El alcalde de Benalmádena, Víctor Navas; el concejal de Cultura, Pablo Centella; el cónsul de Canadá, Carlos Lamothe; y el presidente de la Asociación Cultural Ben-al-Arte José Manuel Portero, acompañados de miembros del colectivo cultural y vecinos del municipio, han procedido esta mañana a la inauguración de la rotonda de Norman Bethune, situada en la confluencia entre las avenidas García Lorca y de la Constitución en Arroyo de la Miel.
La iniciativa partió de la Asociación Ben-al-Arte, que registró una moción instando la apertura de un expediente de honores y distinciones a favor de Henry Norman Bethune.
El médico canadiense Henry Norman Bethune, de manera totalmente altruista, tuvo una actuación destacada con los ciudadanos malagueños, cuando en febrero de 1937 ayudó a evacuar en su ambulancia durante larguísimos días y noches, a cientos de fugitivos, heridos y desvalidos, ancianos, mujeres y niños, a los que salvó la vida, y que huían de las tropas de Franco, que les tiroteaban y perseguían por la carretera Málaga-Almería, en un cruel episodio bélico que ha dado en llamarse La Desbandá.








“Es un justo homenaje a la figura de Norman Bethune por parte del pueblo de Benalmádena, y no es de carácter gratuito: se trata de un médico reconocido por su labor humanitaria, ayudando durante la Guerra Civil Española a las personas que precisaban de una transfusión de sangre, además de recoger fotografías y testimonios de La Desbandá, la huida de la sociedad civil de Málaga ante la entrada del ejército franquista en la ciudad, y durante el camino de huida a Almería fueron bombardeados por tropas fascistas desde tierra, mar y aire; una tragedia que durante décadas permaneció oculta a la opinión pública por parte del régimen franquista”, ha recordado Navas.
“La conexión de Norman Bethune con Benalmádena es muy significativa, porque fue precisamente un profesor de nuestro municipio, Jesús Majada, quien empieza a investigar sobre su figura, contribuyendo a sacar a la luz los tristes hechos de La Desbandá, una huida en la que también participaron ciudadanos de Benalmádena, como Ana Leiva, que era una niña cuando sucedió”, ha destacado el alcalde.
Navas ha recordado los lazos entre Benalmádena y Canadá, cifrando en 87 los ciudadanos canadienses empadronados en el municipio.
“Estamos culminando hoy un proceso que se inició hace un año con la apertura del expediente de honores y distinciones a favor de Henry Norman Bethune, instalando una placa rotulando y nombrando a esta céntrica rotonda”, ha explicado el concejal.
“Gracias a su auxilio, logró salvar muchas vidas durante el trágico episodio de “La desbandada”, además de documentar los hechos a través de numerosas fotografías, descubiertas décadas después por un grupo de investigadores, a cuyo frente se encontraba Jesús Majada, recuperando así ese episodio para que no caiga en el olvido”, ha detallado Centella.
“Este es un acto de agradecimiento por esa labor humanitaria, y por lograr que ese episodio tan deleznable no quedará en el olvido”, comentó el edil de Cultura.
SI QUIERES SABER MÁS….
Resumen de la intervención de José Manuel Portero, presidente de Ben-al-Arte:
«Norman Bethune fue una figura ejemplar, como médico y como ser humano. En octubre de 1936 deja su cómodo puesto de Jefe de Servicio del Hospital Sacré-Coeur, en Montreal, y se dirige a España para trabajar durante la Guerra Civil como médico voluntario de las Brigadas Internacionales.
Organizó el servicio móvil de transfusión de sangre del ejército republicano en el frente de Madrid, Valencia y Barcelona, con una novedosa técnica, inventada por Bethune, que con unidades móviles, permitía hacer transfusiones prácticamente en la propia línea del frente. Con este objetivo se trasladó desde Valencia hacia el frente sur.
El domingo 7 de febrero de 1937 miles de malagueños, hombres, mujeres y niños inician una huida en desbandada que les permitiera escapar de las amenazas que el Jefe del Ejército del Sur había anunciado a través de la radio, para cuando sus fuerzas tomaran la ciudad de Málaga.
La población civil huye despavorida hacia la única salida posible, la carretera de Almería, iniciando una marcha de doscientos kilómetros, sin más medios que sus propios pies. A lo largo del camino sufrirán los bombardeos de los navíos rebeldes, que se encuentran a corta distancia de la carretera que bordea la costa. Igualmente, las aviaciones nacional y alemana realizarán ametrallamientos desde el aire a la indefensa población, causando un elevado número de víctimas.
En el límite de la provincia granadina con la de Málaga, Bethune y sus dos compañeros se van encontrando con la columna de fugitivos que huyen despavoridos. Les dejan traumatizados por el horror de lo que ven: madres desamparadas con bebés en sus regazos, regueros de civiles caminando casi desfallecidos, niños aterrorizados que huyen descalzos y perdidos de sus padres, muertos y heridos en las cunetas… El panorama era desolador.
Bethune decide desalojar la equipación médica que portaba la ambulancia y subir al mayor número posible de fugitivos, trasladándolos hasta Almería. Durante varios días, con sus respectivas noches, sin descanso, poniendo en riesgo sus vidas por el fuego enemigo, Bethune y sus dos ayudantes estuvieron transportando a los más desvalidos desde aquella carretera hasta la ciudad de Almería.
Esta traumática experiencia le llevaría a escribir su relato «El crimen de la carretera Málaga-Almería». Las fotografías que acompañan el relato, realizadas por Sise, mostraban el horror de la guerra en toda su crudeza, en personas desvalidas. Esas fotografías y el librito, serán los únicos testimonios reales vividos por testigos de la época de la que fue, posiblemente, la mayor tragedia de la Guerra Civil. Pero, curiosamente, quedó desconocida, olvidada, en la desmemoria interesada de autoridades y cronistas de la época, y el miedo de los propios supervivientes a rememorar el pasado.
De no haber sido por el esfuerzo y trabajo del investigador Jesús Majada, que hace poco menos de dos décadas rastrea la pista de Bethune y se desplaza a Canadá para conocer mejor las fuentes del personaje, posiblemente el nombre de Bethune, de sus dos compañeros, Sise y Worsley, y del mismo hecho dramático que fue La Desbandá, apenas hubiera sido conocido como lo es ahora. Gracias, Jesús Majada, por ese trabajo.
Para finalizar, decir que Norman Bethune es uno de esos personajes que debieran tener cabida en el currículum escolar y servir de modelo a la juventud por los valores que demostró a lo largo de su vida: como estudioso e investigador, por su dedicación profesional, por su altruismo, generosidad, y posicionamiento a favor de los desvalidos, que le llevó a los límites de entrega generosa, tanto, que dio su vida, poco tiempo después de su acción heroica en Andalucía».
Antes de morir, Norman Bethune dejó escrito:
«España es una herida en mi corazón. Una herida que nunca cicatrizará. El dolor permanecerá conmigo, recordándome siempre las cosas que he visto…»

