El Partido Popular, con mayoría absoluta en el Gobierno local de Benalmádena, está moviendo en redes sociales un vídeo manipulado de la sesión extraordinaria del pleno del pasado viernes en el que, ante un aluvión de críticas de la oposición por la gestión presupuestaria, se dio luz verde al tercer suplemento de crédito que impulsa desde que llegó a la Alcaldía.
Junto a sonidos de aplausos o risas, descontextualiza y manipula a base de tijeretazos digitales poco disimulados, las intervenciones del líder de la oposición, Víctor Navas, y del portavoz de IU-Podemos, Pablo Centella, e incluso ridiculiza a otros miembros de la oposición. Al portavoz de Vox, Joaquín Amann, lo dejan fuera del vídeo, aunque al final de la sesión plenaria real, el primer edil, Juan Antonio Lara, se ocupó de reprocharle que no iba preparado a los plenos y que no hacía los deberes previos como es de esperar. Y todo, por preguntar.
Los ciudadanos estamos acostumbrados a que este tipo de vídeos sean los grandes protagonistas de las campañas de desinformación durante las elecciones y, de cara al comienzo de la carrera electoral, pero en Benalmádena, con una mayoría absoluta que da la solvencia al PP para sacar adelante toda iniciativa o proyecto que se proponga, destaca enormemente esta estrategia de comunicación extrema y faltona que lo único que genera, según los expertos, es descrédito y radicalización, una actividad muy dispar a la que desarrollan sus homólogos en otros municipios malagueños, más ocupados en gestionar los recursos públicos para sacar adelante proyectos tangibles para sus vecinos.
En Benalmádena, el PP con el alcalde, Juan Antonio Lara, al frente, viene divulgando informaciones institucionales inexactas o erróneas, que incluso alguno de sus concejales se ha visto obligado a desmentir en los plenos cuando los miembros de la oposición les han exigido explicaciones.
Al incremento de personal de confianza que Juan Antonio Lara llevará al máximo permitido por ley, llegando a un total de 25 asesores elegidos a dedo; la firma “con cariño” del primer edil de la bandera del municipio; la colocación de placas inaugurales, también rubricadas, en edificios ya inaugurados hace años; el contratar tanto en el Ayuntamiento como en empresas municipales a personas vinculadas con plataformas o grupos de redes muy activas en las pasadas elecciones; el cúmulo de gastos superfluos –tapizados de sillas, abanicos, comidas, fotos del Rey, una cafetera de lujo para Alcaldía, entre otros- frente a la declaración de nulidad de pleno derecho por parte de Subdelegación de Gobierno de los actuales presupuestos municipales o el borrar de un plumazo de este documento el plan de empleo para benalmadenses vulnerables; el circo que se monta en los plenos municipales en los que incluso concejales populares no dudan en afirmar que “los zurdos pagan” a todo aquel que critique su gestión transformando el Libro de Actas en un cronicón de broncas municipales, se suma ahora la creación de vídeos manipulados para atacar a sus compañeros/as de Corporación. ¿Lo próximo será un deepfake?
Los benalmadenses merecen gestión y seriedad por parte de sus gobernantes, en los que no han depositado la confianza de sus votos para que les diviertan con vídeos que además, solo dan a pensar que bajo ha llegado a caer en Benalmádena la ética política o llenen el municipio de megalomanía pagada, eso sí, por todos los contribuyentes, con banderas firmadas, cuestionados logotipos o con placas sobre placas, olvidando que las actuaciones políticas se deben realizar en beneficio de la ciudadanía y no a la mayor gloria del gobernante de turno.
De seguir así, los benalmadenses van a pasar de tener problemas con la verdad a tenerla con quien la cuenta pues parece que el nervio “electoral” innecesario de un Gobierno con mayoría absoluta está sobrepasando el interés general entrando en una espiral de desligitimación evitable. No es hora de aplaudir venganzas políticas absurdas, es hora de gestionar un proyecto de ciudad que mejore la calidad de vida de los benalmadenses porque hablar o exagerar “dramas” del pasado en ningún caso justificará los problemas del futuro sino que retratará la esquela de un Gobierno en defunción.
