El Pleno del Ayuntamiento de Benalmádena ha aprobado definitivamente el suplemento de crédito 1/2026, una modificación presupuestaria de casi 16 millones de euros que el equipo de gobierno del alcalde Juan Antonio Lara ha impulsado mediante una sesión extraordinaria convocada expresamente para superar las alegaciones presentadas por la oposición.
El dinero sale íntegramente del remanente de Tesorería —los ahorros acumulados del municipio— que, según los propios documentos del expediente, quedará reducido a 34,1 millones de euros tras esta operación. Para entender la magnitud del recorte: al inicio del año el remanente ajustado era de 90 millones. En cuestión de meses, incorporaciones presupuestarias y suplementos han consumido más de 56 millones.

La oposición socialista señala que entre los gastos incluidos figuran partidas de mantenimiento, limpieza y actividades de ocio —gasto ordinario y recurrente— que deberían haberse contemplado en el presupuesto de 2026 y no financiarse con los ahorros del municipio. “No es razonable utilizar los ahorros municipales para financiar actividades que se repiten año tras año”, ha insistido el líder de la oposición, Víctor Navas.
Pero la situación financiera no preocupa solo por el nivel de ahorros. Los datos del propio expediente municipal muestran una caída sostenida en la capacidad de financiación ajustada SEC-10, el indicador clave de la estabilidad presupuestaria exigido por la normativa europea.
En tres años, la capacidad de financiación se ha reducido un 92%: de 17,1 millones en 2023 a apenas 1,3 millones en 2025. El propio informe del expediente advierte de que “debemos controlar y limitar la intensidad del uso del Remanente de Tesorería” para no incumplir el objetivo de estabilidad presupuestaria.

No es la primera vez que las cuentas del municipio despiertan alarmas. En 2024, el presupuesto elaborado por el gobierno de Lara fue cuestionado por incumplir la normativa vigente, lo que derivó en un ajuste de 33 millones de euros y en la intervención de la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Hacienda, que obligaron al Ayuntamiento a aprobar un Plan de Ajuste.
El alcalde Lara cuenta con mayoría suficiente —el PP— para aprobar estas medidas sin necesidad de pactos, lo que deja a PSOE, Vox e IU-Podemos con escaso margen de maniobra más allá de la presión mediática y la vía judicial, camino que ya han recorrido con los presupuestos anteriores.
El remanente de tesorería no es una fuente inagotable, y los propios técnicos municipales advierten en el expediente de la necesidad de “controlar y limitar” su uso. Con 34 millones restantes —frente a los 90 de partida—, el margen para nuevos imprevistos, inversiones estratégicas o errores de cálculo se estrecha ejercicio tras ejercicio.
El gobierno de Lara tiene mayoría absoluta para seguir aprobando estas operaciones. En la práctica en Benalmádena, el control del gasto queda en manos del mismo equipo político que lo genera. Pero las matemáticas, a diferencia de los votos, no entienden de política.
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