martes, julio 21, 2026
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Benalmádena se queda sin la guardería municipal La Luz por segundo año consecutivo tras la rescisión del contrato de las obras

El período de matriculación ha vuelto a arrancar en Benalmádena sin que el Ayuntamiento haya ofertado ni una sola plaza en la Guardería Municipal La Luz. Es el segundo curso consecutivo que las familias del municipio se quedan sin acceso a este centro de educación infantil de titularidad pública local, cerrado desde octubre de 2025 por unas obras de rehabilitación que, según el calendario aprobado, debían estar terminadas este mes de julio. No lo están. Y lo que comenzó como un retraso sin explicación oficial ha derivado en algo más grave pues el Consistorio ha iniciado los trámites para rescindir el contrato con la empresa constructora, a instancias de los propios técnicos municipales, que han documentado en un informe los reiterados incumplimientos del adjudicatario. El resultado, para las familias, es que siguen sin plazas en esta guardería, sin fechas y sin respuestas.

La decisión fue comunicada a las directoras de los centros infantiles municipales La Luz y Arcoiris en una reunión en el Ayuntamiento, a la que acudieron el concejal de Edificaciones, José Luis Bergillos, y la edil de Educación, María Luisa Robles, la misma que en el pleno de mayo ya descartó ante la oposición la posibilidad de abrir la matriculación para septiembre. El encargo era que trasladaran la novedad a sus equipos puesto que todo el personal de La Luz sigue reubicado en Arcoiris desde el inicio de las obras, y allí continuará, sin horizonte claro, hasta que el centro pueda reabrir. Las familias que confiaban en poder escolarizar a sus hijos en La Luz el próximo curso, ahora tendrán que buscar otras alternativas.

La actuación fue adjudicada por 1.349.602,02 euros —IVA incluido— con financiación municipal, a la espera de acceder a los Fondos del Plan de Actuación Integrada (PAI) de la Unión Europea, una posibilidad que con este retraso en las obras se torna a todas miras complicado. El objetivo era modernizar el edificio y el proyecto incluía la rehabilitación de la envolvente térmica, nuevos sistemas de climatización, carpinterías exteriores, cubiertas y una renovación completa de las instalaciones interiores: electricidad, fontanería, saneamiento y ventilación. Como guinda, 72 placas fotovoltaicas en la cubierta para exhibir una apuesta por la sostenibilidad que, de momento, no ha llegado a materializarse.

El proyecto contemplaba también mejoras estéticas y funcionales como nuevos aseos adaptados, la retirada de las rejas de las ventanas, una pérgola de acceso renovada y una zona exterior ampliada con pavimento de caucho en lugar del césped artificial existente. Todo ello sobre el papel. En la realidad, los trabajos parecen paralizados o a un ritmo muy por debajo del exigido, sin que hasta ahora el gobierno municipal haya dado una fecha alternativa de entrega.

Lo único que se sabe es que se ha rescindido el contrato de obras por la persistencia de los “incumplimientos”, que el informe técnico califica de grave compromiso para el cumplimiento de los plazos. La medida abre un proceso administrativo cuyo desenlace es incierto en tanto que habrá que licitar de nuevo la obra, lo que podría alargar la espera de las familias durante meses o incluso años.

Gestión “irresponsable

La oposición socialista lleva meses intentando arrancar explicaciones al gobierno del alcalde Juan Antonio Lara sobre el estado de las obras y las perspectivas de reapertura. Sin éxito. En el pleno de mayo, la concejala María Luisa Robles se limitó a descartar la posibilidad de abrir la matriculación para el próximo septiembre, sin aportar más detalles. Ahora, con la rescisión del contrato encima de la mesa, el PSOE endurece su posición y apunta directamente a lo que considera una demostración en toda regla de la “deficiente capacidad de gestión del gobierno de Lara en la ejecución de las inversiones municipales”. La realidad es que ni una sola obra impulsada por el Ayuntamiento ha terminado en plazo.

“Mantener cerrada una guardería pública durante dos cursos completos, sin garantías sobre su reapertura, no es una gestión responsable ni está a la altura de lo que merece Benalmádena”, señalan los socialistas. La crítica va más allá de lo político: el PSOE insiste en que el perjuicio es cotidiano y real. Familias que han tenido que renunciar a la opción pública y pagar una guardería privada. Padres y madres que han reorganizado sus jornadas laborales para hacer frente a una situación que no debería haberse producido. Un servicio que existe sobre el papel desde hace dos años pero que en la práctica ha desaparecido. “Los padres y madres necesitan servicios públicos que funcionen, que ofrezcan certezas y respondan a las necesidades de la ciudadanía”, insisten los socialistas.

Al margen de los dimes y diretes políticos, la pregunta que el gobierno local sigue sin responder es la que más importa a las familias: ¿Cuándo abrirá finalmente la guardería La Luz?

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