Uno de los rincones menos conocidos de la historia de Benalmádena nos lleva hasta Arroyo Hondo, donde podemos descubrir un imponente puente que nos habla sobre la Benalmádena de inicios del siglo XX.
Esta construcción, una perfecta obra de ingeniería, es el legado que aún conservamos de la antigua línea de ferrocarril que unía la capital malagueña con Fuengirola, y aún en la memoria de los más mayores permanece el recuerdo del pequeño tren de vapor conocido popularmente como La Cochinita por su aspecto y lentitud.

Desde finales del siglo XIX, Andalucía vivió una temprana fase de desarrollo en la construcción de diferentes líneas de ferrocarril de línea estrecha, aunque nunca llegaron a configurar una red unida y con las necesarias conexiones y enlaces, como sí ocurrió en otras zonas del territorio español, como Asturias, País Vasco o Cataluña. La red andaluza de vía estrecha se concentró en el desarrollo de actividades minera y económicas, como los núcleos mineros de Huelva o el eje económico de Linares y Úbeda. Pero en este artículo, vamos a hablar de la red configurada en junto a la ciudad de Málaga y su foco de expansión de la Costa del Sol, en especial, el tramo de Málaga a Fuengirola, que discurre por nuestro municipio, y que fue el único caso de éxito del ferrocarril de vía estrecha en el sur peninsular.
Será en 1905 cuando se funde la Compañía de los Ferrocarriles Suburbanos de Málaga (FSM) cuyo objetivo era la construcción y explotación de los ferrocarriles de vía estrecha o trecha métrica en la provincia malagueña. Dicha empresa, con dinero mayoritariamente belga inició los trabajos con la construcción de la línea que unía la capital, con estación en la Malagueta, con Vélez-Málaga, inaugurada en 1908; conectando también Torre del Mar e incluso el municipio granadino de Zafarraya. Parece que esta red de la Málaga oriental nunca llegó a obtener significativos beneficios, siendo incluso deficitaria en muchos casos. Sesenta años después dejó de funcionar y el último tramo fue desmantelado.
Una segunda línea fue la que unió la cuidad de Málaga, ahora la estación principal partía desde la entrada del puerto con el interior, aunque su objetivo inicial era alcanzar la capital andaluza, el tren cremallera unió el puerto de Málaga con Alhaurín el Grande y Coín desde 1912 a 1965. El factor principal del cierre de las diferentes líneas se ha achacado al boom de los vehículos particulares y las líneas de autobuses, que dejó de hacer rentable este tren histórico que unió la provincia malagueña durante buena parte del siglo XX.

Será en 1916 cuando se construya la línea Málaga-Fuengirola. Tiene su origen la concesión de 1912 del Ferrocarril Estratégico de San Fernando a Málaga a José Nagel Disdier, traspasada meses después a la Compañía de Málaga-Algeciras-Cádiz (MAC), aunque debemos señalar que FSM era la propietaria de dicha compañía.
Diversos avatares de la historia imposibilitaron que la línea ya abierta desde la capital malagueña a Fuengirola continuase hasta la provincia gaditana, en especial, cabe destacar las dificultades económicas ocasionadas por la Primera Guerra Mundial, y años después la Guerra Civil Española. La empresa quebró y así, pasó a formar parte de las líneas que el Estado debía explotar a través del organismo público denomina EFE (Explotación de Ferrocarriles por el Estado). Sin embargo, el fuerte crecimiento económico que experimentó la Costa del Sol a partir los años 50 del siglo pasado consiguió un crecimiento exponencial de viajeros transportados logrando así que la EFE incrementase a su vez los recursos asignados a la línea.

En 1962 se superó el millón de viajeros, alcanzando el “mejor coeficiente de todas las líneas que componen la red” según la EFE. Con estos datos, el Consejo Superior de Transportes Terrestres consideró la electrificación de la línea. Así, dejó de prestar sus servicios el 21 de diciembre de 1970 para su adaptación a vía ancha, electrificación y modernización, que abrió de nuevo al trafico 5 años después, ya bajo la gestión de RENFE, convirtiéndose en la línea de Cercanías que aún hoy utilizamos. Y en el caso del puente de Arroyo Hondo, se construyó junto al mismo uno nuevo que soportase las necesidades específicas de las modernas infraestructuras de transporte.
