La escultura de bronce conocida popularmente como ‘La Niña’, obra del artista Jaime Pimentel y uno de los emblemas visuales más reconocibles de Benalmádena pueblo, ha sido sometida a un escaneo tridimensional de alta precisión. El proceso, que combina tecnología láser y fotogrametría avanzada, ha permitido generar una réplica digital exacta de la pieza, un archivo que a partir de ahora funcionará como una auténtica póliza de seguro patrimonial para las generaciones futuras.
El objetivo de esta digitalización va mucho más allá de lo meramente documental. Contar con un modelo tridimensional de altísima fidelidad significa que, en caso de un acto vandálico, un accidente o cualquier otro siniestro que pudiera dañar de forma irreversible la escultura original, el Ayuntamiento dispondría de todos los datos necesarios para reconstruirla con una exactitud milimétrica, respetando hasta el más mínimo detalle de la obra original de Pimentel.
Pero las ventajas no terminan ahí. El nuevo modelo digital se convierte también en una herramienta de gestión activa del patrimonio que permitirá al Consistorio monitorizar el estado de conservación de la pieza a lo largo del tiempo, detectar de forma temprana posibles deterioros y planificar futuras intervenciones sin necesidad de manipular ni someter a riesgo alguno la escultura original.
Además, la réplica virtual abre la puerta a la reproducción de copias idénticas a la pieza original en cualquier escala. Un extremo especialmente relevante si se tiene en cuenta que ‘La Niña’ ya forma parte del imaginario protocolario y cultural del municipio puesto que su imagen se reproduce habitualmente en forma de pines como obsequio institucional, y sus estatuillas se entregan como galardón en el Festival de Cine de Benalmádena (Ficcab). No obstante, según ha podido contrastar este medio, por el momento, no se cuenta con la cesión de derechos por parte del autor para la producción formal de réplicas, un aspecto que queda pendiente de resolución si se quieren seguir usando estas réplicas sin temor a que se denuncie su uso sin permiso en los tribunales.
Tres restauraciones
‘La Niña’ no es una desconocida para los equipos de conservación. La pieza, concebida por Jaime Pimentel en 1968, ha sido intervenida en tres ocasiones a lo largo de su historia, la última de ellas durante las pasadas navidades de 2025, cuando el especialista en conservación de bienes metálicos Rafael de la Linde, de la empresa Chapitel, acometió una restauración integral siguiendo estrictos criterios técnicos y de conservación patrimonial.
La escultura presentaba entonces un estado de conservación deficiente, provocado por la acumulación de cal y por la acción continuada del agua, con especial incidencia en zonas especialmente sensibles como la concha y las manos de la figura. Entre las actuaciones desarrolladas, los técnicos renovaron por completo el sistema interno de fontanería de la obra, lo que ha permitido recuperar el efecto original ideado por el propio Pimentel: el vertido de agua desde la concha. Eso sí, para evitar que el deterioro vuelva a repetirse, este funcionamiento se activará únicamente en fechas señaladas y siguiendo un protocolo preventivo de uso.
Benalmádena, laboratorio de innovación patrimonial
El escaneo 3D de ‘La Niña’ no es un caso aislado, sino que se enmarca en una apuesta más amplia del municipio por incorporar la tecnología a la protección de su legado histórico y artístico. Ya en abril de 2023, Benalmádena fue noticia por el uso de herramientas digitales de última generación en otro de sus enclaves más singulares: la Cueva del Toro, una cavidad prehistórica en la que un equipo de investigadores empleó el software Dstretch para sacar a la luz trazos y motivos invisibles al ojo humano.
Esta tecnología, capaz de realzar pigmentos y formas que la piedra oculta desde la Prehistoria, está permitiendo a los científicos detectar manifestaciones artísticas que hasta ahora habían pasado completamente inadvertidas, hallazgos que podrían llegar a reescribir parte de la historia más antigua del municipio.
Entre el bronce de una escultura de mediados del siglo XX y la roca de una cueva milenaria, Benalmádena demuestra así que la tecnología digital se ha convertido en un aliado imprescindible para proteger, estudiar y transmitir a las futuras generaciones un patrimonio que, de otro modo, quedaría a merced del paso del tiempo.
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