martes, octubre 13, 2026
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«No basta con estar sensibilizado con el cambio climático, hay que usar más el transporte público y cambiar de hábitos»

El Ateneo Libre de Benalmádena en colaboración con el Cineclub Más Madera celebra este miércoles 19 de enero en la Casa de la Cultura, a las 19.00 horas, su segundo cine fórum que versará sobre el cambio climático y sus consecuencias. Esta llamativa actividad cultural, que estrenaron el pasado año con gran éxito, se centra en la reflexión y el debate en profundidad sobre materias relevantes para la sociedad junto con la proyección de películas relacionadas y la participación de personalidades punteras en cada materia abordada.

En esta ocasión se va a proyectar la película documental Santuario, protagonizada por los hermanos Javier y Carlos Bardem, que versa sobre una campaña del barco de Greenpeace Artic Sunrise para reivindicar la protección de la Antártida, y para introducir el debate posterior, se contará con Fausto Polvorinos Pascual, meteorólogo de la AEMET y miembro de la expedición científica Juan Carlos I a la base científica antártica.

Ole Benalmádena entrevista a Fausto Polvorinos para que podamos conocer más sobre su profesión y nos resuelva algunos interrogantes sobre el cambio climático, un tema que despierta gran interés y a la par incertidumbre, al erigirse como uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la humanidad.

-¿Qué le llevó a hacerse meteorólogo?

-(Ríe)… de pequeño me gustaba mirar las nubes… Me acuerdo de que cuando leía el TBO, Carpanta veía en las nubes formas de pollo asado y a mí me pasaba algo similar, cuando las observaba siempre veía cosas raras… En el instituto tenía un compañero que su padre era meteorólogo y como las ciencias se me daban bien pues pensé: voy para adelante con esta profesión… Tenía 15 años. Lo decidí muy joven.

-¿Cómo ha cambiado la forma de trabajar de los predictores desde que empezó a trabajar hasta la actualidad?

-Uff, mucho. Antes para hacer un mapa meteorológico estaba la persona que lo recogía en un teletipo, la que lo recogía en clave, los que pintaban los datos, después otra persona los enlazaba y después se estudiaban… en este proceso se tardada un mínimo de 12 horas… Ahora todo ha cambiado mucho por la velocidad de cálculo, las telecomunicaciones, por los satélites y por los radares.

-E intuyo que hay más fiabilidad…

-Por supuesto. Hoy en día, la persona que diga que no acertamos, está mal informada. Se acierta mucho, pero queda aún un camino muy largo por recorrer. Ahora la gente no se conforma con saber si va a llover, si no que quiere tener certeza de a qué hora, con qué intensidad… Los avances técnicos han sido cruciales en la meteorología. Recuerdo que cuando daba clases en Hispanoamérica sobre imágenes de satélite, me preguntaron qué por qué éramos mejores que los meteorólogos de su país. Les respondí que en Estados Unidos tienen unos medios, en España los suyos y en su país otros… a todos los meteorólogos nos piden lo mismo, pero los medios técnicos de los que disponemos no son los mismos y eso cuenta mucho… así como, evidentemente, tener la preparación para utilizarlos.

-¿Cómo le surgió la oportunidad de trabajar en la Antártida?

-En AEMET hay un grupo antártico y en el año 2014 hubo una convocatoria pública porque buscaban predictores. Hubo un concurso público, me eligieron y allí me fui a hacer predicciones. Fui en dos ocasiones. La primera fue en 2015 y me gustó mucho la experiencia… es más, me podía haber jubilado anticipadamente a los 60 años y me esperé para poder volver…

-Fausto, ¿cuál ha sido el fenómeno meteorológico que ha visto y más le ha impresionado?

-Si me tuviera que quedar con uno sería con las inundaciones de la provincia de Málaga. Una de las cosas más difíciles de predecir es en qué lugar va a descargar una tromba de agua… Tienen una fuerza que te dejan pasmado…

-¿Cuál le hubiera gustado ver?

-Pues dos cosas: el tornado de Málaga y unas lluvias que hubo en el río Chillar, que fueron tremendas y cambiaron totalmente el paisaje del barranco de los cazadores. Todo, obviamente estando a salvo (sonríe), pero es la fuerza de la naturaleza te encoge el corazón.

-Fausto, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de cambio climático y qué diferencia hay entre éste y el tiempo atmosférico?

-La meteorología es el estudio de la atmósfera y sus fenómenos mientras que el tiempo es el estudio de las variaciones y variables meteorológicas. El clima es la media de las variables meteorológicas en un tiempo determinado.

Para ilustrar la diferencia entre tiempo y clima podríamos decir que el tiempo sería el estado de ánimo de una persona y el clima su carácter. El cambio del tiempo es algo natural y lo hace continuamente, el climático es más lento. Siempre ha habido cambio climático a lo largo de la historia. Ha habido épocas en la historia de la tierra en la que la temperatura en los polos ha sido de 10 grados y otras en las que casi toda la tierra se cubrió de hielo.

Se podría decir que el tiempo es lo que vemos cuando nos asomamos a la ventana y el clima lo que vería la vieja del visillo cuando se asoma a ventana porque tiene datos de todos los días de observación. El tiempo sería lo concreto y el clima lo estadístico.

En la actualidad, cuando nos referimos a cambio climático  lo hacemos como sinónimo del calentamiento global de origen antropogénico.

– El calentamiento global del que nos hablan los informes científicos está incentivado por la actividad humana, pero ¿influyen también factores naturales?

-Claro que sí. El clima ha cambiado en la historia de la humanidad a lo largo del tiempo por factores externos a la tierra como por ejemplo, la actividad solar. El sol casi siempre manda la misma energía pero ésta varía en función de la oscilación del eje terrestre y de la órbita de la tierra. El clima también puede cambiar por variaciones internas de la tierra como son las explosiones volcánicas… Y luego hay factores antropogénicos que se centran en el ser humano: su forma de vida, el modo de cultivar la tierra, la ganadería, la revolución industrial… precisamente son estas actividades que realiza el ser humano y con las que emite gases de efecto invernadero a la atmósfera, las que están provocando un aceleramiento en lo que llamamos calentamiento global. Desde los años 50 a la actualidad, el incremento es de un 1,6 grados más… que es mucho.

-¿Es entonces acertada la tesis que asocia el incremento del efecto invernadero con el calentamiento global?

-Sí. Ahora se trabaja con modelos. Los modelos del clima son muy complicados porque hay muchas interrelaciones entre las variables. Pero la realidad es que si nos referimos a la temperatura, cuando en un modelo matemático introduces los gases de efecto invernadero el modelo, digamos que acierta la evolución de la temperatura. Si no los metes, el modelo deja la temperatura horizontal, cuando en realidad está subiendo.

Respecto al cambio climático hay cosas que están muy claras y demostradas como es la subida de la temperatura, la subida del nivel de los mares y el aumento de la temperatura del agua del mar. Después hay otras que no se están viendo aunque las predicen los modelos.

-Fausto, ¿por qué preocupa en la actualidad tanto el CO2 cuando existen otros gases –como el vapor de agua- con mayor poder de efecto invernadero?

-Pues porque desde el año 70 está aumentando mucho. La tierra tiene un equilibrio entre el CO2 y la temperatura. Hasta que llegó el hombre con la revolución industrial, la tierra tenía un equilibrio entre este gas y la temperatura. Si subía mucho la temperatura, bajaba el CO2 y al contrario. Cosa que no pasa por ejemplo, en Venus, que no es capaz de quitarse de encima el CO2 y está hirviendo o Marte, no es capaz de retenerlo y se está helando.

La tierra tenía ese equilibrio y los seres humanos lo estamos rompiendo. El aumento de CO2 y otros gases de efecto invernadero lo que hacen es como ponerle una manta a la tierra que no le deja enfriarse, de ahí lo de “invernadero”. Y estos gases los producimos mayoritariamente nosotros.

-¿Cómo es posible que haya lugares donde los inviernos sean cada vez más fríos si el planeta se está calentando cada vez más?

-Es que no es exactamente así. Estamos viendo fenómenos adversos como, por ejemplo La Filomena, que llaman mucho la atención, pero eso es dentro de una tendencia que es al calentamiento. Dentro de la tendencia al calentamiento global se dan fenómenos espectaculares que van en sentido contrario. El cambio climático es una cuestión complicada para el ser humano porque es lento y casi no nos damos cuenta de ello. No es como una inundación o una nevada, que las ves… el cambio climático es un peligro lejano. Por explicarte con un ejemplo sería como cuando el Titanic chocó con el iceberg. Desde que frena hasta que choca pasa un tiempo, pero no hay solución alguna ya…

La realidad es que tierra se está calentando y eso está claro. Si cogemos los datos desde año 42 de la temperatura en el aeropuerto de Málaga, que son datos extrapolables a Benalmádena, los 15 años más cálidos, salvo dos, son los últimos. El aumento de la temperatura es indiscutible.

-Cada vez somos testigos con mayor frecuencia de desastres naturales o fenómenos extremos, ¿cree usted que ésta será la tendencia en el futuro?

-Los modelos dicen que sí. En nuestra zona infieren que habrá menos precipitaciones pero más intensas. A mí lo que más me ha llamado la atención últimamente han sido las inundaciones de Alemania…

-¿Pueden los ecosistemas adaptarse al cambio climático?

-Algunos sí, pero otros no. Hace poco estuve en Cazorla y allí hay unos pinos, los pinos salgareños que, según se va calentando el ambiente, el pino crece un poco pero claro hay una limitación y podrían desaparecer… dependerá de cada especie. Lo que si es seguro es que habrá muchas especies con estrés y que algunas no lograrán adaptarse.  

-¿España se está africanizando?

-Sí que lo creo. En el sentido de que habrá menos recursos hídricos, y del aumento de la temperatura, pues sí. Al menos eso dicen los modelos. Al subir la temperatura en verano habrá más evaporación y por tanto más sequedad. Y en los meses de lluvias… sí que he notado que en Málaga las lluvias se están retrasando…

-¿Cuál importante es la plantación de árboles?

-En este asunto se dan discusiones. La realidad es que la plantación de árboles es buena porque retiene terreno. Por ejemplo, Málaga ganó mucho con la replantación de los montes. Los árboles son importantes, además de para depósito de CO2, para frenar la ruptura del suelo porque lo protegen.

-Creo que desde AEMET se ha desarrollado un informe sobre la influencia meteorológica en el covid, ¿conoce este estudio?

-No he tenido la oportunidad de leerlo, pero sí que es cierto que todos comentábamos que como pasa con la gripe, que en el invierto habría más covid. En invierno el aire se mueve muy poco y permanece mucho tiempo. Hay más difusión atmosférica… En invierno es como si tuviéramos una sala cerrada. Cuando viene un frente y pasa, la limpia. Pero entre frente y frente, el aire se queda quieto días y días. En las ciudades frías se puede ver como una capota de suciedad, el aire es más denso. En verano sin embargo, el calor hace que haya ascendencias en el aire y difunde la suciedad y contaminación.

-¿Qué medidas podemos adoptar a título particular para frenar el calentamiento global e implicarnos en la reducción del cambio climático?

-La ciudadanía puede colaborar en la no emisión de gases con efecto invernadero y en este punto es clave el uso del transporte público. También, además de dejar aparcado el coche particular el mayor tiempo posible, se puede contribuir consumiendo productos de temporada ya que así se evita el transporte desde otro país, realizar compras en comercios de proximidad… evitar en definitiva, hábitos que aumenten el CO2 y los que más los producen son los relativos al transporte.

Cuando vamos a trabajar pensamos siempre en el transporte privado y deberíamos dar un giro copernicano al asunto. La tarea fundamental la tienen los gobiernos, pero los ciudadanos también podemos contribuir. Me da la sensación de que el cambio climático ha llegado a la ciudanía como una moda y aunque estamos concienciados tenemos unos hábitos de consumo tremendos…  

Si uno, a título particular quiere ayudar a frenar el cambio climático debe no solo estar sensibilizado, sino hacer un cambio de hábitos desde ya.

Todo lo que sea evitar y/o reducir el uso de transportes, que son los que emiten más CO2, será una excelente contribución. También se puede limitar el uso de la calefacción y aires acondicionados, pues aunque suene muy impopular tampoco es malo pasar un poco de frío en invierno y algo de calor en verano… si gastamos energía que usa gas, estamos contribuyendo al calentamiento global.

Obviamente, a la hora de votar también podemos exigir a los partidos políticos que incluyan en sus agendas la lucha contra el cambio climático.

-Por curiosidad Fausto, ¿usted mira el tiempo en el móvil?

-(Se ríe). No, nooo. Aconsejo que la gente lo mire en la página de AEMET. Lo que yo hago es hacerme mis propias predicciones. Y lo que tengo que reconocer es que todo ha cambiado mucho y cualquier persona medianamente informada puede saber qué tiempo va a hacer mañana. Nosotros los meteorólogos nos quedamos para cosas más complicadas como por ejemplo, predecir si habrá niebla o no en un aeropuerto.

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