El mundo de los récords está plagado de curiosidades y lo cierto, es que casi todo tiene cabida dentro del Guinness World Records o libro de los récords Guinness. Benalmádena en la actualidad forma parte de este documento por tener la iglesia más pequeña del mundo. Se trata de la que está dentro del castillo de Colomares dedicada a Santa Isabel de Hungría, y que tan solo mide 1,96 metros cuadrados.
Sin embargo, el nombre de nuestro municipio ya era años antes conocido en los Guinness. No en vano, el 15 de diciembre de 1989, Puerto Marina fue el enclave elegido para la presentación por primera vez en nuestro país del Libro Guinness de los récords. En el acto se entregaron diplomas acreditativos a malagueños reconocidos en los Guinness, como el conseguido por un grupo de espeleología (expedición Puerto Marina), el otorgado al hotel más caro de España que estaba en Marbella y en el que costaba medio millón de pesetas sin IVA pasar el día, al combate de boxeo más corto que se celebró en esa misma localidad en 1960, con una duración de 45 segundos o a la estalactita más larga hallada, con 60 metros de alto, que fue encontrada en la cueva de Nerja.
Y con aquella curiosa cita parece ser que a los benalmadenses les empezó a picar el gusanillo de eso de batir récord e intentaron, sin éxito, hacer la línea más larga del mundo con monedas de cinco pesetas, pero no se pudo conseguir el objetivo pese a la colaboración de los vecinos y visitantes de Benalmádena, de la que queda constancia en las crónicas informativas de hace 35 años.
Aunque no hubo suerte con esto de que los vecinos y turistas se rascasen el bolsillo para juntar en línea monedas, los benalmadenses no se dieron por vencidos e idearon nuevos retos hasta lograr su objetivo e incluir a Benalmádena en los Guinness y lo hicieron con el cóctel más grande del mundo. Como lo oyen.
Fue un 28 de julio de 1990, para más detalle a las 10.00 horas, cuando en el puerto deportivo y bajo la atenta mirada de la directora del libro Guinness en nuestro país, Margarita Jordán, se elaboró este combinado gigante, inédito hasta ese momento en el planeta de los cócteles.
En concreto, hicieron falta 1.300 litros de refresco de limón y 400 litros del aromático producto de la caña de azúcar, osease ron, para lograr similar gesta ante la expectación de vecinos y visitantes que no se quisieron perder detalle.
Evidentemente, para mezclar esta especie de daiquiri enorme se requirió de una piscina de plástico de importantes dimensiones, que en nada restó glamour a este cóctel clásico, que, según dicen los expertos, combina la frescura del limón con el carácter del ron.

Si se aprovecharon los 1.700 litros de combinado y se repartieron entre los allí congregados para brindar por la incorporación de Benalmádena en los Guinness al pulverizar el récord anterior, es algo que no nos ha sido posible comprobar, pero quizás haya alguien que asistiera al evento aquel memorable día y nos saque de la duda.
De momento, proponemos a los bares de Benalmádena costa que incorporen el cóctel de ron con limón gigante en sus cartas de bebidas como tributo al que escribió Benalmádena con letras doradas en el libro de los récords Guinness aquel verano de 1990.
Por si sirve de inspiración, así recrea la Inteligencia Artificial aquel 28 de julio de 1990 en el que en Puerto Marina se creó el cóctel más grande del mundo, con mogollón de litros de ron y de refresco de limón de una conocida marca de la época y quizás al son de ‘Soldados del amor’, con la que Marta Sánchez (grupo Olé Olé) animó la Feria de San Juan de Arroyo de la Miel ese mismo año y con la que alegraría unos meses después la nochebuena a los soldados españoles que se encontraban destinados en Abu Dabi.


