El Teatro Circo de Orihuela apagó sus luces el pasado 21 de junio envuelto en el brillo del balonmano nacional. La gala más esperada del año —la que pone el sello definitivo a una temporada larga y exigente— rindió homenaje a quienes sostienen, desde dentro y desde fuera de la pista, el edificio del balonmano español. Y entre todos los nombres que resonaron bajo la cúpula de ese teatro histórico, uno venía de la Costa del Sol: María Asunción Batista Portero, vecina de Benalmádena, recogió la Medalla e Insignia de Bronce en la categoría de Jugadoras y Jugadores.
El reconocimiento llega avalado por una temporada en la que Batista Portero ha consolidado su nombre entre la élite del balonmano femenino nacional. La benalmadense se convierte así en un referente para la provincia de Málaga en un deporte que, pese a sus éxitos, aún busca el protagonismo mediático que merece.
La ceremonia de Orihuela fue, como cada año, un termómetro de la realidad del balonmano español en toda su amplitud. Hubo lágrimas de gratitud, como las derramadas en el homenaje a Silvia Navarro Giménez, la histórica portera de ‘Las Guerreras’ distinguida con la Medalla de Oro y Brillantes, la distinción más alta de la noche. Hubo también el peso de la ausencia: la Medalla de Plata a título póstumo entregada a Juan Carlos Carro Cortés y la Mención Especial dedicada a José Sánchez Gómez, fundador de la mítica firma deportiva Rasán, recordaron que hay personas cuyo legado trasciende cualquier galardón.
Y hubo momentos de una calidez casi familiar, como la despedida que el presidente de la Real Federación, Blázquez, brindó a Elena Borrás, trabajadora federativa que cierra quince años de servicio al balonmano español.
En ese marco emotivo y solemne, la entrega de la medalla a Asunción Batista Portero no fue un episodio menor. Forma parte de una constelación de reconocimientos a jugadoras que han protagonizado una temporada mayúscula: junto a ella recibieron el Bronce María Muñoz Juan, África Sempere Herrera, Estela Doiro Rodríguez, Alicia Fernández Fraga y Gonzalo Manuel Cervera Pérez de Vargas en la rama masculina. Un palmarés que dibuja el mapa del talento español en este deporte en el que está presente Benalmádena.
Para Asunción Batista Portero, la medalla recogida en Orihuela es el reflejo tangible de años de dedicación, sacrificio y amor por un deporte que no siempre ocupa los titulares que merece. Una distinción que lleva el nombre de una benalmadense grabado en el palmarés del balonmano español, y que invita a seguir de cerca la trayectoria de una deportista que, a buen seguro, aún tiene mucho que decir sobre una pista.
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