidos al público infantil, llevando hechos reales al mundo de la fantasía como con El gato errante y la realidad de los refugiados o La princesa al móvil pegada, en el que plasma la dependencia de los jóvenes a la tecnología en edades tempranas y una posible solución vinculada a la lectura.

Entre su producción artística hay un poco de todo. Nos ayuda a trabajar en la compresión del leguaje con los pequeños, en especial con aquellos con necesidades especiales. Sus cuentos también nos hacen reír, a niños y adultos por igual, sacando a la luz una práctica quizás más habitual de lo que se cree aunque pocos lo reconozcan, con El moco más rico del mundo. Y es capaz de lograr que pasemos de la carcajada al pensamiento crítico sobre la compasión, tolerancia o solidaridad, a cuestionarnos las cosas en definitiva, y en su caso, a edades muy tempranas. Nos invita a soñar con mundos mágicos llenos de bellas estampas en los que los unicornios se lo pasan en grande en las ferias… En sus obras podemos encontrar la vida misma: con una cara menos amable, que no podemos obviar, y esa otra parte llena de fantasía, sueños, risas, que se complementan en nuestro día a día, nos alimentan el alma y nos hacen crecer en valores.    

-Siendo tu madre poeta, imagino que desde bien pequeña habrás tenido contacto con el mundo de las letras…

-Desde pequeñita veía a mi madre escribir y compartía con ella ese amor por la literatura y sobre todo por la poesía. Mi padre también leía muchísimo… leía ciencia ficción y terror y me encantaba leer sus libros a escondidas porque no eran temas para niños (sonríe). A los 11 años escribí un cuento y mi madre lo llevó al periódico de Odessa y lo publicaron. Después dejé de escribir un tiempo…

-¿Y eso?

-Porque tenía ganas de escribir una novela larga, pero me resultaba complicado. Ya de mayor, me comentaron que quizás yo era más de género corto, con sus partes bien delimitadas, a fin de cuentas historias que se pueden escribir rápido, de un suspiro.

-Tu primer libro La princesa aprende a hablar está inspirado en tu hija mayor…

-Sí, ese cuento lo escribí sobre ella. Mi hija tiene trastorno del espectro autista y tenía la esperanza de que hablaría algún día. Observaba como mi niña interactuaba en sus clases con los logopedas e incluso tuve que dejar de hablarle en ruso, -Valeria es ucraniana ruso parlante- y no sé, en aquellos momentos pensaba que nunca podría leerle libros… Para mí la literatura es tan importante en mi vida que me pasé horas llorando, no tanto por no poder dejarle mi idioma nativo, como pensando en que nunca le podría leer un cuento… En las terapias con los logopedas conocí los libros con pictogramas y vi qué funcionaban, al tener un apoyo visual mi hija empezaba a entender las palabras, los sonidos. Fue entonces cuando escribí La princesa aprende hablar sobre una niña que comienza a hablar gracias a los libros y a su terapeuta.

-Tienes especial interés en crear materiales adaptados para niños con problemas de comprensión del lenguaje…

-He publicado dos libros más y otros tantos más en Ucrania. Es un tema que me interesa mucho. De hecho, fui profesora de Lingüística Aplicada a la Logopedia durante unos años en la Universidad de Málaga y es algo que me apasiona. Ahora sigo con esta aventura y junto con la misma ilustradora de los libros con pictogramas que he publicado, estoy trabajando en varios nuevos libros con estos recursos, que se pueden encontrar en Amazon, y que pueden llegar a cualquier lector de cualquier país del mundo. Nos dimos cuenta que en Estados Unidos, Inglaterra o Australia por ejemplo, no se utilizaban este tipo de recursos que son tan útiles, así que tengo varios libros con pictogramas en un formato muy manejable que justo ahora acaban de salir al mercado. Además de ayudar en la comprensión del lenguaje están muy bien para aprender nuevos idiomas.

-A veces pienso que los ilustradores son para los libros infantiles como los colores para los alimentos, en el sentido de qué los pequeños se guían por uno u otro color para animarse a probar esta o aquella comida…

-Creo que la ilustración es incluso más importante que el texto en un libro infantil, sobre todo últimamente. En mi infancia casi no había libros ilustrados, pero ahora es lo más importante. No puedo imaginar mis libros sin las ilustraciones tan maravillosas de estas profesionales. Tengo álbumes ilustrados preciosos, como Corni, el unicornio que fue a la feria o La fábrica de turrón, que son preciosos… son de esos libros que quieres guardar  como un tesoro. Estos dibujos tienen una belleza especial…

-Estas arrasando con El moco más rico del mundo, ¿cuál crees que es el secreto de este gran éxito?

-Creo que el secreto es que hablo de algo que nadie se atreve a decir: que nos comemos los mocos (ríe), aunque escandalice tanto… Los niños se lo pasan genial con este libro, se ríen mucho. A los cuentacuentos que he ido, veo la cara de sorpresa de los padres cuando pregunto: ¿Quién se ha comido alguna vez un moco?. Porque siempre hay alguno que levanta la mano o señala al de al lado (risas). El secreto al igual que el de Quién se ha llevado mi caca, es que son libros muy divertidos.

-También has tratado en tus cuentos la inmigración con El gato errante, ¿cómo te surgió la idea?. El libro tiene un final abierto, ¿cuál fue tu propósito?

-Este libro lo escribí cuando vi lo que pasaba en Siria… tenía mucho dolor y creo que los escritores cuando algo duele tanto tenemos que sacarlo fuera. El gato errante es la historia de un gato a cuyo país llegan los tigres y no les dejan vivir tranquilos por lo que tienen que irse… El final es abierto para que cada uno lo termine según sus sentimientos… me dolió tanto ver como los sirios no tenían donde ir… ahora con la guerra en Ucrania se ha vuelto a reeditar este libro.

-Como ucraniana tiene que ser muy duro lo que está pasando…

-Mucho. No esperaba que Ucrania fuera atacada por un país vecino y menos de forma tan horrorosa. Estoy intentando restringir un poco el ver las noticias porque es algo horrible para mí… intento ver solo por dónde va el agresor por si hay más gente que puedo ayudar. A mi casa han venido mi abuela y mi madre, una amiga… pensé que vendría más gente pero España está muy lejos … aunque me ha sorprendido cómo las personas a título particular han ayudado tanto… todos mis amigos han mandado comida, ropa, colaborado con dinero… hay personas que han atravesado toda Europa para llevar ayuda humanitaria y se han vuelto con refugiados… Es asombroso.

-¿Cómo fue la visita a la Biblioteca Arroyo de la Miel de los niños ucranianos que han venido refugiados a Benalmádena? Les leíste en su lengua natal…

-Fue muy bien… se lo pasaron genial y además, les llevé muchas chuches, así que fue todo un éxito (sonríe).

-Las rimas también están presentes en algunas de tus obras como por ejemplo, en el libro de adivinanzas que fusionas con la cultura: Un, dos, tres ¿qué pintor es?…

-Sí. Aparecen diez pintores españoles de entre los más célebres, al mismo tiempo que enseña a los niños a comportarse en los museos. Estuve dando clases de ruso en la Universidad popular de Mijas y una de mis alumnas había hecho Bellas Artes. Le enseñé este libro de adivinanzas, le gustó y se puso a dibujar para hacer las ilustraciones, también ilustró después Las flores se rebelan. Un, dos, tres, ¿qué pintor es?… es el libro más vendido en museos.

-Muchos adultos, y cada vez más niños, vivimos como La princesa al móvil pegada… ella encontró la solución en la Biblioteca, ¿vamos lo suficiente a las Bibliotecas de Benalmádena?

-(Ríe)… Yo voy mucho. Creo que va mucha gente porque las Bibliotecas de Benalmádena tienen buenos libros, invierten en nuevos títulos, y ofrecen muchas actividades interesantes… Yo también soy un poco princesa al móvil pegada, no te creas… porque al final, la promoción de mis libros requiere que trabaje mucho en redes sociales… Hay que desconectar del móvil, estamos intoxicados…

-Además de escribir también haces cuentacuentos…

-Hago cuentacuentos de mis propios libros y también específicos para niños con necesidades educativas especiales. Hace poco me invitaron a Madrid, también fui a La Palma y bueno, me lo paso genial… no sé ni cómo explicarlo. Cuando ves que tu fantasía divierte a los pequeños, que se ríen o se emocionan por las cosas que has inventado, te sientes tan bien…

-¿Te vas a animar a dar el salto al público adulto?

-Tengo ideas, pero no me he sentado a ponerme a ello. Es que, tengo ahora proyectos infantiles y no me da tiempo de abarcar todo…

-Y para los peques,  ¿Qué nos puedes adelantar?

-Todavía no he cerrado contratos, pero para el próximo año saldrán dos o tres nuevos libros.

-Como curiosidad, ¿tus libros se han gestado en Benalmádena?

-Todos. A lo mejor alguna idea se me ocurrió fuera, pero todo se ha hecho desde aquí…

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